Cornudo, Deseos salvajes I de DAVID LOVIA

Cornudo, Deseos salvajes I de DAVID LOVIA

A compartir, a compartir! Que me borran los posts!!

***SOLO HOY Y ahora supera mi beso de Megan Maxwell 

Regresa Megan Maxwell con una novela romántico-erótica tan ardiente que se derretirá en tus manos.

Sexo. Familia. Diversi√≥n. Locura.Vuelve a so√Īar con la nueva novela de la autora nacional m√°s vendida...

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Cornudo, Deseos salvajes de DAVID LOVIA pdf

Cornudo, Deseos salvajes I (Saga Cornudo 5) de DAVID LOVIA pdf descargar gratis leer online

despu√©s de el triunfo de el alquilador docente, revierte david lovia con el quinto y pen√ļltimo cuerpo de la serie cornudo, que ya tiene miles de leyentes, sirviendo clase 1, en autoridad er√≥tica, durante varias ciclos.

para amantes de la intriga concedida y los juegos amorosos en seguida. cornudo, hipos salvajes i, es una novela que te va a saltar sin aliento desde la precedente plana, no indicada para todos los auditorios.

‚Äúclaudia no esquivo hab√≠a follado con mortales, tambi√©n hab√≠a saboreado con una joven y la modo hab√≠a sido tan productiva que hab√≠a repetido acervos intervalos, inclusive en vanguardia de david, que se encontr√≥ c√≥mo se lo levantaba con su mejor aproxima. el macho con mariola era fant√°stico, no sufr√≠a sobra que ver con hacerlo con un var√≥n, el cuerpazo de ella era m√≥rbido y observaba c√≥mo acarrearla al cumbre con su juicio morbosa, endiablada y calenturienta‚ÄĚ.

lo que han ingeniosidad los profesores de cornudo;

‚Äúes enojoso notar tanteo libros, p√°ginas, apartados de disparejos semejantes individuos y que estos y sus santorales te procedan importando‚ÄĚ

‚Äútanatos y david lovia son los supremos, con controversia, en esta enjundia. desde luego que sus ejemplares no se desprenden tibios a nadie‚ÄĚ

‚Äúsi intentas a decir esta tradici√≥n ya no vas a influir retenerte hasta abordar al marginal…‚ÄĚ

‚Äúse planea de una runa genial el querencia, objetivo, verg√ľenza, deseo y la enga√Īo consentida‚ÄĚ

‚Äúdavid lovia en ning√ļn tiempo yerra, esta divida de cornudo es incre√≠blemente morbosa y va ganando parte a cap√≠tulo‚ÄĚ


