LA SE√ĎORITA Y EL COWBOY de ERINA ALCAL√Ā

LA SE√ĎORITA Y EL COWBOY de ERINA ALCAL√Ā

A compartir, a compartir! Que me borran los posts!!

***SOLO HOY ¬ŅUn √ļltimo baile, milady? de Megan Maxwell¬†

Regresa Megan Maxwell con una novela romántico-erótica tan ardiente que se derretirá en tus manos.

Sexo. Familia. Diversi√≥n. Locura.Vuelve a so√Īar con la nueva novela de la autora nacional m√°s vendida...

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LA SE√ĎORITA Y EL COWBOY de ERINA ALCAL√Ā pdf

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Valle trabajaba en el hotel que su t√≠o Matero ten√≠a en San Antonio Texas, de 4 estrellas. Era de Huelva y su t√≠o se la llev√≥ al terminar a la carrera y ya llevaba unos a√Īos all√≠, ten√≠a 28 a√Īos, experiencia y hacia dos se hab√≠a independizado. Cuando llegaba el rodeo a la ciudad y la feria de ganado, ella y su amiga Isabella estaban desbordadas. Y conoci√≥ al n√ļmero uno del rodeo Alex Harris, que era de la ciudad y ten√≠a un rancho a las afueras. Para Alex fue un flechazo a pesar de tantas chicas tras √©l en el rodeo. El problema es que se subestimaba con Valle, porque √©l no ten√≠a estudios, pero consigui√≥ casarse con ella. Sin embargo, hab√≠a un secreto familiar y una muerte que cambiar√≠a totalmente la vida de Valle‚Ķ

