Lo que fui sin ti novela

Lo que fui sin ti novela

A compartir, a compartir! Que me borran los posts!!

***SOLO HOY Y ahora supera mi beso de Megan Maxwell 

Regresa Megan Maxwell con una novela romántico-erótica tan ardiente que se derretirá en tus manos.

Sexo. Familia. Diversi√≥n. Locura.Vuelve a so√Īar con la nueva novela de la autora nacional m√°s vendida...

DESCARGAR AQU√ć


Lo que fui sin ti novela pdf

Lo que fui sin ti novela pdf descargar gratis leer online Joyread

dina√≠ mac√≠as renunci√≥ su poblaci√≥n oriundo para ir a la universidad con la promesa de en la vida rebotar. aiden y elisa, sus perfecciones afectos, le obraron la vida in√ļtil y la traicionaron emparej√°ndose, eso fue crecidamente de lo que ella dio tener. durante la vida en la emporio dina√≠ cambi√≥, se hizo fuerte, mecanismo de s√≠ misma, se ilustr√≥ a quererse y estuvo lo que profesaba era deleite natural. sin ampara, un divisi√≥n despu√©s, su padre la oblig√≥ a desplazar al partido y tendr√° que combatir a aiden y elisa, incumbir√° poner a prueba que ya no la realizan contusionar y se obligar√° oponer resistencia distintos cuantos arranques mientras toca la medio de menear a la metr√≥poli. pero los bosquejos de dina√≠ se logran ver cerrados cuando diferentes sibilinos ininteligibles abordan a despedirse a la luz.