1
Ojalá me hubiera equivocado, pero no lo hice. Sabía lo que iba a suceder en cuanto Claudia comenzara su nueva vida como consejera de Educación. Ya había pasado un mes desde que estaba en el cargo y nuestra vida sexual había caído en picado.
Claudia ten√≠a mucho trabajo, demasiado, y, adem√°s, estaba remodelando por completo el organigrama de la Consejer√≠a, nombrando nuevos directores generales, cambiando de puestos a la gente; en definitiva, poniendo las cosas a su gusto, dentro de los m√°rgenes que le permit√≠an desde la c√ļpula del partido.
Había intentado rodearse de gente de confianza, proponiendo como asesor a Germán, el presidente del AMPA en el colegio de nuestros hijos. Al principio este fue muy reacio a aceptar, pero cuando le pusieron delante las condiciones del cargo, salario, horas, finalmente, se pidió una excedencia en su anterior trabajo para ser la mano derecha de Claudia.
Otro al que tampoco le cost√≥ mucho convencer fue a Modou, iba a ser su conductor en el coche oficial que le pon√≠an desde la Consejer√≠a. El senegal√©s dej√≥ su taxi a otro compa√Īero al que le pagar√≠a los porcentajes por sus ganancias como ch√≥fer y, adem√°s, contar√≠a con un muy buen salario fijo por llevar a Claudia a cualquier sitio que esta le pidiera.
Yo intenté no agobiarla y apoyar en todo lo posible a mi mujer, los primeros meses en un trabajo nuevo siempre son muy duros y más si son de tanta responsabilidad como el que ocupaba Claudia. Ahora ni se me ocurría plantearle cualquier cosa relacionada con nuestra vida sexual, eso lo tenía claro, lo que me preocupaba es que Claudia llevaba unos días muy rara y no quería contarme qué es lo que le pasaba.
No me gustaba que hubiera cambiado tanto en tan poco tiempo.
Ahora estaba superobsesionada con el tema de la discreci√≥n y la √ļltima vez que me vio trabajando en las fotos que hab√≠a hecho de los encuentros con Toni y Mariola, me dijo que tuviera mucho cuidado y que bajo ning√ļn concepto me conectara a la red mientras lo hac√≠a, ni con el ordenador ni con el disco duro en el que las guardaba.
Eso era lo que me quedaba ahora, recrearme en las fotos que tenía. Había editado una preciosa colección de fotos artísticas en las que salía Claudia follando con Mariola y Toni. Las transformé en blanco y negro, cambiando tonos, contrastes, jugando con ellas, en definitiva, hasta completar una obra de doscientas maravillosas fotos que eran una exposición perfecta de mi cornudez.
Las podr√≠a haber ense√Īado en una galer√≠a de arte, pegadas a la pared, y la gente habr√≠a salido encantada con la calidad del material. Y es que no era para menos.
Yo mismo terminaba con una buena erección bajo los pantalones cada vez que estaba unos minutos con la edición de las fotos. Solo había pasado un mes desde la cita con Toni, pero cómo echaba de menos esos encuentros con Víctor, con Mariola, con el propio Toni… Deseaba que Claudia, una vez asentada en su puesto, retomara nuestra vida anterior, aunque sabía que iba a ser muy difícil que volviéramos a lo de antes.
Por no decir imposible.
Hab√≠an sido m√°s de dos a√Īos en los que consegu√≠ que Claudia se liberara progresivamente y a la vez que lo hac√≠a fue ascendiendo en su trabajo, desde jefa de Estudios en el instituto, a directora, a pasar a un cargo importante en la Consejer√≠a y, finalmente, a consejera de Educaci√≥n.
Durante esos meses, Claudia fue probando distintas pollas, soltándose cada vez más, haciéndome un puto cornudo, y después de Toni consideró que se había cerrado el círculo, pues habíamos empezado nuestra nueva vida con él cuando nos conectamos con la cam.
Incluso ni eso me quedaba ya, los encuentros virtuales con Toni24 también se terminaron. Qué bien lo habíamos pasado frente al ordenador, el muy cabrón llevó a mi mujer al límite y Claudia se había desmelenado por completo frente a la cam haciendo cosas que ni ella misma se imaginaba.
Como dec√≠a, llevaba un mes en el que ni tan siquiera manten√≠amos relaciones sexuales entre nosotros. Hab√≠a sido una descompresi√≥n muy brutal, pasando de quedar con Toni en el hotel para que se follara a mi mujer, a no hacer nada de nada. Me resultaba extra√Īo que ahora Claudia, de repente, no tuviera ninguna inquietud por el sexo.
Eso no tenía que ser muy sano.
Por suerte para m√≠, Claudia sab√≠a que estaba respetando su espacio y la noche del s√°bado me hab√≠a prometido que me iba a compensar por todas estas semanas en las que casi su √ļnica preocupaci√≥n hab√≠a sido solo el trabajo.
Y es que ese d√≠a nos reun√≠amos toda la familia. Los √Ālvarez. Y el acontecimiento no era otro que ni m√°s ni menos que el cumplea√Īos de Claudia. Cuarenta a√Īos. Una edad perfecta, mi mujer pasaba de d√©cada y yo la encontraba en su mejor momento. Ahora todav√≠a se cuidaba m√°s que antes, cosa que era dif√≠cil, iba a la peluquer√≠a todas las semanas, a maquillarse, a hacerse las u√Īas, a comprarse ropa, zapatos, y cuando pod√≠a, hac√≠a deporte, p√°del, crossfit, body pump‚Ķ
Siempre asistía perfecta e impecable a todos los sitios.
F√≠sicamente parec√≠a tener un pacto con el diablo. Estaba mejor, mucho mejor, que cuando empezamos a salir, era igual de guapa, pero ahora con esa belleza que te proporciona la edad y con un cuerpo m√°s trabajado en el gimnasio, los brazos tonificados, la espalda fuerte, las tetas grandes e igual de firmes que cuando era joven, su peque√Īo culo cada a√Īo m√°s redondo, prominente y duro, y unas fant√°sticas piernas que eran la envidia de cualquier mujer.
155 centímetros de glamur, elegancia y saber estar. Y por la noche me había prometido ponerse detrás de mí y demostrarme quién era la que mandaba en casa.
Pero antes nos juntamos toda la familia en uno de los mejores hoteles de la ciudad, era un día caluroso de junio y comíamos en los jardines de la parte de atrás. Poco a poco fueron llegando los invitados con bastante puntualidad y yo ya tenía preparada la cámara para mi reportaje fotográfico, como era habitual.
Primero estuve haciendo fotos a Claudia y a las ni√Īas al llegar al hotel, mi mujer se hab√≠a puesto unos pantalones vaqueros azul oscuros muy ajustados, una camiseta morada de tirantes con unos brillos que le daban un aire muy elegante y unos zapatos con taconazo.
Luego fueron llegando mis suegros, Carlota y su novio Manu y, por √ļltimo, Pablo, Marina y sus cuatro hijos. Ya est√°bamos todos.
Me gustaba ver a Carlota as√≠ de feliz, menudo cambio hab√≠a pegado, no en cuanto a f√≠sico, que segu√≠a igual de rellenita y estupenda, con sus magn√≠ficas tetazas que eran objeto de cientos de pajas por mi parte, me refer√≠a, m√°s bien, a su estado de √°nimo. Ahora estaba sonriente y de buen humor continuamente y ten√≠a esa mirada que solo tienen las enamoradas. Llevaba un vestido veraniego largo de color verde que le sentaba fenomenal, muy de su estilo, y me dije que ten√≠a que sacar varias fotos de ella para que fueran directas a mi colecci√≥n privada. Su nuevo novio, Manu, ten√≠a mucho que ver en el cambiazo de mi cu√Īada, a m√≠ segu√≠a sin caerme muy all√°, me parec√≠a una persona muy falsa, muy cort√©s con todo el mundo, siempre queriendo quedar bien, meti√©ndose en las conversaciones, intentando ser simp√°tico, pero estaba claro que trataba fenomenal a Carlota, con continuos besitos y muestras de cari√Īo, cosas que jam√°s hab√≠a hecho su ex, Gonzalo.
Apenas llevaban tres meses de relación y ya se habían ido a vivir juntos. Manu se acababa de instalar en el nuevo piso de Carlota. A mí me parecía demasiado precipitado, pues consideraba que llevaban poco tiempo juntos para dar un paso tan importante, también me chirriaba mucho la diferencia de edad entre ambos, pero quién era yo para opinar con respecto al amor que se tenían. Solo esperaba que les fuera muy bien.
Y otra que estaba feliz era mi cu√Īada Marina, tan guapa y exquisita como siempre. Comenzaba a trabajar el lunes como presentadora de verano en un programa matinal de una cadena nacional. Iba a tener que viajar todos los d√≠as a Madrid en el AVE, pero se notaba la ilusi√≥n que le hac√≠a ese trabajo. Se hab√≠a puesto unos shorts marrones de vestir, con los que luc√≠a sus fant√°sticas piernas, en los pies llevaba unas sandalias de cordones con un poco de cu√Īa y una blusa blanca de manga larga que le daba un aire muy hippie a su look, pero a la vez elegante.
Estuvo coleando una temporada en casa el asunto del reportaje fotogr√°fico que le hab√≠a hecho, aunque al final la cosa no fue a mayores. Claudia se qued√≥ muy sorprendida cuando vio todas las fotos con las poses y ropa que se hab√≠a puesto Marina, y no le faltaba raz√≥n. A m√≠ tambi√©n me ten√≠a descolocado el comportamiento de mi cu√Īada aquel d√≠a, parec√≠a que le gustaba jugar conmigo, y no era la primera vez, todav√≠a recordaba el verano pasado cuando estuvimos en la casa rural y sali√≥ de la piscina a altas horas de la madrugada en toples y me mostr√≥ sus tetas sin ning√ļn pudor mientras compart√≠amos una cerveza.
De todas formas, yo estaba encantado y deseando repetir otra sesión de fotos cuando ella quisiera, había disfrutado mucho trabajando con Marina y aunque luego me había llevado un curro enorme poder editar cientos de fotos, al final el resultado fue espectacular. Me daba por pagado con los incontables ratos de satisfacción que me habían proporcionado esas fotos. No sé la de pajas que me había hecho con ellas, y las que me quedaban.
Durante la comida, enseguida sali√≥ el tema del fin de semana familiar en una casa rural. De eso se ocupaba Carlota y nos dijo que el primer fin de semana de julio ya hab√≠a reservado el mismo alojamiento que el a√Īo pasado; as√≠ que en un par de semanas ya ten√≠amos l√≠o.
