FISICAMENTE PROHIBIDO de JARED NAARH

A compartir, a compartir! Que me borran los posts!!

***SOLO HOY Brujas IV (Cristine) de Sophie Saint Rose 

Regresa Sophie Saint Rose con la historia de Cristine, la amiga de Valerie y Tessa de la serie Brujas...

Una de fantasía ahora que empieza el buen tiempo... Vuelve a soñar con la nueva novela de la autora nacional más vendida...

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FISICAMENTE PROHIBIDO de JARED NAARH

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Haber vivido los primeros 17 años de su vida bajo el yugo militar su padre machista, no le dieron a Jared la oportunidad de experimentar muchas cosas, en especial nada sobre el sexo. Vivir siempre vigilado por los empleados de su padre y además, estudiar en una escuela militar no le dejaba mucho tiempo para ocio, pero finalmente el día de su cumpleaños decidió romper sus cadenas y experimentar el placer que le habían negado y entonces el placer le estalló en la cara, explotó dentro de él y nubló su juicio, llevándolo a buscar orgasmos en lugares impensados, como el baño de su estricta escuela militar donde abundaban fogosos, sensuales y urgidos militares.

«… Y lo mete. Lo empuja dentro de mí con fuerza precisa mientras me sostiene firmemente por la pelvis; me quejo, gimo, me remuevo del dolor punzante que sube por mi interior adormeciendo mi cerebro, pero estoy atrapado e inmóvil por sus manos. Me penetra con rapidez y certeza y justo como lo metió, así lo sacó. Intento decirle algo, pero me ahoga las palabras con la boca en el preciso momento en que su miembro vuelve a entrar, el dolor sube por mi columna anunciando el placer de ser penetrado una y otra vez. Empuja su miembro largo y grueso completamente en mi, lo siento palpitar en mi interior. Gimo y jadeo, pero mis gemidos son silenciados por la boca del soldado, que estando dentro de mí, vuelve a inclinarse para alcanzar mi boca y poseerla con su lengua como posee mi interior con su hombría. La cintura del soldado se suelta de todas las cadenas militares, de toda rectitud, de todas las reglas, va y viene a toda velocidad y con mucha fuerza, los aplausos de su pelvis resuenen contra mis nalgas alejando toda discreción, sin importar si mi guardaespaldas está al otro lado de la puerta del baño esperándome.

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