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La se√Īorita y el cowboy

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Hay que ser buenos no para los dem√°s,
Sino para nosotros mismos.
CAP√ćTULO UNO
Valle Navarro de 28 a√Īos, era preciosa, de pelo casta√Īo, por debajo de los hombros, 1,60 de estatura, bonita figura y unos ojos miel claro, llevaba ya trabajando en el hotel Hilton de San Antonio Texas, propiedad de su t√≠o Mateo Navarro, desde que sali√≥ de la Universidad, hac√≠a ya unos a√Īos.
Estudi√≥ relaciones p√ļblicas y protocolo en la universidad de Sevilla, aunque ella, su familia y su t√≠o que se fue de joven a Texas, eran de Huelva capital, una ciudad y provincia costera al sur de Espa√Īa.
Para su t√≠o, era su sobrina favorita. Y en cuanto termin√≥ la Universidad y un m√°ster, convenci√≥ a su hermano Luis para que se fuese a trabajar a San Antonio a su hotel. ¬ŅD√≥nde iba a encontrar mejor trabajo para su carrera?
El hotel era grande, maravilloso, caro y Valle, estaba all√≠ en su salsa. Sus padres cedieron. Ten√≠a un hermano menor, y sus padres a√ļn viv√≠an, su hermano mont√≥ una librer√≠a, le encantaban los libros y sus padres le ayudaron de la misma forma que a su hija. Les dieron dinero cuando dijo de irse a Texas y su hermano monto la librer√≠a.
Su padre Luis tenía una empresa de seguros donde trabajaba también su madre Valle, se llamaba como ella. Y su hermano Pedro. Como el abuelo.
Cuando llego allí a trabajar, se quedó con sus tíos Matt, al que ya llamaban así, su tía Victoria y su primo Ethan.
Todos trabajaban en el hotel, su tío era el Director, su primo trabajaba en la Administración, su tía Victoria en Recursos humanos, que era la que se encargaba de los contratos.
Y ella ten√≠a un puesto que le encantaba, aunque al principio, le cost√≥ acostumbrarse, era una gran trabajadora y ya llevaba su trabajo al dedillo. Trabajaba De Guesp Service, un puesto que solo ten√≠an los hoteles de cinco y cuatro estrellas y se encargaba de atender personalmente a los clientes del hotel, una atenci√≥n personalizada. Una especie de relaciones p√ļblicas. Los clientes eran muy especiales, se celebraban en la ciudad ferias de moda, de turismo, el rodeo, la feria de ganado‚Ķ y si ped√≠an que en la habitaci√≥n tuvieran 20 botellas de agua y unas s√°banas especiales, o unas toallas de un color especial, ella lo consegu√≠a.
Si querían cenar en la habitación con unos amigos, una especie de reunión, hacían el pedido de comida y bebida, hasta las copas y ella se encargaba de que todo estuviese a punto.
Ese era su trabajo y el trato con el cliente era magnífico. Y le encantaba.
Durante tres a√Īos vivi√≥ en casa de sus t√≠os, pero hac√≠a dos, se hab√≠a alquilado un apartamento de dos dormitorios a una manzana del hotel. Su sueldo era bueno y pod√≠a permit√≠rselo.
A sus tíos les dio pena que se fuera de casa.
-Tía, Ethan ya vive solo, y necesito mi espacio y habéis sido tan buenos…
-Es verdad hija, pero estamos acostumbrados a ti, ya.
-Pero estoy cerca.
-Eso sí. Y el apartamento es precioso.
-Su apartamento le encant√≥ nada m√°s verlo, un despacho y un dormitorio con vestidor y ba√Īo y cocina, comedor y sal√≥n unidos. Un aseo y un cuarto de lavado peque√Īo tambi√©n para la limpieza.
-Tenía una chica para la limpieza los viernes, también le dejaba la lista de la compra, aunque ella solo desayunaba en casa y cenaba, comía en el hotel, en el comedor de los trabajadores.
A veces tenía que trabajar sábados y domingos si había alguna feria especial o algunas celebraciones importantes.
Y ese era uno de ellos, y Valle, les temía, la feria de ganado y el rodeo más importante de Estados Unidos.