Y de repente salieron dos camareros con una preciosa tarta con el n√ļmero 40 y todos empezamos a cantar el cumplea√Īos feliz. Claudia se puso de pie, sopl√≥ las velas y los ni√Īos la rodearon para abrazarse con ella. Luego le dimos los regalos, yo le hab√≠a comprado unos bonitos pendientes de perlas, que s√© que le encantan, y el resto de la familia le fue dando tambi√©n los presentes.
A Claudia siempre le hab√≠a gustado ser el centro de atenci√≥n, sin embargo, yo la segu√≠a viendo rara, ten√≠a un extra√Īo rictus en la cara que no me acababa de convencer. No sab√≠a si era por el trabajo o qu√© es lo que estaba pasando, pero conoc√≠a a mi mujer desde hac√≠a muchos a√Īos y algo no iba bien.
De eso estaba convencido.
Y eso que no nos pod√≠amos quejar, Claudia hab√≠a llegado a ser consejera de Educaci√≥n, los negocios empresariales de la familia marchaban mejor que nunca, Carlota estaba feliz con su nuevo novio, Marina presentando un programa en la tele, Manuel y Pilar, bien de salud y rodeados de sus nietos; todo era felicidad en los √Ālvarez. Excepto en Claudia.
Los ni√Īos no tardaron en empezar a correr por los jardines del hotel y Manu se levant√≥ a jugar con ellos. Todos se lanzaron encima de √©l y este trataba de escapar. Cuando lo hac√≠a, los chicos le persegu√≠an y desde la mesa nosotros nos re√≠amos viendo c√≥mo jugaban, sobre todo Carlota, a la que se le ca√≠a la baba viendo a su chico jugar con sus sobrinos.
Marina nos coment√≥ un poco lo de su trabajo en un par de d√≠as, iba a sustituir a la presentadora durante el verano y era una oportunidad que pod√≠a suponer un gran trampol√≠n para ella. Desde el lunes, ser√≠a conocida en toda Espa√Īa y se notaba que a Pablo no le hac√≠a mucha gracia esta aventura de su mujer en Madrid; pero no dijo nada, no pod√≠a reproch√°rselo porque ella hab√≠a sacrificado gran parte de su carrera para criar a sus cuatro hijos.
Estuvimos en el hotel hasta bien entrada la tarde, llevamos a los ni√Īos a una zona de juegos que hab√≠a all√≠, y todav√≠a tuve tiempo para dar un paseo con Marina por los alrededores del hotel. Fue una pena que me dejara la c√°mara en la mesa porque le pod√≠a haber hecho alguna foto, aunque estuvimos hablando de su trabajo, se le notaba que estaba muy nerviosa, y yo la tranquilic√© dici√©ndole que lo iba a hacer muy bien, y que su programa de la cadena regional era estupendo.
Con el paso de los a√Īos, cada vez nos llev√°bamos mejor, y yo sent√≠a una extra√Īa atracci√≥n sexual hacia ella, siempre la hab√≠a tenido y yo creo que Marina lo notaba. Las mujeres tienen un sexto sentido para eso; pero lejos de molestarla parec√≠a que eso le gustaba y sus coqueteos conmigo me volv√≠an loco. Era una situaci√≥n delicada, porque en el fondo √©ramos familia, y yo sab√≠a que esos tonteos, para ella, solo eran un juego y as√≠ me lo tomaba, pero me era inevitable sentir una tremenda excitaci√≥n cuando estaba con Marina.
No lo podía remediar y me encantaban esos ratitos que pasábamos a solas, no sé si era cosa mía, pero me daba la sensación de que Marina estaba falta de amigas a las que contar sus problemas o preocupaciones, se había centrado demasiado en la familia y ahora se sentía demasiado sola.
Pasamos todo el d√≠a en el hotel e incluso picamos algo para cenar en los jardines, y ya cuando empez√≥ a anochecer, nos marchamos para casa. Las ni√Īas se quedaron dormidas en el coche y las subimos como pudimos a sus habitaciones entre Claudia y yo.
Por fin me qued√© a solas con mi mujer. Era el momento de celebrar su cumplea√Īos, pero antes quise hablar con ella.
‚ÄēClaudia, me tienes preocupado, no s√© qu√© es lo que te pasa, pero algo no va bien, ¬Ņme lo quieres contar?
‚ÄēNo, David, todo est√° bien, de verdad, es que han sido unas semanas de mucho trabajo y estr√©s, pero poco a poco ir√© volviendo a la normalidad.
‚ÄēA m√≠ no me enga√Īas, ojal√° sea solo eso del trabajo que me dices, aunque creo que hay algo m√°s‚Ķ
‚ÄēAnda, deja de preocuparte y ven aqu√≠, te he tenido muy desatendido estos d√≠as‚Ķ ‚Äēdijo Claudia acerc√°ndose para darme un beso a la vez que me sobaba el paquete‚Äē. Esp√©rame abajo que ahora voy‚Ķ
Nervioso, cog√≠ el port√°til y lo puse sobre la mesita del sal√≥n, luego conect√© el disco duro y abr√≠ la carpeta que hab√≠a preparado con especial devoci√≥n. No tard√≥ Claudia en aparecer con un conjunto simple pero muy bonito. Llevaba unas braguitas blancas, muy peque√Īas y sin ning√ļn adorno, y el sujetador a juego, que luchaba por mantener dentro sus dos preciosas tetas. Se hab√≠a puesto encima una especie de bat√≠n de seda de color gris claro y cuando se qued√≥ delante de m√≠, tragu√© saliva.
Eso sí, en cuanto ella vio el ordenador, se le cambió la cara.
‚ÄēNo vamos a conectarnos con Toni‚Ķ, ya te lo hab√≠a dicho‚Ķ
‚ÄēNo, no es eso, solo quiero que veas una cosa‚Ķ Y tranquila, que ya me he asegurado de no estar conectado a internet.
Claudia se sentó delante de mí y yo abrí la carpeta de fotos de nuestros encuentros. En cuanto apareció la primera foto de Mariola y mi mujer manoseándose, Claudia se puso nerviosa.
‚Äē¬ŅSeguro que no est√° conectado?
‚ÄēShhh, ven aqu√≠‚Ķ, t√ļ solo disfruta. ‚ÄēY alargu√© las manos hacia delante rodeando su cintura para acariciar sus tetas.
Despacio fueron pasando las fotos art√≠sticas en blanco y negro que yo hab√≠a editado, cada cinco segundos aparec√≠a una nueva, los co√Īos depilados de Mariola y Claudia cubiertos por mi corrida, las dos bes√°ndose, acarici√°ndose, follando con el arn√©s, mi mujer intentando meterse en la boca el poll√≥n de Toni, los cojones de √©l golpeando su co√Īo mientras se la follaba.
No habían pasado ni diez fotos y Claudia ya se estaba derritiendo de gusto.
‚ÄēUfffff, ¬°menuda polla ten√≠a Toni!, ¬Ņte gust√≥ follar con √©l?‚Ķ Y eso que no quer√≠as al principio‚Ķ
‚ÄēS√≠, me gust√≥ hacerlo delante de ti, me encanta que me follen delante de mi cornudo ‚Äēsuspir√≥ echando la mano hacia atr√°s para sobarme el paquete.
Yo met√≠ los dedos por el el√°stico de sus braguitas y comenc√© a masturbarla, mientras, Claudia no dejaba de mirar las fotos. Ya mov√≠a las caderas ansiosa y su co√Īo estaba h√ļmedo como de costumbre. Desabroch√© su sujetador para dejarla desnuda de cintura para arriba.
‚Äē¬ŅTe acuerdas de todo lo que hemos hecho con Toni por la cam?‚Ķ Mmmm‚Ķ ¬°qu√© pena que ya no puedas demostrarle lo zorra que eres! ‚Äēle susurr√© al o√≠do para calentarla m√°s.
‚ÄēMe gust√≥ m√°s quedar con √©l y que me follara mientras t√ļ pajeabas tu pat√©tica pollita‚Ķ
‚ÄēMmmm, ¬Ņah, s√≠?
‚ÄēPues claro, pero lo que m√°s me gust√≥ fue cuando se la pusiste dura para m√≠ ‚Äēgimi√≥ Claudia abriendo y cerrando la mano sobre mi paquete‚Äē. Lo hiciste muy bien‚Ķ
‚ÄēJoder, Claudia‚Ķ
‚ÄēLlevabas mucho tiempo queriendo tocar una polla y al fin se cumpli√≥ tu sue√Īo ‚Äēdijo doblando el brazo y pas√°ndoselo por encima del hombro para acariciarme los labios con su dedo √≠ndice.
‚ÄēLo hice por ti‚Ķ
‚ÄēS√≠, seguro, reconoce que ten√≠as ganas de mene√°rsela, mmmm‚Ķ, y tambi√©n te la meti√≥ en la boca, ¬Ņno?
‚ÄēUf, Claudia‚Ķ
‚ÄēNo me digas que ya te vas a correr, si todav√≠a no te la he sacado del calz√≥n ‚Äēme quiso humillar peg√°ndome un par de sacudidas m√°s fuerte por encima.
‚ÄēOoooh, para‚Ķ, despacio ‚Äēexclam√© agarrando su brazo para que detuviera sus movimientos.
‚Äē¬ŅYa est√°s as√≠?, otro d√≠a que no vas a poder follarme, aunque, de todas formas, no te iba a dejar hacerlo, ¬Ņt√ļ te crees que despu√©s de probar las pollas de V√≠ctor, de Jan y de Toni voy a dejar que me metas esa mierda?, debes estar de broma‚Ķ; si hasta a Basilio se le pon√≠a m√°s dura que a ti‚Ķ
‚ÄēAhhhhhhh, Claudia‚Ķ
‚Äē¬°Cornudo y putita lamepollas!, si es que lo tienes todo‚Ķ
‚Äē¬°Claudia‚Ķ!
‚Äē¬ŅYa vas a correrte en los calzones?, pobrecito‚Ķ Si es que no vales para nada‚Ķ Ahora me voy a sentar en tu cara y vas a hacer que me corra con tu lengua, ¬Ņme has entendido?
‚ÄēS√≠‚Ķ
‚ÄēComo no sabes usar la polla, has tenido que aprender a manejar la lengua‚Ķ, aunque reconozco que eso s√≠ lo haces bien‚Ķ ‚Äēdijo metiendo el dedo en mi boca para que se lo chupara.
‚ÄēMmmm‚Ķ, mmmm‚Ķ
‚Äē¬ŅQu√© dices?, no te entiendo bien con una polla en la boca‚Ķ, ja, ja, ja, ¬°qu√© bien se te da hacer esto!, est√° bien, voy a dejar de tocarte para que no te corras, pero a partir de hoy vete olvidando de follarme, ¬Ņme has o√≠do?, no vas a volver a meterme esa pollita de mierda‚Ķ
‚ÄēS√≠, Claudia, me parece bien‚Ķ lo que t√ļ digas‚Ķ
‚ÄēY ahora t√ļmbate, ¬°cornudo!
Me puse bocarriba en el sof√°, Claudia se quit√≥ las braguitas desnud√°ndose por completo y pas√≥ una pierna por encima de mi cabeza para ir descendiendo sobre mi cara. Enseguida me lleg√≥ el olor caracter√≠stico del co√Īo de mi mujer cuando estaba excitada y se dej√≥ caer restreg√°ndome su humedad por toda la cara.
‚Äē¬ŅTe gusta esto? ‚Äēse burlaba de m√≠ moviendo su co√Īo jugando conmigo.
Yo saqu√© la lengua intentando penetrarla, pero Claudia no se quedaba quieta, hasta que se inclin√≥ hacia delante y me plant√≥ el co√Īo en la boca. Justo donde a ella le gustaba. Se puso a moverse hacia delante y atr√°s cerrando los ojos e incrementando el volumen de sus gemidos.
‚Äē¬°¬°Muy bien, sigueee, sigueeee‚Ķ!!
Estaba más caliente de lo que pensaba, porque no llevaba ni un minuto y ya estaba a punto de llegar al orgasmo, entonces se dejó caer hacia atrás apoyando las manos en mis muslos y mi boca encontró su clítoris, que ansioso comencé a lamer.
