La novia reacia novela

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***SOLO HOY ¬ŅUn √ļltimo baile, milady? de Megan Maxwell¬†

Regresa Megan Maxwell con una novela romántico-erótica tan ardiente que se derretirá en tus manos.

Sexo. Familia. Diversi√≥n. Locura.Vuelve a so√Īar con la nueva novela de la autora nacional m√°s vendida...

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La novela La novia reacia es una historia de romance, los protagonistas son Carlota y Miguel.

Lectura de prueba de novela La novia reacia
‚ÄēDesn√ļdate ‚Äēdijo el hombre, su voz fr√≠a y sensual reverberando en el silencio de la habitaci√≥n excitando a Carlota.
¬ęOh, dios m√≠o. Esa voz es tan seductora. Tengo tantas ganas de merendarme a este t√≠o¬Ľ.
Estupefacta, sólo pudo tragar aire. Nunca se había esperado que alguien le pidiera desnudarse en el momento en que cruzaba el umbral de la puerta.
¬ęEso es aterradoramente atrevido¬Ľ.
‚ÄēEsto‚Ķ ‚ÄēElla sacudi√≥ la cabeza, intentando ponerse sobria, pero eso s√≥lo hizo que se sintiera a√ļn m√°s mareada y empez√≥ a sentir que ard√≠a.
¬ęUn momento. ¬ŅPor qu√© ha aparecido un t√≠o en mi habitaci√≥n?¬Ľ
Se apoyó contra la pared mirando en la dirección de donde provenía la voz. En su estupor etílico, vagamente podía discernir a un hombre vestido de traje sentado en el sofá. Estaba en la oscuridad de manera que todo lo que podía ver de él era su silueta.
El cuerpo del hombre era alto y poseía el aire de un rey. Un fuerte deseo de someterse a él la sobrecogió, ella tragó otra vez, mirando al hombre aturdida.
¬ę¬ŅSe han equivocado en la gerencia de este lugar? Yo no he solicitado ning√ļn servicio. ¬ŅEsto es un obsequio de la casa que viene con el evento? Y me han dado a un t√≠o mand√≥n. ¬ŅQu√© co√Īos?¬Ľ
‚Äē¬ŅQui√©n eres y por qu√© est√°s en mi habitaci√≥n?
Incluso hablar era trabajoso para Carlota. Su cuerpo entero se estaba poniendo insoportablemente caliente y no podía dejar de quitarse las ropas. En el instante en que hizo esa pregunta sintió que la temperatura a su alrededor bajaba varios grados mientras que el ambiente se hizo denso y ahogador. En ese momento, ella sintió un deseo acuciante de salir corriendo.
¬ęUn momento, esta es mi habitaci√≥n¬Ľ.
Se paró en seco y se giró antes de tambalearse hacia el hombre.
¬ęYa que esto es un servicio de cortes√≠a, ¬Ņpor qu√© no disfrutar de √©l? Adem√°s, mi suerte no se puede poner peor de lo que est√°¬Ľ.
¬ę¬°Qu√© detalle! Ya que me est√°n regalando un t√≠o‚Ķ¬Ľ
Carlota eructó, sonriendo mientras se acercaba a él y chocando con los objetos que había en la habitación.
Mientras tanto, el hombre guard√≥ silencio. Sac√≥ un cigarrillo y se lo coloc√≥ entre los labios. El encendedor en su mano chisporrote√≥ y apareci√≥ una llama peque√Īa.
El humo empezó a rodearle finalmente envolviendo la habitación. La luz le iluminó la cara, pero sólo durante un instante. Tenía los rasgos de un rey, un rey peligroso.
‚ÄēMaldita sea. ‚ÄēCarlota choc√≥ contra la mesa de caf√© y se desplom√≥ en el suelo, las l√°grimas surgiendo en sus ojos. Lentamente alz√≥ la cabeza y le pregunt√≥:
‚Äē¬ŅNo vas a ayudarme a ponerme en pie?
¬ęVaya, las cosas gratis son las peores¬Ľ.
En lugar de ayudarla, el hombre pareció haberse irritado, su coraje dispersándose por la habitación.
Aunque Carlota estaba borracha, podía de todas formas sentir el aura heladora de él rodeándola y empezó a tiritar de miedo.
¬ęVaya, es un hijo de puta arrogante. ¬ŅQui√©n se ha cre√≠do que es? Bueno, si √©l no se acerca, voy yo hacia √©l¬Ľ.
Carlota estaba totalmente borracha, incapaz de ver que algo no iba bien con ese tío.
Después de hacer diversos intentos durante un ratito, finalmente logró ponerse en pie y reanudó sus pasos tambaleantes hacia él.
Pero empezó a verlo todo en duplicado y las cosas parecían entorpecer su paso.
Airada, se√Īal√≥ la mesa de caf√© mientras dec√≠a perentoriamente:
‚Äē¬ŅQu√© co√Īo? ¬°Aparta de mi camino!
Imperturbable, él siguió fumando.
‚ÄēBueno, guapo. Puedes dejar de actuar. Sigue mi consejo y s√© suave. Puedes asustar a muchos clientes si sigues as√≠ de arrogante.
Carlota finalmente llegó hasta él y soltó un eructo borracho.
Sin embargo, tropezó contra el sofá al echarse hacia delante y eso le hizo caer encima de él.
Un olor fresco le llegó, enfriando su cuerpo y se restregó contra él.
Mientras Miguel miraba a la mujer que tenía delante, su furia se enardeció, amenazando con quemar todo y dejarlo hecho cenizas.
¬ę¬ŅSe ha cre√≠do que soy un gigolo? ¬°Maldita mujer!¬Ľ
Este hombre que había estado en silencio todo este rato, espetó de repente:
‚ÄēLargo.
Aturdida, Carlota abrió mucho los ojos conmocionada. De inmediato se incorporó y se sentó a horcajadas encima de su regazo antes de agarrarle por el cuello de la camisa:
‚Äē¬ŅQui√©n co√Īo te crees que eres? Rugi√≥ ella:
‚Äē¬ŅMe acabas de decir que me largue? ¬°Yo he reservado esta habitaci√≥n!
Carlota podía ver vagamente como el hombre enarcaba una ceja mientras que sus ojos brillaban. Durante un momento se sintió amedrentada por su expresión amenazadora y su corazón latió aprisa. Se arrepintió de haberle gritado en el mismo instante en que lo hizo.
¬ęOh, no. Este t√≠o parece ser peligroso¬Ľ.
Mientras los ojos oscuros de Miguel miraban penetrantemente a los ojos bellos y negros como la obsidiana de ella, se quedó en trance.
¬ęEs exactamente igual que ella¬Ľ.
Un olor fresco y dulce le hizo cosquillas en la nariz y cuando inhaló, algo se removió en él provocando una reacción en su miembro viril.
Un impulso sin precedentes en él surcó sus venas, haciéndole querer devorarla.
Los ojos de Miguel brillaban con deseo. Le tomó la barbilla con suavidad obligándola a mirarle a los ojos:
‚Äē¬ŅSabes qui√©n soy? Pregunt√≥ √©l de manera despreocupada.
‚ÄēS√≠, esa es una pregunta est√ļpida. Eres un gigolo, ¬Ņverdad? Bueno, pareces guapo, as√≠ que no me importa que me desvirgues.
Carlota tocó su rostro esculpido y rio.
Al oír esto, Miguel enarcó la ceja expulsando un poco de humo mientras sonreía. Luego, se inclinó hacia atrás en el sofá, sosteniendo su cigarrillo en una mano.
Extendió el otro brazo colocándolo en el sofá antes de sentarse con languidez.
……

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