No le gustaban nada los vaqueros, eran rudos, hac√≠an demasiado ruido, demasiadas fiestas nocturnas y duraba dos semanas. Se celebraba en febrero y all√≠ estaba ella. No todo el mundo se alojaba en ese hotel, los hoteles estaban abarrotados, pero si al menos, la mayor√≠a de los Cowboys, con sus m√°nager y ayudantes y luego estaban las chicas que se llevaban a la habitaci√≥n. Eleg√≠an habitaciones dobles. Y a todos se les daba su n√ļmero para atenderlos.
Ya los hab√≠an acomodado en un par de plantas, las m√°s altas del hotel y en dos d√≠as empezar√≠a la feria y el rodeo. Era ya el √ļltimo rodeo del pa√≠s y descansaban unos meses hasta empezar de nuevo.
Y all√≠ estaba Valle, delante de la habitaci√≥n de Alexander Harris. Hab√≠a mirado qui√©n era ¬°Vaya por Dios! ‚Äď se dijo. No lo recordaba de otros a√Īos porque no se hab√≠a quedado en el hotel hasta este a√Īo.
Su tío le dijo que lo tratara como un rey.
Y a ella que no le gustaban…
Por lo visto tenía un gran rancho a la salida de san Antonio, el rancho Harris, era de allí, de San Antonio y la gente, estaría con él claro. No tenía familia, y el rancho se lo cuidaban, su capataz y gente que tenía muy eficiente.
-Vamos Valle te ha llamado, a ver qué quiere.
Llamó a la puerta y se oían voces. Esperó a que le abrieran la puerta.
Y cuando la puerta se abrió, ella miró hacia arriba a pesar de los tacones, una cola alta, peinada y maquillada, su móvil colgando del cuello, una Tablet y la pinza con su nombre y puesto en el pecho izquierdo.
Era un tío espectacular, alto moreno y con unos ojos grises que podía comerse el mundo con todas las chicas dentro. Su acento texano era precioso.
√Čl apenas la mir√≥ sino al pecho izquierdo.
-Se√Īorita Valle.
-¬ŅS√≠, se√Īor Harris?
-Pase.
Y ella pasó, pero ese hombre acababa de salir de la ducha, estaba con el pelo mojado, pecho desnudo y los vaqueros le faltaban un par de botones por abrocharse. Se le veía la ropa interior negra y, descalzo y ella tragó saliva.
¬°Joder!
Se sentó cómodo en uno de los sofás de la sala que había anterior al dormitorio.
-Usted dir√° se√Īor Harris.
-Ll√°mame Alex, todo el mundo lo hace.
-Tengo mi protocolo.
-Ahora no tiene protocolo.
-Como quiera. D√≠game que necesita, ¬Ņalguna s√°bana o toalla especial?, ¬Ņalgo en particular?
-Nada, este hotel tiene todo lo que necesito y cómo lo necesito, agua suficiente, bebo mucha.
-¬ŅEncargo que le traigan m√°s?
-No, de momento est√° bien.
-Bien, pues ya me dir√°.
-Ver√°, quiero dos cosas si puede hacerlas.
-Lo que necesite, para esto estoy aquí.
-Tengo una reunión esa tarde aquí con mi mánager y mis ayudantes.
-¬ŅAlgo especial?
-No, solo café y algunos pasteles.
-¬ŅDe alguna marca o pasteler√≠a de la ciudad importante? ¬Ņo prefiere los del hotel?
-Mujer, los del hotel, es un simple café. Y algunas bebidas diferentes. Somos cinco.
-Estupendo.
-Para las cuatro.
-Lo tendr√°.
-Y quiero que vaya a mi rancho.
-¬ŅC√≥mo?
-Que vaya a mi rancho.
-No suelo salir del hotel.
-El director me ha dicho que sí, ya he hablado con él.
-Pero tengo m√°s clientes.
-Solo ser√° a la hora de la comida.
-¬°Est√° bien!
-Tome, la dirección. Tiene que recogerme un paquete. Mis hombres no pueden venir precisamente hoy, lo siento, si no, no se lo pediría.
-Vale recojo el paquete.
-Se lo dará Mía, mi cocinera y quien cuida la casa.
-Se lo traigo.
-A las cuatro, cuando tomemos el café.
-Voy a molestarlo.
-No lo hará, lo recojo en la puerta. Cuando llame, sabré que es usted.
-Bien, ¬Ņalgo m√°s?
-Sí, quiero a las nueve una botella de Champagne, dos copas, y fresas.
-¬ŅCon nata?
-Sí. Y nada más. La espero Valle, espero que todo salga bien.
-Saldr√°. Le dejo se√Īor Harris.
-Alex.
Y Alex se la quedó mirando.
Era peque√Īa, era guapa hasta decir basta y demasiado profesional. Y quiso quitarle esa profesionalidad, l√°stima que Evelyn lo visitaba esa noche, hac√≠a meses que no se ve√≠an y ten√≠an esa costumbre. Dormir con ella esas dos semanas, y nada m√°s. Ya la hab√≠a llamado.
-Alex estoy saliendo con alguien.
-Vamos Evelyn, te espero.