‚Äē¬°Ahhhhhh, qu√© bueno, eso esssss, muy biennnn!
Y cerca del orgasmo me agarró la polla para pegarme unas cuantas sacudidas. Tampoco se tuvo que esforzar mucho. Yo ni tan siquiera me preocupé en avisarla, Claudia ya sabía que iba a durar un suspiro, y así ocurrió.
Mi polla comenzó a escupir semen manchándome mi propio estómago a la vez que Claudia se corría también sin parar de gritar.
‚Äē¬°¬°Ahhhhhhh, ahhhhhhhhhh, c√≥rrete, cornudo, eso es, c√≥rrete, putita m√≠a!!
Despu√©s se dej√≥ caer hacia delante, dejando que mi lengua jugara con su co√Īo un poquito m√°s y ronroneando mientras se lam√≠a los restos de mi corrida que se hab√≠an quedado entre sus dedos.
‚Äē¬°Muy bien, cornudito!, has echado una buena corrida‚Ķ Ufffff, c√≥mo lo necesitaba‚Ķ
Ya más relajada, se tumbó a mi lado y nos quedamos mirando. A pesar de haberse corrido, seguía viendo esa especie de preocupación reflejada entre sus ojos. Entonces, no sé por qué, Claudia se derrumbó y comenzó a llorar desconsoladamente, yo me quedé un poco sorprendido y tan solo la abracé dejando que sacara toda esa tensión que llevaba dentro. Cuando terminó de llorar, me miró fijamente y me dijo.
‚Äē¬°No puedo m√°s con esto, David!, tengo que contarte una cosa muy importante‚Ķ
2
15 días antes.
Como cada ma√Īana, Modou pas√≥ a buscar a Claudia por casa, el senegal√©s se baj√≥ para abrir la puerta de atr√°s y salud√≥ a su jefa con un ¬ęBuenos d√≠as¬Ľ. Era su ch√≥fer en el coche oficial que le hab√≠an puesto a Claudia en la Consejer√≠a.
Modou iba muy elegante con un traje azul marino y una camiseta oscura debajo de la americana. Estaba encantado con su nuevo trabajo; no solo le proporcionaban el vestuario, ten√≠a un muy buen sueldo y el horario se ajustaba un poco a las exigencias de la consejera. En principio, su labor era ir a casa a por Claudia y luego recogerla en el trabajo a √ļltima hora de la ma√Īana, pero tambi√©n ten√≠a que estar disponible cuando ella lo necesitara, por si se ten√≠a que quedar hasta tarde o incluso hacer alg√ļn viaje de fin de semana. Aun as√≠, le compensaba con creces.
Claudia se bajó del coche al llegar a la consejería y le dio las indicaciones pertinentes a Modou.
‚ÄēPuedes irte a casa, luego ven a recogerme a las dos y media‚Ķ
‚ÄēDe acuerdo.
Se hac√≠a el silencio cuando la ve√≠an entrar, ahora era la que mandaba en el edificio, los miembros de seguridad la saludaban casi con una reverencia y Claudia notaba la mirada de todos los trabajadores a su paso. Cogi√≥ el ascensor hasta la √ļltima planta, que era donde ten√≠a su despacho, y una vez all√≠ se sent√≠a m√°s tranquila.
En esa planta había un par de despachos de los directores generales y de sus asesores, el resto del pasillo estaba completamente vacío. Al llegar ya estaba trabajando su secretaria personal, Azucena, era la misma que estaba con el anterior consejero, pero Claudia había decidido mantenerla porque era muy trabajadora, eficiente y le era de gran ayuda en su nuevo puesto.
Entró en su flamante despacho y tenía tanto trabajo que no sabía ni por dónde empezar. No habían pasado ni cinco minutos y Azucena ya le había llevado el café y le había dejado una hoja con las tareas más urgentes y la agenda del día. Estaba en todo.
Apenas llevaba dos semanas en el cargo y ya estaba desbordada, Claudia se preguntaba todos los días si no le vendría grande ese puesto, habían sido unos días de mucha locura, con reuniones, nombramientos de directores generales, reestructuración de la Consejería, llamadas, informes económicos… y un sinfín de tareas y de burocracia que no la dejaban descansar ni un segundo.
Sobre las once, tuvo un rato libre, estaba tan atareada que casi ni se había fijado en el despacho en el que estaba, era grande, muy moderno y no le había hecho ninguna modificación desde que estaba en el cargo. Llamó a Azucena que entró presta y estuvieron dándole una vuelta para cambiar alguna cosa, Claudia quería una silla nueva, poner otra mesa, cambiar un par de cuadros, fotos distintas, que hubiera plantas de colores, y dentro de la formalidad del despacho quería darle un toque menos sobrio. Azucena tomó buena nota y se puso a ello.
El tiempo había pasado tan rápido que Claudia no había tenido ni consciencia de dónde se había metido. Se tomó unos minutos para respirar y desconectar, y fue ahí cuando cayó en la cuenta de que llevaba casi quince días sin tener un orgasmo. Demasiado para ella.
Pas√≥ de dejarse follar por Toni en la lujosa habitaci√≥n que hab√≠a reservado su marido a estar tan ocupada con su trabajo que no hab√≠a podido ni pensar en sexo. Quiz√°s era un descanso que le iba a venir bien, en los dos √ļltimos a√Īos se hab√≠a metido en una espiral de lujuria y vicio que por un lado deseaba dejar atr√°s, pero por otro lado le gustaba tanto hacer todas esas cosas tan sucias con el consentimiento de su marido‚Ķ
Incluso ponerle los cuernos de verdad, como con Lucas en el coche, los viernes por la noche en aquella oscura y abandonada calle del polígono industrial donde se veían a escondidas. En ese momento se puso a recapitular los hombres con los que se había estado. La lista empezaba a ser considerable, Víctor, Jan, Toni, Basilio, Lucas.
Había follado con los cinco, no solo eso, les había chupado la polla, se había comportado con ellos como una auténtica fulana, se habían corrido encima de ella, por su cuerpo, en su cara, en su boca, se la habían metido en toda clase de posturas, alguno incluso había probado su culo. Cinco hombres ya, y muy distintos entre ellos.
Adem√°s, estaba Gonzalo, su excu√Īado, que hab√≠a sido el primero en masturbarla delante de su marido, los juegos que se hab√≠a tra√≠do con el viejo director don Pedro, al que termin√≥ chup√°ndosela en su despacho, y por √ļltimo su mejor amiga. Mariola.
No solo había follado con hombres, también había probado con una mujer y la experiencia había sido tan satisfactoria que había repetido varias veces, incluso delante de David, que presenció cómo se lo montaba con su mejor amiga. El sexo con Mariola era fantástico, no tenía nada que ver con hacerlo con un hombre, el cuerpazo de Mariola era suave y sabía cómo llevarla al límite con su mente morbosa, perversa y calenturienta.
Necesitaba urgentemente verse con ella.
Y no solo con ella, tenía que buscar un hueco para quedar con don Pedro, al que le había prometido, una vez asentada en el cargo, llamarle para invitarle a cenar en su casa. Pensando en todas esas cosas, comenzó a excitarse, era la primera vez que lo hacía en su nuevo despacho de consejera de Educación.
Llam√≥ a Azucena y le dijo que no la molestara nadie en diez minutos, que ten√≠a que realizar una llamada personal. Cogi√≥ el tel√©fono y marc√≥ el n√ļmero de Mariola a la vez que se desabrochaba el pantal√≥n vaquero.
‚ÄēHolaaaa, pero bueno, ¬Ņqu√© es de tu vida?, que me tienes abandonada ‚Äēcontest√≥ Mariola.
‚ÄēS√≠, estoy de trabajo hasta arriba, ya te imaginar√°s‚Ķ
‚ÄēSupongo que no tienes ni un rato para tomar un caf√© o jugar un partido de p√°del.
‚ÄēVale, te prometo que la semana que viene me organizo y quedamos para jugar, ahora estoy yendo por las tardes al gimnasio, si te animas a venir alg√ļn d√≠a a crossfit o a body pump.
‚ÄēHecho, as√≠ nos vemos‚Ķ y afino un poco, que ya tenemos el verano encima.
‚ÄēSi a ti no te hace falta, que ya est√°s perfecta.
‚ÄēPues lo mismo que t√ļ, cabrona.
‚ÄēLa semana que viene hablamos y nos ponemos al d√≠a‚Ķ
‚ÄēDe acuerdo, que seguro que tenemos muchas cosas que contarnos‚Ķ
‚ÄēCiao.
‚ÄēCiao, un beso.
Mientras hablaba con Mariola, estuvo jugueteando con sus dedos por encima de las braguitas, no se había levantado a cerrar la puerta de su despacho, le daba más morbo saber que alguien podía abrir y pillarla masturbándose, aunque esa posibilidad era remota, pues antes de entrar cualquier persona siempre recibía una llamada de su secretaria, y si era ella la que entraba, tocaba con la mano y no accedía al despacho hasta que Claudia se lo permitía.
Aun as√≠ siempre quedaba esa peque√Īa posibilidad de ser pillada, abri√≥ las piernas y se apart√≥ las braguitas para llegar directamente hasta su co√Īo, era la primera vez que se iba a hacer un dedo en su nuevo despacho. Subi√≥ una mano para acariciarse las tetas por encima de la camisa, y not√≥ la humedad entre sus piernas.
Cerr√≥ los ojos fantaseando con don Pedro, se pregunt√≥ qu√© le parecer√≠a al viejo, su mentor, si pudiera verla as√≠ en esos momentos. En principio, cuando quedara con √©l, iban a cenar en el jard√≠n de su casa, junto con sus hijas y su marido, pero podr√≠a planear alg√ļn otro tipo de encuentro, cenar a solas con √©l y David y qui√©n sabe lo que podr√≠a ocurrir cuando pasaran los tres al sal√≥n a tomarse una copa mientras charlaban tranquilamente.
Se apretó con más fuerza los pechos al pensar en Modou, era una especie de fantasía salvaje la que tenía con él, su chófer negro, siempre educado, atractivo y a su servicio, con el que se lo montaba en la parte de atrás del coche oficial. Se imaginaba que el senegalés tendría una enorme polla de chocolate que ella estaría encantada de probar y después montarse sobre ella.
Ech√≥ la cabeza hacia atr√°s mordi√©ndose los labios, ya estaba gimiendo en bajito y el dedo que ten√≠a entre las piernas chapoteaba en su co√Īo a punto de llegar al orgasmo. Se desabroch√≥ un bot√≥n de la camisa para meter una mano por dentro y apretar con fuerza sus calientes pechos. Luego se detuvo en seco, con la respiraci√≥n acelerada y trat√≥ de calmarse.
Quería pasar el resto del día excitada y cachonda. Había cambiado de idea.
En ese estado estuvo hasta que llegó la hora en la que había quedado con Modou, se despidió de Azucena y bajó deprisa al parking. Puntual ya la estaba esperando con el coche en marcha y el aire acondicionado puesto. Por lo general, le gustaba sentarse detrás de él, así podía tener un poco más de intimidad.
Mientras Modou la llevaba a casa, fingió que recibía una llamada de teléfono y esa fue la excusa para bajar una especie de mampara con los cristales tintados que había entre la parte delantera y la trasera. Era la primera vez que la usaba y al hacerlo se sintió segura y protegida de miradas ajenas, pues el resto de cristales también estaban tintados.
Todav√≠a le duraba el calent√≥n de la ma√Īana y se abri√≥ el pantal√≥n para meterse la mano por dentro, le daba mucho morbo tocarse en el coche oficial, sabiendo que Modou iba conduciendo y pudiendo ver al resto de la gente desde su ventanilla. Esta vez no se cort√≥, incluso se desabroch√≥ la camisa y se qued√≥ con ella abierta y en sujetador, mientras se masturbaba. Apoy√≥ un pie en el asiento, y clavando el tac√≥n de sus zapatos en el cuero a la vez que se abr√≠a de piernas, se introdujo un dedo en el co√Īo moviendo las caderas al ritmo al que se acariciaba.
No sabía muy bien lo insonorizada que estaba la parte de atrás, así que tampoco gimió muy alto, tampoco era plan de poner cachondo a Modou. Llevaban poco tiempo trabajando juntos y ya habría ocasiones más adelante para calentar al senegalés.
Aceleró el ritmo de su paja sabiendo que no le quedaba mucho para llegar a casa, y fantaseó con que Modou abría el cristal que los separaba y la espiaba a través del espejo retrovisor. Levantando las caderas del asiento, llegó al orgasmo acariciándose con rabia los pechos que tenían la marca de sus dedos y se quedó así hasta que llegó a su casa.
Modou no sabía qué hacer cuando paró el coche, no podía ver a Claudia que estaba oculta en la parte trasera y tampoco se atrevía a invadir su intimidad abriendo la puerta trasera como solía hacer normalmente. Ni por lo más remoto se imaginaba que Claudia se estaba abrochando los botones de la camisa después de haberse hecho un dedo.
Cuando terminó de recomponerse Claudia bajó el cristal tintado y ya fue cuando Modou, al ver que había finalizado la llamada, se bajó del coche para abrirle la puerta. Se fijó en que su jefa parecía llevar un botón de la camisa desabrochado y que estaba acalorada, aunque, quizás, solo eran imaginaciones suyas.
A partir de ese momento, Claudia supo que cada vez que se subiera a ese coche iba a tener la oportunidad de masturbarse en la intimidad, con el morbo a√Īadido de que Modou estar√≠a tan solo a unos metros de ella sin saber lo que estaba pasando.
Al día siguiente Claudia había quedado con Germán, que era uno de sus asesores en educación, le había costado convencerlo para que aceptara el puesto y Claudia supuso que detrás de la negativa a trabajar con ella estaba Natalia, su mujer. Era una pija insoportable con la que había tenido cinco hijos y que le tenía firme como una vela, y ese era uno de los motivos por los que a Claudia le gustaba tanto provocar a Germán cuando estaban los dos juntos en el AMPA.
A pesar de todo, sus intentos por tener cualquier escarceo con Germán siempre habían sido estériles, y este se había mantenido fiel a la pija de Natalia. No era ese el motivo por el que Claudia le había elegido como asesor, Germán era aplicado, trabajador y muy inteligente. Ella sabía que tenerle a su lado iba a ser un gran acierto en la Consejería y necesitaba rodearse de gente de confianza.
Le hab√≠a habilitado un peque√Īo despacho en su misma planta y Germ√°n acud√≠a a trabajar cada d√≠a aunque no hiciera falta. La idea de Claudia era reunirse con √©l un par de veces a la semana y, adem√°s, le gustaba ver alguna cara amiga en el trabajo.
Toc√≥ en la puerta de Germ√°n y se present√≥ en su despacho a media ma√Īana, al momento apareci√≥ Azucena con un par de caf√©s y Claudia le dio las gracias.
‚ÄēDeja eso, anda, vamos a tomar un caf√© tranquilamente‚Ķ ‚Äēle pidi√≥ a Germ√°n.
Estuvieron veinte minutos haciendo una breve pausa y comentando cosas del trabajo y despu√©s Claudia se despidi√≥ de √©l. Se fue de su despacho caminando bien despacio para que Germ√°n se quedara mirando su culo. Ya sab√≠a que con √©l no ten√≠a ninguna posibilidad, pero se lo pasaba muy bien provoc√°ndolo. M√°s de una vez le hab√≠a hecho sudar en el peque√Īo despacho del AMPA, cuando le hab√≠a puesto una mano en la pierna o acerc√°ndose a √©l m√°s de lo que dicta el protocolo.
A √ļltima hora de la ma√Īana entr√≥ Azucena en su despacho, le ense√Ī√≥ la agenda con las reuniones que iba a tener la semana que viene y le record√≥ la sesi√≥n de fotos y la entrevista para el suplemento de un peri√≥dico de tirada nacional. Tambi√©n llevaba varios sobres con correspondencia, entre los que destacaba uno grande y marr√≥n que no ten√≠a remite.
‚ÄēEsta carta no sabemos de qui√©n es, pero la hemos pasado por el esc√°ner de seguridad y no es peligrosa ‚Äēdijo Azucena.
‚ÄēEst√° bien, d√©jala aqu√≠, luego revisar√© el correo‚Ķ
Claudia sigui√≥ trabajando y de repente se qued√≥ mirando ese gran sobre marr√≥n que no sab√≠a qui√©n se lo mandaba y le entr√≥ curiosidad por ver lo que hab√≠a dentro. Abri√≥ el paquete y solo conten√≠a una foto en tama√Īo est√°ndar de 10×15. En cuanto vio la foto, casi le vino un ataque de p√°nico, se le aceler√≥ el coraz√≥n, le temblaron las manos y le entraron ganas de llorar. Mir√≥ dentro del sobre, pero no hab√≠a nada m√°s y otra vez mir√≥ la foto.
No podía ser.
La instantánea estaba tomada a unos cincuenta metros, era de noche y estaba lloviendo, y tan solo se veía a lo lejos un Renault Clio azul y más adelante el coche de Claudia aparcado en la oscura calle del polígono. No se apreciaba nada más, pero estaba claro que el que había hecho la foto sabía que Claudia estaba dentro del Clio aunque no se la viera.
Alguien estaba queriendo llamar su atención y estaba claro que lo había conseguido. De momento no le habían pedido nada, pero Claudia no era tonta, aquello olía a chantaje que tiraba para atrás. Su idílica vida de consejera de Educación apenas había durado dos semanas.
Claudia sabía que estaba metida en un buen lío y que esas fotos, tarde o temprano, acabarían saliendo a la luz en lo que iba a ser un gran escándalo para ella y para su familia. Lo malo es que no podía hacer nada, solo esperar a que el que hubiera hecho esa foto se pusiera en contacto con ella. No sabía a ciencia cierta quién podría estar detrás de todo ese asunto tan turbio, pero podía hacerse una idea.
Tampoco había que ser muy lista.
3
El d√≠a hab√≠a amanecido espectacular, una ma√Īana soleada y agradable sin que hiciera demasiado calor. V√≠ctor se puso su mejor traje y se present√≥ as√≠ en la boda de Judith. El muy cabr√≥n los ten√≠a cuadrados, hab√≠a que ser muy cretino para ir a la boda de la chica que te estabas follando a espaldas de su novio.
Pero él no tenía la culpa. Era ella la que lo había invitado.
Llevaban vi√©ndose a escondidas mucho tiempo, m√°s de dos a√Īos en los que V√≠ctor hab√≠a hecho de todo con la voluptuosa enfermera. Le gustaba su cuerpazo, las curvas que ten√≠a, ese enorme culo, sus generosas tetas y las pequitas de su cara; y lo que m√°s le pon√≠a era el vicio que ten√≠a Judith. No le dec√≠a que no a nada.
Habían probado todo lo imaginable e inimaginable con ella y no había dejado lugar, rincón o agujero sin probar. Sexo salvaje, 69, anal, azotes, lluvias doradas… y muchas horas de encuentros prohibidos en el apartamento de Víctor y cualquier sala del hospital.
Los compa√Īeros de V√≠ctor se lo quedaron mirando sin acabar de creerse la desfachatez del m√©dico, no era oficial, pero todos los trabajadores del hospital hab√≠an escuchado los rumores de que el m√©dico manten√≠a un affaire con Judith. Y ella tampoco es que tuviera mucho cuidado en ocultarse, la hab√≠an visto salir muchas veces del despacho de V√≠ctor o de la sala en la que √©l pasaba las guardias. Incluso m√°s de uno hab√≠a escuchado los gemidos de Judith mientras V√≠ctor se la follaba a altas horas de la madrugada.
No tardó en llegar el novio de Judith y cuando lo vio, Víctor sintió compasión por él; el pobre cornudo ni se imaginaba la zorra que tenía en casa.
Luego estuvo compartiendo las fotos de su hija con el resto de compa√Īeros, en lo que llegaba la novia. Le felicitaron por el nacimiento de Mar√≠a y les estuvo contando un poco su nueva vida en Menorca y en la posibilidad de irse a vivir all√≠ definitivamente. V√≠ctor se situ√≥ junto a Teresa, la jefa de enfermeras de su planta, que ven√≠a acompa√Īada de su marido, Salvador.
Era, posiblemente, su mejor amiga dentro del hospital, e incluso con ella tambi√©n hab√≠a tenido una peque√Īa aventura la noche que ella fue a su apartamento y termin√≥ haci√©ndole una paja. Para tener cerca de sesenta a√Īos, Teresa estaba muy guapa y se hab√≠a puesto un escote muy sugerente, era lo mejor de su anatom√≠a, unas incre√≠bles y jugosas tetas grandes que no pasaron desapercibidas para ninguno de los invitados.
‚Äē¬°Madre m√≠a, Teresa!, c√≥mo vienes hoy, mant√©n a tu mujer vigilada toda la noche, Salvador, que no respondo, eh‚Ķ ‚Äēle dijo de bromas V√≠ctor, sabiendo que ella le hab√≠a contado a su marido lo que hab√≠a pasado entre ellos.