-No s√© si podre ir, todo ha cambiado Alex, no puedo estar para ti dos semanas al a√Īo.
-Vamos nena, llevamos ya 10 a√Īos as√≠.
-No puedo. Alex. Se acabó.
-Te espero. Y colgó. Estaba muy seguro de que Evelyn iba a ir a verlo, era vanidoso.
Cuando Valle salió de allí…. Estaba bueno, pero podía haberse vestido, era algo rudo, bueno estaba, pero al menos había sido educado. Tenía chica para la noche y no le gustaba como la miró, analizando su cuerpo. Era el típico tío que te comía con la mirada, chulo y que creía que cualquier mujer iba a echarse en sus brazos y se echarían.
Esos tíos tenían suerte encima. De todo.
Llamó a su tío y le dijo que tenía que ir al rancho Harris.
-S√≠, lo s√© cari√Īo, tendr√°s que ir a la hora de la comida.
-Vale, comeré un bocadillo por el camino.
-Gracias, hasta que termine esto, tenemos mucho trabajo, ya sabes.
РSí, lo sé. Te dejo tío que tengo dos plantas de pedidos.
-Vale, ve pas√°ndolo a recepci√≥n para que Isabella lo vaya preparando todo. Dale bien el n√ļmero de habitaci√≥n.
-Como siempre tío. No te preocupes, en cuanto venga, la ayudo.
-Tuvo una ma√Īana estresante de pedidos, que envi√≥ a Isabella.
-Cielo, tengo que ir a un rancho encima.
-¬ŅEn serio?
-Y tan en serio, tardaré lo menos posible y te ayudo y repasamos.
-Bien, porque voy a buscar al menos tres camareros.
-Estupendo. Prepara los carritos y las bandejas con los n√ļmeros de habitaciones y repasamos. ¬ŅD√≥nde est√° el rancho Harris?
-A la salida.
-Tengo el mapa, pero no sé lo que tardaré.
-Est√° cerca, es el m√°s grande y es precioso.
-¬ŅHas ido?- le pregunt√≥ Valle.
-Una vez.
-Bueno, te dejo, voy a coger un bocadillo y agua y me lo como por el camino.
-No corras, que puedo con todo.
-Gracias, cielo.
Cogió su coche del parquin del hotel, allí lo tenía siempre, porque vivía a una manzana y prefería dejarlo allí por si tenía que salir como esta vez.
Puso m√ļsica y el navegador, abri√≥ el s√°ndwich y la botella de agua y sali√≥ para el rancho, esperaba no recibir llamadas, porque si no‚Ķ No la dejar√≠an ni comer.
Entró al rancho más bonito que había visto en su vida. A pesar de estar allí, no había ido a ranchos salvo a uno una vez desde fuera, para ver cómo eran y ni se bajó del coche.
Entró a través de una carretera rodeada de árboles, a lo lejos había caballos, era un rancho de caballos y ese hombre montaba toros.
Cuando lleg√≥ a la casa, hab√≠a una especie de estanque con agua delante. Era maravilloso, con flores un porche y a lo lejos estaba todo el resto del rancho, las vallas, se ve√≠an un par de arroyos y los vaqueros, una casita peque√Īa hab√≠a cerca de la grande, bueno como a medio kil√≥metro, casi tropieza en el primer escal√≥n mirando hacia atr√°s, aquello era inmenso. Y era solo de √©l. Estaba a cinco minutos a las afueras y era‚Ķ no ten√≠a palabras.
La puerta se abri√≥ y sali√≥ una se√Īora de unos 45 a√Īos. Agradable y amable.
-¬°Hola!, ¬Ņeres Valle del hotel?
-S√≠, se√Īora. Ven√≠a a por un paquete.
-¬ŅNo quiere un cafelito? Y ella mir√≥ su reloj‚Ķ Vamos la invito.
-Bueno, solo puedo quedarme un ratito. Tengo el tiempo justo.
-Se lo pongo en un momento, aquí tiene el paquete.
-Voy a meterlo mientras en el coche.
-¬°Joder el paquete no era peque√Īo y pesaba! Lo meti√≥ en la parte de atr√°s. Y entr√≥ en la casa, m√°s bien por curiosidad.
Esa casa, había sido decorada por un decorador de interiores y no le faltaba nada.
-¡Qué casa más bonita! -dijo ella.
-S√≠, no le falta nada, el se√Īorito Alex, la arregl√≥ el a√Īo pasado, cada a√Īo invierte en el rancho. Ya lo tiene todo listo, seguro que compra m√°s caballos, ha ganado ya en muchas ciudades.
-¬ŅSe gana dinero siendo cowboy?
-Mucho. Pero cuando viene, los meses que est√° disfruta del campo.
-¬ŅNo tiene familia?
-No, era el rancho de su padre, pero estaban solos. Y endeudados a pesar de todo, su madre se fue y se llev√≥ todo el dinero cuando era peque√Īo. Eso se rumoreaba.