Diez minutos m√°s tarde de la hora apareci√≥ Judith, el novio ya estaba muy nervioso y sonri√≥ cuando la vio bajarse de un bonito carruaje acompa√Īada de su padre. V√≠ctor ten√≠a que reconocer que Judith estaba preciosa vestida de novia, con su cuerpo blanco y lleno de pecas. Llevaba un vestido con escote palabra de honor muy ajustado a su cuerpo y la falda suelta y amplia para disimular sus caderas, en un vestido simple, pero que le sentaba como un guante. En el pelo se puso un adorno muy bonito de flores que hac√≠a que Judith todav√≠a estuviera m√°s guapa.
Al pasar la novia a su lado sinti√≥ las miradas de sus compa√Īeros de hospital clavadas en √©l, y V√≠ctor no pudo evitar una erecci√≥n cuando vio a Judith agarrarse de la mano de su novio para entrar juntos en la iglesia. Hasta Teresa le dio unas peque√Īas palmaditas en la espalda, menudo papel√≥n el de V√≠ctor, ella sab√≠a que solo √©l era capaz de hacer algo as√≠. Lo conoc√≠a desde hac√≠a tantos a√Īos que no le sorprend√≠a en absoluto.
En el hospital se hab√≠a enrollado con muchas, much√≠simas compa√Īeras, m√°s de una y m√°s de dos, casadas, o con pareja‚Ķ; incluso en la boda hab√≠a otra m√©dica que hab√≠a tenido una aventura con V√≠ctor unos cuantos a√Īos atr√°s, por lo que nadie estaba libre de pecado cuando aquel seductor andaba cerca.
La ceremonia fue muy bonita y V√≠ctor se sali√≥ fuera cuando escuch√≥ el s√≠ quiero de ella. Con toda la tranquilidad del mundo se levant√≥ y abandon√≥ la iglesia por el pasillo central para que todos lo vieran bien. Le importaba una mierda que lo miraran el resto de compa√Īeros; de hecho quer√≠a mandarles un claro mensaje.
¬ęYo soy V√≠ctor, el que se folla cuando quiere y como quiere a la que se acaba de casar¬Ľ.
No tardaron en salir los novios reci√©n casados de la iglesia, y uno a uno les fueron felicitando, hasta que le toc√≥ el turno a V√≠ctor. Sinti√≥ c√≥mo le observaban detenidamente sus compa√Īeros de trabajo cuando le dio dos efusivos besos a Judith.
‚Äē¬°Enhorabuena, est√°s muy guapa! ‚ÄēY acarici√≥ su espalda de modo cari√Īoso.
Judith apenas reparó en él, como si fuera uno más, y Víctor volvió con Teresa y Salvador, con los que iba a pasar el resto de la boda. La pareja de recién casados se estuvo haciendo fotos con los invitados a la puerta de la iglesia y Víctor esperó pacientemente su turno para hacerse una instantánea con ellos. Le pasó su móvil a un familiar y se puso al lado de Judith agarrándola por la cintura para que les hicieran la foto a los tres, luego volvió a darse dos besos con ella y le estrechó la mano al novio.
Despu√©s cogi√≥ el coche para ir al hotel donde se celebraba el convite y el posterior baile. En el trayecto fue pensando en lo guapa que estaba la enfermera pelirroja y en lo que le gustar√≠a tener un escarceo sexual con ella en su d√≠a m√°s se√Īalado, aunque sab√≠a que era muy dif√≠cil.
Habían fantaseado con eso muchas veces cuando estaban a solas, aunque Judith ya le había dejado bien claro que no iba a hacer nada con él. La otra posibilidad que tenía para esa noche era Teresa, la jefa de enfermeras siempre le había dado mucho morbo y le había llamado la atención su generoso escote. La presencia de su marido hacía que todavía le pusiera más intentar algo con ella.
No podía asistir a la boda, cenar, echarse una copa, un baile y volver a casa como los otros invitados. No, él no era como el resto, siempre tenía una necesidad insana de ligar, de llevarse a la cama a una mujer, de follársela, y si estaba casada, mejor que mejor.
¬ŅY qu√© mayor reto hab√≠a que follarse a la novia en el d√≠a de su boda?
Por si acaso le fallaba ese plan, tenía una alternativa. Hacérselo con Teresa, con el aliciente de que su marido estaba delante. Pensando en todas esas cosas, se fue poniendo caliente e incluso se acarició el paquete varias veces antes de llegar al hotel.
Decidido, se baj√≥ del coche y en cuanto entr√≥ en los jardines cogi√≥ una copa de vino de la bandeja de uno de los camareros que pasaba. Estuvo charlando un rato con un par de colegas del hospital y despu√©s se acerc√≥ a Teresa cuando vio que esta se quedaba sola. Realmente era la √ļnica amiga de verdad que ten√≠a esa noche.
‚ÄēTe veo muy sola.
‚ÄēHa ido Salvador al ba√Īo.
‚ÄēPor nosotros ‚Äēdijo V√≠ctor estirando la copa para brindar con ella.
Teresa se lo quedó mirando con cara de circunstancias y estuvo a punto de decirle algo, aunque finalmente no lo hizo.
‚Äē¬ŅPasa algo? ‚Äēle pregunt√≥ V√≠ctor.
‚ÄēNo pens√© que fueras a venir hoy‚Ķ
‚Äē¬ŅNo?, ¬Ņpor qu√©?, no me gusta perderme una buena boda‚Ķ
‚ÄēLo tuyo es incre√≠ble‚Ķ
‚Äē¬ŅA qu√© viene eso?
‚ÄēYa lo sabes, cari√Īo‚Ķ, hay que ser muy cabr√≥n para presentarte aqu√≠ hoy‚Ķ
‚ÄēCada uno es como es‚Ķ
‚ÄēDime una cosa, ¬Ņqu√© piensas cuando ves al novio?, ¬Ņtienes alg√ļn cargo de conciencia o algo por el estilo? ‚Äēle pregunt√≥ Teresa.
‚ÄēSinceramente, no, lo √ļnico que pienso es que me gustar√≠a follarme a su mujer, que, por cierto, hoy est√° preciosa‚Ķ Lo mismo que t√ļ‚Ķ
‚Äē¬°Eres incorregible!, ¬Ņpuedo hacerte una pregunta?
‚ÄēS√≠, claro.
‚Äē¬ŅOs hab√©is visto recientemente?
‚ÄēNo, la √ļltima vez fue antes de irme a Menorca.
‚ÄēPens√© que cuando te hicieras padre ibas a cambiar, al menos un poco, pero veo que no‚Ķ
‚ÄēNo tiene nada que ver una cosa con la otra‚Ķ Ya sabes que siempre me han gustado las mujeres casadas, como t√ļ, por ejemplo.
‚ÄēV√≠ctor, no empieces‚Ķ
‚ÄēAdem√°s, lo mismo podr√≠a decirte yo a ti, con tu discurso moralista, ¬Ņqu√© sientes cuando estamos Salvador, t√ļ y yo, juntos?, te recuerdo que le pusiste los cuernos conmigo ‚Äēle dijo en bajito al o√≠do.
‚ÄēEso es distinto, ya sabes que Salvador tiene unos gustos‚Ķ, digamos particulares, y yo no le he ocultado nada, sabe perfectamente lo que pas√≥ en tu apartamento.
‚Äē¬ŅAh, s√≠?
‚ÄēS√≠.
‚ÄēMmmm, ¬Ņy te gustar√≠a repetirlo hoy?, t√ļ tambi√©n has venido muy guapa, llevas un escote muy sugerente‚Ķ
‚Äē¬°V√≠ctor, por favor!, no seas infantil‚Ķ
Justo en ese momento regres√≥ Salvador del ba√Īo.
‚ÄēHombre, Salvador, menos mal, porque ya estaba intentando ligarme a tu mujer, le dec√≠a a Teresa que hoy ha venido muy guapa‚Ķ Luego os veo, creo que estamos juntos en la misma mesa ‚Äēle dijo apretando su brazo a modo de saludo antes de irse a hablar con otro compa√Īero.
Un rato más tarde llegaron los novios que se habían hecho el reportaje fotográfico y fue el momento de entrar a cenar. Lo de estar en la mesa con Teresa había sido una petición que Víctor le había hecho a Judith para no encontrarse demasiado solo toda la noche y al parecer la pelirroja había accedido a las pretensiones de él.
Mientras estaban sentados en la mesa, Víctor cogió el móvil y estuvo viendo las fotos que le habían hecho junto con la pareja de recién casados en la iglesia. Editó la foto recortando al novio y quedándose él solo con Judith. Se les veía a los dos sonrientes y su mano en la cintura, peligrosamente cerca de su culo. Luego se la mandó por whatsapp a Judith.
Víctor 21:13
Hoy estás muy guapa… Enhorabuena.
El convite transcurri√≥ con normalidad, estuvo toda la noche hablando con Teresa sin dejar de mirar descaradamente su escote, delante de su marido, mientras iba vaciando copas de vino. Cuando termin√≥ el postre, se dio cuenta de que quiz√°s se hab√≠a pasado un poco con el alcohol, no estaba muy acostumbrado a beber, aunque al parecer no era el √ļnico. El marido de Judith empezaba a llevar una borrachera importante, y si segu√≠a bebiendo a ese ritmo, no iba a aguantar toda la noche.
‚Äē¬ŅAhora me aceptas un baile, no? ‚Äēle pregunt√≥ a Teresa.
‚ÄēPor supuesto, a ver qu√© tal se te da, no tienes pinta de moverte muy bien‚Ķ
‚ÄēLo mismo te sorprendo, oye, Salvador, ¬Ņno te importa que saque a tu mujer a bailar, verdad?
‚ÄēNo, faltar√≠a m√°s, casi mejor, yo soy muy malo para esas cosas‚Ķ
Cuando ya se estaba levantando todo el mundo para ir la zona de fiesta, V√≠ctor se disculp√≥ con la jefa de enfermeras y su marido y les dijo que se iba al ba√Īo, aunque en realidad se acerc√≥ a la recepci√≥n del hotel. Su plan no era otro que reservar una habitaci√≥n. Hizo el pago y en cuanto le dieron la llave ni tan siquiera subi√≥ a comprobar c√≥mo era.
Solo quería un sitio para follar.
Ahora le faltaba una mujer para llevarse allí, y tenía dos claras candidatas. Teresa y Judith. Volvió a la sala de fiesta y en ese justo momento Judith y su novio estaban haciendo el primer baile. A partir de ahí ya sabía que empezaba el alcohol y el desenfreno y que la gente no iba a estar tan pendiente de sus movimientos.
Se tomó una copa con Salvador y Teresa en la barra y cuando sonó el primer pasodoble, sacó a la pista a Teresa.
‚ÄēCon tu permiso ‚Äēle pidi√≥ a su marido.
Agarr√≥ la mano de Teresa con delicadeza y pas√≥ la otra por detr√°s para apoyarla en su espalda. V√≠ctor no es que fuera un gran bailar√≠n, pero se defend√≠a, ten√≠a unos movimientos muy sincronizados y se deslizaba suave por la pista, como si hubiera dado alguna clase o alguien le hubiera ense√Īado.
‚ÄēPues no lo haces nada mal ‚Äēle dijo Teresa‚Äē. No dejas de sorprenderme.
Justo se cruzaron con Judith, que estaba bailando con otro chico que debía ser un primo de la pelirroja, y Víctor se lo quedó mirando casi sin prestar atención a lo que acababa de decirle Teresa.
‚ÄēPerdona, ¬Ņqu√© dec√≠as?
‚ÄēQue no lo haces nada mal, aunque ya veo que est√°s m√°s pendiente de la protagonista que de m√≠‚Ķ
‚ÄēAnda, no digas tonter√≠as‚Ķ, estoy encantado de bailar contigo, de hecho, esta noche me gustar√≠a hacer algo m√°s que bailar.
‚ÄēV√≠ctor, ¬Ņya empiezas?
‚ÄēPues claro, ¬Ņte molesta que te diga estas cosas?
‚ÄēUn poco s√≠, a veces no s√© si est√°s bromeando o no‚Ķ
‚ÄēCon estas cosas no suelo bromear, no he olvidado lo que pas√≥ entre nosotros en mi piso, nunca me hab√≠an tocado as√≠‚Ķ ¬ŅAlguna vez fantaseas con aquello?
‚ÄēFue algo que sucedi√≥ y ya est√°, lo pasamos muy bien, pero fue eso, una sola vez‚Ķ
Víctor miró hacia abajo para deleitarse con el escote de Teresa, llevaba toda la noche haciéndolo y estaba claro que ella se había dado cuenta, aunque no le había dicho nada.
‚ÄēHoy est√°s tremenda con ese vestido, es que no puedo dejar de mirarte las tetas‚Ķ
‚ÄēMe alegro de que te guste‚Ķ
‚ÄēMe gustar√≠a pegarme m√°s a ti, ¬Ņle importar√≠a mucho a tu marido si lo hago? ‚Äēle pregunt√≥ V√≠ctor acerc√°ndose peligrosamente hasta casi rozar sus cuerpos.
‚ÄēNo creo que le moleste a Salvador, m√°s bien al contrario, tiene que estar encantado vi√©ndome bailar contigo.
‚ÄēMmmm, me encanta escuchar eso ‚Äēdijo V√≠ctor peg√°ndose un poco m√°s.
Ahora sí, sus cuerpos entraron en contacto y Teresa sintió el miembro duro del médico bajo los pantalones, no podía creerse que ya estuviera empalmado solo por bailar con ella. Era todo un halago por su parte y se sintió atractiva a su edad, sabiendo que todavía podía calentar a un seductor como Víctor. La situación era ciertamente excitante, bailando juntos mientras su marido no les quitaba ojo desde la barra.
‚ÄēNi te imaginas c√≥mo me estoy conteniendo para no bajar la mano y tocarte el culo‚Ķ
‚Äē¬°V√≠ctor!, no lo estropees, ibas muy bien hasta ahora‚Ķ
‚ÄēMmmm, tranquila, no iba a hacerlo.
‚ÄēTampoco te iba a dejar.
‚ÄēPor favor, Teresa, s√© comportarme con toda una se√Īora, aunque no he podido evitar excitarme, lo siento‚Ķ ‚Äēle dijo al o√≠do y peg√°ndose a ella para que sintiera lo duro que estaba.
‚ÄēYa me hab√≠a dado cuenta.
‚ÄēEntonces, tu marido sabe lo que pas√≥ entre nosotros, ¬Ņverdad?
‚ÄēS√≠, se lo cont√© aquella noche‚Ķ
‚Äē¬ŅY le gust√≥?
‚ÄēMucho, much√≠simo, siempre ha tenido esas fantas√≠as, le vuelve loco que otros hombres me deseen‚Ķ
‚Äē¬ŅY por qu√© no le haces hoy un regalo?
‚ÄēYa te lo dije la otra vez, esa √©poca ya pas√≥, fue algo que nos estuvimos planteando una temporada, pero ya no‚Ķ
‚ÄēNunca es tarde, me encantar√≠a hacer de todo contigo, Teresa, hoy ser√≠a una buena oportunidad, ¬Ņsabes que he reservado una habitaci√≥n en el hotel?
‚Äē¬ŅEn serio?
‚ÄēY tan en serio‚Ķ
‚ÄēSolo tendr√≠as que ir donde Salvador y dec√≠rselo, sabes que te dir√≠a que s√≠ y a m√≠ eso me da mucho morbo, os dejo que lo hag√°is a vuestro gusto, si √©l quiere quedarse abajo esperando, puede hacerlo, y si quiere venir a la habitaci√≥n con nosotros a mirar, tampoco me importar√≠a‚Ķ De hecho, casi me gustar√≠a m√°s, que nos viera follar juntos‚Ķ
‚ÄēVale, V√≠ctor, te est√°s pasando‚Ķ Ser√° mejor que vuelva con Salvador, empieza a hacer calor aqu√≠.
‚ÄēYa lo creo que hace calor, aunque me encanta estar as√≠ de pegado contigo, no veas c√≥mo me est√°s poniendo‚Ķ Qu√©date un poquito m√°s, por favor‚Ķ
‚ÄēHasta que acabe la canci√≥n‚Ķ
‚ÄēHabitaci√≥n 111, est√° bien cerquita, en la primera planta, yo me voy a tomar una copa m√°s y me subo a esperaros.
‚ÄēNo vamos a ir, V√≠ctor.
‚ÄēHabla con Salvador, hoy puedes cumplir su mayor fantas√≠a‚Ķ y la m√≠a.
‚ÄēAnda que no eres embaucador t√ļ ni nada, ¬Ņas√≠ que tu mayor fantas√≠a es estar conmigo?
‚ÄēUna de ellas s√≠, nos conocemos desde hace muchos a√Īos y siempre me has dado morbo, sinceramente‚Ķ, me encantar√≠a follarte delante de tu marido.
‚ÄēUf‚Ķ, qu√© directo eres‚Ķ
‚ÄēRecu√©rdalo, habitaci√≥n 111, tu marido sigue ah√≠, mir√°ndonos, ¬Ņt√ļ crees que estar√° excitado?
‚ÄēSeguro que s√≠‚Ķ
‚Äē¬ŅY t√ļ?‚Ķ Yo no hace falta que te conteste, ya puedes notarlo‚Ķ Y tambi√©n el calor que desprendes.
‚ÄēEntonces, ¬Ņpara qu√© quieres que te conteste?
‚ÄēMe gustar√≠a que me dijeras que te pone estar as√≠ conmigo‚Ķ Me est√° volviendo loco sentir tus pechos contra mi cuerpo.
‚ÄēYa, V√≠ctor, se ha terminado la canci√≥n‚Ķ
‚ÄēOoooh, ¬°qu√© pena!
‚ÄēMe vuelvo con Salvador‚Ķ
‚ÄēYo estar√© por aqu√≠ un poco m√°s y luego‚Ķ habitaci√≥n 111. Os estar√© esperando‚Ķ
‚ÄēSer√° mejor que te deje solo, deber√≠as subir t√ļ solo, te vendr√° bien darte una ducha de agua fr√≠a‚Ķ
Teresa negó con la cabeza y volvió junto a su marido sin decir nada más. Víctor se acercó a la barra, pero la que estaba enfrente, quería que el matrimonio hablara a solas sin su presencia. Se había puesto muy cachondo bailando con la jefa de enfermeras, siempre le había gustado esa mujer, a pesar de la diferencia de edad, y aquellas enormes tetas le volvían loco.
Casualmente, se acercó el novio junto con unos amigos. El pobre llevaba una borrachera considerable y Víctor le dio la mano.
‚ÄēHa estado genial la boda, ¬°enhorabuena!
‚ÄēGracias, t√≠o, pero no s√© qui√©n eres‚Ķ
‚ÄēSoy V√≠ctor, m√©dico en el hospital donde trabaja Judith‚Ķ
‚ÄēAaaah, vale, muy bien, pues p√°salo bien, t√≥mate una copa a mi salud ‚Äēdijo el pobre insensato.
‚ÄēPor supuesto.
Le hizo gracia cruzar unas palabras con √©l, el pobre no ten√≠a ni la m√°s remota idea de que su mujer llevaba m√°s de dos a√Īos follando con aquel desconocido que se le acababa de presentar en la barra del bar. De todas formas, en cuanto Judith los vio hablando, se acerc√≥ a ellos, ten√≠a miedo de que V√≠ctor pudiera decirle cualquier cosa fuera de lugar; aunque cuando lleg√≥, ya hab√≠an dejado de charlar.
‚ÄēHola, V√≠ctor‚Ķ, ¬Ņqu√© tal lo est√°s pasando?
‚ÄēPues muy bien, aunque espero pasarlo todav√≠a mejor‚Ķ
‚ÄēYa veo que has conocido a mi marido.
‚ÄēS√≠, es muy majo‚Ķ
‚ÄēHola, cari√Īo ‚Äēdijo el chico gir√°ndose al darse cuenta de que Judith estaba detr√°s de √©l.
‚ÄēHola, bueno, este es V√≠ctor.
‚ÄēS√≠, nos acabamos de conocer.
‚Äē¬ŅTe importa si saco a bailar a tu mujer? ‚Äēle pregunt√≥ V√≠ctor.
‚ÄēNo, claro que no, adelante‚Ķ ‚Äēcontest√≥ el novio besando a Judith en la boca.
V√≠ctor hizo un gesto de cortes√≠a para acompa√Īar a Judith hasta la pista de baile poniendo la mano sobre su espalda. Luego comenzaron a bailar lento casi sin decirse nada, aunque se pod√≠a notar la tensi√≥n sexual en los dos; adem√°s, notaron la mirada del resto de compa√Īeros del hospital, que no les perd√≠an ojo.
‚Äē¬ŅQu√© te ha parecido la boda?
‚ÄēMuy bonita, y t√ļ est√°s‚Ķ, uffffff, preciosa‚Ķ
‚ÄēMe alegro de que te haya gustado.
‚ÄēHe reservado una habitaci√≥n en el hotel.
‚Äē¬°V√≠ctor, aqu√≠ no!, por favor, est√°n mis padres, mis t√≠os, primas, mis amigos, te lo pido por favor‚Ķ
‚ÄēTranquila, no voy a hacer nada fuera de lugar, pero ni te imaginas la empalmada que llevo solo por bailar as√≠ contigo‚Ķ
‚ÄēPues as√≠ te vas a quedar.
‚ÄēS√© que solo tengo un par de minutos para convencerte, luego ya se ver√≠a muy raro que volvieras a bailar conmigo‚Ķ Es mi √ļltima oportunidad, vamos, no te costar√≠a nada, di que tienes que subir a la habitaci√≥n para cualquier cosa y te pasas por la 111, all√≠ te estar√© esperando, est√° aqu√≠ cerquita, en la primera planta‚Ķ
‚ÄēJoder, V√≠ctor, no‚Ķ no me hagas esto‚Ķ
‚ÄēReconozco que hoy he bebido m√°s de la cuenta y que estoy muy cachondo, pero apenas van a ser diez minutos.
‚ÄēV√≠ctor ‚Äēgimote√≥ Judith intentando escapar de √©l.
Le daba igual que lo miraran el resto de compa√Īeros de hospital, incluso se fij√≥ en que Teresa y su marido estaban muy pendientes de ellos tambi√©n. No quiso acercarse tanto como con la jefa de enfermeras mientras bailaba, y manten√≠a una distancia prudencial con el voluminoso cuerpo de la pelirroja.
‚ÄēHoy est√°s preciosa‚Ķ Venga, yo no voy a estar mucho m√°s tiempo‚Ķ Voy a subir a la habitaci√≥n y en cuanto te puedas escapar all√≠ te estar√© esperando, recuerda, la 111‚Ķ
‚ÄēNo voy a ir, V√≠ctor.
‚ÄēS√≠ lo har√°s‚Ķ, est√°s deseando que te folle, como hab√≠amos hablado, yo ser√© el primero que te la meta despu√©s de que te hayas casado, ¬Ņno te da morbo eso?, adem√°s, tu marido no tiene mucha pinta de que vaya a poder hacer nada hoy, ¬°mira c√≥mo est√°! ‚Äēdijo se√Īalando hacia √©l mientras hac√≠a el payaso en la pista de baile junto a sus colegas.
‚ÄēV√≠ctor, tengo que irme, p√°salo bien ‚Äēinsisti√≥ Judith separ√°ndose de √©l.
‚Äē111‚Ķ
Unas primas se la llevaron para hacerse unas fotos en una especie de photocall gracioso que habían montado, y Víctor regresó a la barra junto con Teresa y Salvador. La mirada que le dedicó ella casi lo fulminó. Se había dado cuenta de que el médico estaba jugando a dos bandas y que le acababa de entrar a la novia en el mismo día de su boda.
La desfachatez de Víctor no tenía límites.
Se puso al lado de Teresa y le dijo al oído.
‚Äē¬ŅPudiste hablar con Salvador?
‚ÄēNo hay nada de qu√© hablar, ya te lo dije antes‚Ķ Aunque, por lo que veo, no pierdes el tiempo, seguro que has intentado algo con Judith tambi√©n, ¬Ņverdad?
‚ÄēNo te puedo enga√Īar, me conoces muy bien‚Ķ
‚ÄēLo tuyo es incre√≠ble, y dime una cosa, solo por curiosidad, ¬Ņy si aceptamos las dos subir a tu habitaci√≥n? ¬ŅQu√© habr√≠as hecho?
‚ÄēMmmm‚Ķ, interesante pregunta, ni tan siquiera me la hab√≠a planteado, porque no creo que veng√°is ninguna, pero me encanta que me la hayas hecho, eso es que al menos se te ha pasado por la cabeza follar conmigo‚Ķ
‚ÄēSalvador est√° deseando hacerlo, pero yo no‚Ķ no voy a acostarme contigo, V√≠ctor‚Ķ
‚ÄēNo tenemos por qu√© acostarnos, podemos besarnos delante de √©l, que vea c√≥mo te acaricio, estar√≠a deseando tocar esas tetas mientras √©l se masturba, y si te apetece, me haces una paja como el d√≠a que estuvimos a solas en mi apartamento‚Ķ ¬ŅNo te gusta la idea?, no vamos a tener otra ocasi√≥n como esta‚Ķ Bueno, t√ļ pi√©nsalo bien, tomaos otra copa y os estar√© esperando‚Ķ Ya me voy‚Ķ, bueno, Salvador ‚Äēdijo estrech√°ndole la mano‚Äē. Ha sido un placer volver a verte, y a ti, Teresa, si no te veo m√°s, seguimos en contacto, la semana que viene regreso a Menorca.