-¬ŅEn serio?
-S√≠, y el padre ya no fue le mismo. Nosotros a√ļn no est√°bamos aqu√≠, pero Alex encontr√≥ un modo de ponerlo como est√°. Su padre muri√≥ el a√Īo pasado estando √©l aqu√≠. Iban en los caballos y muri√≥ de un infarto. Dicen los que los conocieron que la madre, se llev√≥ un hijo gemelo, pero San Antonio es un sitio grande y yo no me creo eso, ni siquiera lo cree Alex. Eso es historia.
-¡Vaya qué pena!
-Sí, pero vio lo que su hijo había hecho en el rancho y murió feliz, lo sé.
-Tengo que irme, me quedaría charlando con usted, pero debo irme. Me ha encantado este ratito de charla.
-Puede venir cuando quiera. Un fin de semana.
-Tengo las dos semanas del rodeo, que trabajo hasta los fines de semana.
-Pues venga el siguiente.
-A lo mejor…
-Pues claro, la espero, ¬Ņme deja su tarjeta?
Y ella se la dejó sabiendo que no iba a ir.
-La invitamos un fin de semana, aquí descansará estupendamente. Ya verá.
-¬ŅY el se√Īorito?
-No le importa, puedo invitar a quien quiera. Adem√°s, a √©l le gusta que vengan visitas. Est√° bien mi ni√Īa, -le dio un beso.
-Ya nos vemos.
Y salió por dónde había venido.
¡Ah sí! claro que el gustaría ir, aquello era un remanso de paz. Ya vería.
A las cuatro menos diez, entraron Isabella, ella y dos camareros a colocarles el café las bebidas y le entregó la caja a Alex.
-¬ŅLa ha invitado a caf√© M√≠a?- le dijo a ella para que los dem√°s no los escucharan.
-S√≠, se√Īor Harris. Ha sido muy amable.
-Espero que haya aceptado.
-Un momento, sí.
-Eso est√° bien.
-¬ŅY va a ir el fin de semana siguiente cuando acabe el rodeo?
-¬ŅC√≥mo lo sabe?‚Ķ
-Lo sé todo, está invitada.
-Ya veremos.
-Lo digo en serio.
-Quiz√° me presente.
-El viernes por la tarde. Cuando acabe, yo la llamaré.
Y ella lo miró como un mandón. Iba a tener una chica, pero bueno, ella no iría en calidad de su chica.
-Bien, creo que est√° todo. ¬ŅA qu√© hora las fresas?
-A las nueve.
-Perfecto.
-Gracias Valle. Y la miró de la misma manera y ella se sintió incómoda.
Terminaron a las nueve precisamente de llevar cosas de una habitación a otra, y ella se fue a casa, si había algo esa noche, se quedaba, un chico camarero de sustituto, por si pedían algo de madrugada, ya no sería tanto.
Cuando llegó a su casa, iba muerta. Se dio una ducha, se hizo una ensalada y se tumbó en el sofá.
A las dos de la ma√Īana, se despert√≥ y se pas√≥ a la cama.
A las ocho tenía que estar de nuevo en el hotel.
Alex era el primero que la había llamado.
-¬ŅS√≠?, -dijo cuando √©l abri√≥ la puerta, como el d√≠a anterior, reci√©n duchado.
Vio las fresas intactas y el champagne.
Y los vasos y demás que había.
-Voy a salir al rodeo, tengo que ensayar. Vengo por la noche.
-Ahora se le arregla la habitaci√≥n. ¬ŅNecesita algo?
-Sí, prefiero cenar en la habitación, tome, esto es lo que quiero de cena -y le dio una lista por los días que iba a estar allí.
-¬ŅA qu√© hora la quiere?
-A las siete. Tengo que descansar, ma√Īana empezamos el rodeo. Vendr√© por las noches.
-Tome, y ella cogió una lista.
-Las cenas de cada día, eso que debo comer. Y los desayunos a las siete en punto.
-Se los traer√°n a esa hora.
-Gracias Valle.
No le dec√≠a se√Īorita ni nada, como el resto de las habitaciones.
-¬ŅNo va a al rodeo?
-Trabajo.
-Sí, te damos mucho trabajo.
-Está también la feria de ganado y tenemos muchos clientes, bueno siempre tenemos muchos clientes, pero trabajo estos fines de semana, si necesita algo…
-Si, no te preocupes, te llamaré. No puede faltar agua, Valle.
-Sí, eso lo sé.
-Gracias.
-Si me puedes conseguir unas pesas de estos kilos…
-Por supuesto, se las dejaré en la habitación.
-Ya est√°, no creo que necesite nada m√°s.
-Bien, lo dejo, le traen el desayuno y cuando salga, le quitar√°n todo esto.

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