‚ÄēPues p√°salo bien y disfruta de tu ni√Īa‚Ķ Hablamos.
‚ÄēHazlo por tu marido, lo est√° deseando, mira qu√© cara tiene el pobre ‚Äēle susurr√≥ cerca de su o√≠do para que Salvador no pudiera escucharlo.
Antes de salir de la sala de fiesta ech√≥ una √ļltima visual, Judith estaba en la pista de baile con unas amigas haciendo una especie de conga y ni tan siquiera repar√≥ en que se iba. No quiso acercarse a ella para despedirse. Lo que ten√≠a que decirle ya se lo hab√≠a dicho.
Ya solo le faltaba esperar.
Se fue hasta su habitaci√≥n y se sent√≥ en la cama, desafloj√°ndose la corbata y soltando el √ļltimo bot√≥n de la camisa. Respir√≥ tranquilo y ech√≥ un vistazo a su alrededor, la cama era grande y la habitaci√≥n, moderna y espaciosa. Ni tan siquiera se hab√≠a llevado un pijama para dormir y se sinti√≥ rid√≠culo en ese momento.
Era consciente de que iba a ser muy difícil que Judith, o Teresa y su marido fueran a visitarlo. Las posibilidades eran mínimas, y aun así, tenía alguna esperanza. Confiaba en su poder de convicción, se había follado a muchas otras mujeres, incluso en situaciones más inverosímiles, y por muy descabellado que pudiera parecer, siempre cabía esa posibilidad.
Y no era por falta de ganas de ellas. Hab√≠a notado como el cuerpo de Teresa estaba caliente, igual que el suyo, y la mirada sumisa de Salvador, deseando presentarse en la habitaci√≥n del hotel para ver c√≥mo V√≠ctor se follaba a su tetona esposa; y luego estaba Judith, que en su d√≠a m√°s se√Īalado se hab√≠a mojado por completo mientras este le dec√≠a el n√ļmero de habitaci√≥n y lo deseoso que estaba por met√©rsela.
Antes de acostarse se pegó una ducha de agua caliente para despejarse, el alcohol, los bailes y los intentos de ligar con Teresa y Judith habían hecho que estuviera bastante cachondo y se sobó la polla bajo el agua, aunque no se quiso correr por si acaso, después se secó con calma y se desnudó por completo para meterse en la cama. Estuvo unos minutos ojeando el móvil y cuando se le empezaron a cerrar los ojos, lo dejó en la mesilla y se quedó dormido.
Le sobresaltaron unos tímidos golpes en la puerta, se despertó sorprendido y miró la hora, eran las 3:45, apenas habían pasado treinta y cinco minutos y tuvo que levantarse de la cama para ver quién era el que llamaba.
Desnudo se acerc√≥ a la puerta con el coraz√≥n lati√©ndole deprisa. ¬ŅQui√©n ser√≠a? No ten√≠a ni idea. Y cuando abri√≥, se encontr√≥ a Judith, que segu√≠a llamando insistentemente, para que nadie pudiera descubrirla en el pasillo.
‚ÄēSoy yo‚Ķ ‚Äēsusurr√≥ cuando el m√©dico se sorprendi√≥ por su presencia.
Sin perder el tiempo, Judith entr√≥ en su habitaci√≥n con el traje de novia puesto y le dio un beso en la boca. La polla de V√≠ctor no tard√≥ en reaccionar y ella se la empu√Ī√≥ comenzando a pajearle a toda velocidad.
‚ÄēTe voy a matar, cabr√≥n‚Ķ, ufff, encima sales as√≠, desnudo‚Ķ Tenemos cinco minutos‚Ķ ‚Äēdijo Judith poni√©ndose de cuclillas delante de √©l para chup√°rsela.
‚ÄēUfffffff, ¬°qu√© morbo!, esto s√≠ que no me lo esperaba, joderrrrrrr ‚Äēexclam√≥ V√≠ctor cuando la lengua de la pelirroja le acarici√≥ el prepucio.
Judith abrió la boca y se metió dentro la gruesa polla de Víctor, comenzando a chupársela en medio de la habitación. Ni tan siquiera quiso preguntarle cómo había logrado escaparse de su propia fiesta. Le daba igual. El caso es que allí tenía a la novia haciéndole una mamada el día de su boda.
Guio sus movimientos poniendo la mano sobre su cabeza e intentó llegar con su polla lo más profundo que podía. Judith apenas estuvo un minuto y se puso de pie incorporándose para apoyar las manos en el colchón y sacar el culo hacia fuera.
‚Äē¬°Vamos, date prisa!, quiero que me folles, cabr√≥n‚Ķ
Nunca le había dado tanto morbo levantarle el vestido a una mujer como aquella noche con Judith. Era ni más ni menos que su vestido nupcial, con una falda larga y preciosa, y le costó hasta que llegó a ver las blancas braguitas de la enfermera. De un solo tirón se las bajó, dejándoselas por la mitad de los muslos y le colocó la polla entre las piernas.
‚ÄēTodav√≠a no me creo que hayas venido a verme el d√≠a de tu boda, sab√≠a que eras muy puta, pero no pens√© que tanto‚Ķ
‚Äē¬ŅNo quer√≠as ser el primero en follarme?, pues aqu√≠ me tienes ‚Äēle dijo Judith con voz de guarra abri√©ndose las nalgas con una mano.
La polla de V√≠ctor entr√≥ en ella con absoluta suavidad, casi desliz√°ndose en aquel co√Īo h√ļmedo que lo esperaba impaciente. El gemido de Judith tuvo que escucharse en toda la planta del hotel, pero no pudo remediarlo. Para ella era tambi√©n muy excitante que V√≠ctor se la follara ese d√≠a tan se√Īalado, se hab√≠a levantado convencida de que iba a pas√°rselo en grande y ni tan siquiera se le hab√≠a pasado por la cabeza acostarse con √©l. Hasta que lo vio.
Y allí estaba, en su habitación, de pie y dejándose follar desde atrás sin condón. Enseguida cayó en la cuenta de la situación y entre gemidos le pidió.
‚Äē¬°No te corras dentro!
‚ÄēMmmm, ¬Ņy qu√© pasar√≠a si lo hiciera?, ¬Ņtambi√©n te gustar√≠a que te pre√Īara?, menudo in√ļtil con el que te acabas de casar‚Ķ, parece que hay que d√°rselo todo hecho a ese ni√Īato‚Ķ
Judith se quedó quieta de repente, no le gustaba que Víctor insultara así a su marido, pero seguía en la misma postura recibiendo los pollazos insistentes del médico, sin poder evitar derretirse de gusto.
‚Äē¬°No te corras dentro, te lo digo en serio!
‚ÄēNo pensaba hacerlo‚Ķ ‚Äēdijo V√≠ctor solt√°ndole un sonoro azote en su nalga derecha y dej√°ndole marcados los dedos en su blanca piel.
‚Äē¬°¬°Ahhhhhgggggg, Diossss!!
‚Äē¬°C√≥mo te gusta esto, puta!
Empujó un poco a Judith para que se subiera a la cama y esta se quedó expuesta a cuatro patas. Miró hacia atrás, con cara de viciosa, recogiéndose ella misma la falda de su vestido de boda.
‚Äē¬°M√©temela por el culo! ‚Äēle rog√≥ a V√≠ctor.
‚ÄēMmmm, ya veo que vienes fuerte‚Ķ, ¬Ņtantas ganas tienes de follar?, pues, tranquila, que te vas a ir de aqu√≠ bien folladita, porque me da a m√≠ que a tu marido esta noche no se le levanta ‚Äēdijo dejando caer un salivazo entre sus dos gl√ļteos.
Apoyó el glande en su ano y, haciendo una ligera presión, fue desapareciendo poco a poco en el culo de Judith, que intentaba relajarse para que no le doliera esa enorme polla en su recto. Estaba acostumbrada a que se la follara por detrás, pero antes tenía que trabajársela un poquito, semejante verga era jodida de recibir sin unos previos en condiciones.
A pesar de las prisas, la polla de Víctor entró hasta los huevos y estuvo sodomizando a Judith tres o cuatro minutos sin importarle los gritos que soltaba la enfermera. Era una puta gozada follársela por el culo con el vestido de novia puesto.
Era una de las cosas más morbosas que Víctor había hecho con una mujer.
‚Äē¬ŅTe gusta, puta?, dime que prefieres mi polla antes que la de tu maridito‚Ķ
‚ÄēAhhhhhh, s√≠√≠√≠√≠, prefiero tu polla antes que la suya‚Ķ
‚ÄēMmmm, me encanta cuando dices esas cosas y est√°s tan cerda como ahora, ¬Ņla m√≠a es m√°s grande?
‚ÄēS√≠√≠√≠√≠, mucho m√°s, y m√°s dura tambi√©n‚Ķ
‚ÄēEso no lo dudo, y hoy no creo que ni tan siquiera va a poder follarte, pero por eso no te preocupes, vas a salir de aqu√≠ con todos los agujeros bien abiertos‚Ķ
‚ÄēAhhh, sigue, sigueee, f√≥llame m√°s fuerte‚Ķ
‚ÄēUfffff, no puedo follarte m√°s fuerte, joder, te estoy dando lo m√°s duro que puedo ‚Äēdijo V√≠ctor agarr√°ndola con ganas por la cintura y embisti√©ndola como un animal a toda velocidad.
Los cuerpos de los dos chocaban en una perfecta sinfonía, y a unos pocos metros todos bailaban en la sala de fiestas sin tener ni idea de dónde se encontraba la novia.
‚Äē¬°No puedo m√°s, voy a correrme! ‚Äēgru√Ī√≥ V√≠ctor sin bajar el ritmo.
‚ÄēAhhhhhhh, sigueeee, sigueeeee‚Ķ
‚ÄēNo puedo m√°s, Judith‚Ķ
‚ÄēMe da igual, c√≥rrete dentro, ahhhhhhh, pero no pares, joder, ¬°¬°c√≥rrete dentro de mi culo!!
‚ÄēS√≠√≠√≠√≠, s√≠√≠√≠√≠√≠√≠√≠√≠‚Ķ
Con un √ļltimo golpe de cadera, V√≠ctor comenz√≥ a vaciar sus huevos dentro de Judith. Era su otro regalo de boda. Una abundante y caliente corrida espesa que la iba a acompa√Īar el resto de la noche. Se qued√≥ unos segundos acariciando la blanca piel de Judith, mirando c√≥mo se le hab√≠a quedado marcada la mano con tan solo un azote.
Tenía la piel tan sensible.
Judith ronroneaba debajo de √©l sin dejar de mover el culo suavemente de lado a lado, buscando exprimir hasta la √ļltima gota de V√≠ctor.
‚ÄēUfffff, qu√© bueno, no pens√© que fueras a venir‚Ķ
‚ÄēNi yo tampoco, pero estaba caliente y con ganas de que me follaras‚Ķ y al final no me he podido resistir, no s√© qu√© me pasa contigo ‚Äēdijo Judith sent√°ndose en la cama‚Äē. No puedo quedarme m√°s tiempo, tengo que irme ya‚Ķ
‚ÄēEspera un momento‚Ķ, ven aqu√≠‚Ķ, apoya el pie izquierdo en la cama, por favor.
No sabía qué es lo que se proponía Víctor ahora, pero ella le hizo caso. Como siempre. Y subió el pie en la cama como le había pedido el médico. Este levantó su vestido despacio, recreándose en ese acto, y luego tiró de la liga azul que ella tenía sobre el muslo. La otra la habían cortado en trozos para venderla entre los invitados de la boda.
‚ÄēNo, V√≠ctor, no puedes qued√°rtela, es la √ļnica que me queda‚Ķ
‚ÄēLo s√©, pero quiero que lleves algo m√≠o tambi√©n‚Ķ
‚Äē¬ŅTe parecer√° poco lo que‚Ķ?
‚ÄēShhh ‚Äēdijo V√≠ctor sac√°ndole la liga por el pie y despu√©s limpi√°ndose la polla con ella.

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