Capítulo 1 Prefacio

Recorr√≠a, tambaleante, el oscuro pasillo repleto de gente que se apartaba con asco en cuanto notaba mi presencia. Las luces de colores que parpadeaban al son de la m√ļsica me provocaban una jaqueca terrible. Ah√≠ ca√≠ en la cuenta de la ca√≥tica sabidur√≠a que nace de la decadencia, pues con cada paso que daba, reviv√≠a las malas decisiones que hab√≠a tomado a lo largo de mi vida. No son malas, Di, son terribles. Y es que fue f√°cil reprocharme las acciones que me trajeron hasta aqu√≠, definitivamente deb√≠ pensar en las consecuencias. Ten√≠a n√°useas, pero reprim√≠ el v√≥mito, lo que menos necesitaba era hacer enojar a la gente que me rodeaba; pues podr√≠an echarme a patadas del s√≥tano maloliente y perder√≠a lo √ļltimo que me quedaba de dignidad. Estar ebria y drogada sin compa√Ī√≠a es de lo m√°s peligroso que pude hacer. Supe que me estaba dando el baj√≥n porque mi visi√≥n se volv√≠a opaca y borrosa, adem√°s, pude sentir mareo, una punzada en el interior del cr√°neo, la t√≠pica dificultad para respirar y las infinitas ganas de llorar. Estaba a punto de desfallecer, de no haber sido por la pizca de amor propio que encontr√© arrumbada en lo m√°s profundo de mi ser, me habr√≠a dejado caer; pero encontr√© la fuerza de voluntad para llegar al sanitario. Me encerr√© en uno de los cub√≠culos, el retrete estaba limpio, pero el piso mojado desprend√≠a un olor a orina. De nuevo me dio n√°usea, pero intent√© no vomitar; con ese mareo no atinar√≠a al excusado. Una vez que me deshice de las arcadas, recargu√© mi frente contra la puerta. ¬ŅEn qu√© mierda estaba pensando cuando llegu√© al bar sola y no dud√© al tomar esa pastilla desconocida? En el fondo sab√≠a que la √ļnica responsable de hallarme ah√≠ era yo, pero quer√≠a echarle la culpa a alguien, a una maldita persona en espec√≠fico… a √©l. Aiden, su nombre es Aiden. Ahora que estaba lejos de √©l no ten√≠a por qu√© temer pensar (no se diga decir), su nombre; ya no pod√≠a hacerme da√Īo… Ya no m√°s. Y aun as√≠, a mil kil√≥metros de distancia, una simple fotograf√≠a caus√≥ dolor. Logr√≥ destruirme. Aiden Laredo fue mi mejor amigo durante la secundaria. Nos conocimos el primer d√≠a de clases debido a que nos castigaron por romper un casillero al intentar abrirlo y cumplimos condena juntos limpiando utiler√≠a de laboratorio. A partir de entonces fuimos inseparables, no necesit√°bamos de nadie m√°s, nuestras bromas y risas bastaban. Pas√°bamos juntos los recesos, nos escabull√≠amos de nuestras casas por la noche, ya que viv√≠amos a dos cuadras y nos sent√°bamos bajo la protectora cubierta de las ramas de un √°rbol para intercambiar chismes o teor√≠as de la vida y la muerte. Su padre era mec√°nico. Fue √©l quien (sin permiso de mis padres) nos ense√Ī√≥ a conducir. Aiden nunca fue un curioso de los autom√≥viles, creo que incluso le disgustaba manejar, pero a m√≠ me fascinaba el poder del motor de esas m√°quinas. Cuando finalizamos tercer a√Īo de secundaria y cumplimos la edad suficiente para sacar nuestro permiso de conducir, mentimos a nuestros padres para ir a una carrera clandestina. El lugar era conocido como ¬ęEl Arco¬Ľ y al ver tantos autos en un mismo lugar, supe que necesitaba correr alguna vez, sentir esa adrenalina. Recuerdo aquella noche como la mejor de mi vida, con una persona que fue de las m√°s importantes para m√≠. Ese d√≠a le regal√© mi broche de cabello, aquel que mi madre me obsequi√≥ en mi sexto cumplea√Īos. Me arrepiento, pero en aquel entonces quise darle algo para sellar nuestra amistad. Ahora s√© que no fue una simple amistad lo que quise sellar, fue algo m√°s, pero en ese momento no entend√≠a bien mis sentimientos. Nos llev√°bamos tan bien, que los profesores cre√≠an que terminar√≠amos siendo una pareja del tipo felices para siempre, pero la vida real no es un cuento de hadas y no todos tenemos un final feliz. Al pasar a preparatoria, algo cambi√≥ y hasta la fecha segu√≠a sin saber la raz√≥n. Lo √ļnico que ten√≠a por seguro era que, despu√©s de nuestra escapada a ¬ęEl Arco¬ę, me fui mes y medio de vacaciones a un lugar hallado al otro lado del pa√≠s. Fue un mes parecido a las pel√≠culas del t√≠pico amor de verano, algo sin mucha importancia y que se termina olvidando pronto. Una vez que termin√≥, volv√≠ a mi pueblo, a la escuela… A Aiden. Pero entonces me dej√≥ de hablar. Al inicio todo se redujo a la ley del hielo; me ignoraba y evitaba por m√°s que intentaba revivir nuestra amistad, pero despu√©s comenzaron las notas humillantes e hirientes. Posteriormente fueron las burlas y comentarios sarc√°sticos al o√≠do. M√°s tarde me gritaba en los pasillos mientras varios expectantes re√≠an… a partir de ah√≠ todo se fue a la mierda. Mi casillero lo hallaba pintado con palabras tipo: ¬ęretrasada¬Ľ ¬ęzorra¬Ľ ¬ęin√ļtil¬Ľ, entre otras. Tambi√©n se corrieron rumores sobre tener liendres o herpes; incluso que pagaba por pasar de a√Īo. Ir a la escuela se volvi√≥ un infierno, era el peor castigo. El padre de Aiden a veces me saludaba, pero yo lo ignoraba; no sab√≠a si estaba enterado de que su hijo me hac√≠a la vida imposible, pero lleg√≥ un momento en que odiaba todo lo que concerniera a Aiden. Mis padres preguntaban por √©l, pero tal era mi verg√ľenza que no pod√≠a decir la verdad, algo en m√≠ deseaba gritar, pero solo callaba. Ese a√Īo, conoc√≠ a Elisa; una chica de cabello claro, ojos oscuros y voz angelical. Al contrario que todos los dem√°s, ella me apoyaba y con el tiempo se convirti√≥ en mi amiga. Hac√≠a caso omiso a los rumores y burlas, era reconfortante. La preparatoria no fue la muerte gracias a ella. A finales de segundo a√Īo, falleci√≥ mi madre en un accidente de tr√°nsito; su coche se desvi√≥ del camino y cay√≥ por un barranco cuando regresaba de un viaje. La despedida fue la √ļltima vez que la vi y no fue una buena; mi padre fue quien resolvi√≥ todos los asuntos sobre su accidente. Con ese suceso, supe que fue un error regalar el broche que ella me dio, as√≠ que reun√≠ el valor necesario y le ped√≠ amablemente a Aiden que me lo devolviera. √Čl apenas me dirigi√≥ una mirada gris, indiferente e hizo una mueca parecida a desagrado en cuanto me escuch√≥ hablar. Por un instante no dijo palabra, pero despu√©s se acerc√≥ lentamente y me susurr√≥ al o√≠do: ¬ęEsa mierda la tir√© a la basura hace mucho. Apuesto a que tu madre se desvi√≥ a prop√≥sito para no tener que seguir viendo tu cara.¬Ľ Qued√© tan impactada con sus palabras que solo pude verlo alejarse a paso lento por el pasillo de la escuela mientras algo dentro de m√≠ se romp√≠a. Fue tanto mi dolor que me di cuenta de que el min√ļsculo sentimiento de amor hacia √©l que todav√≠a conservaba, se hab√≠a evaporado. Elisa me aconsejaba mandarlo a volar, sacarlo de mi vida e ignorar todos sus comentarios porque era un imb√©cil. Un cabr√≥n con rostro tallado por los dioses, pero que el ser un idiota lo opacaba. Claro, pero no era tan f√°cil, no despu√©s de tanto da√Īo emocional; mi autoestima estaba por los suelos. Y m√°s a√ļn cuando media escuela le segu√≠a el juego. Porque Aiden Laredo era un imb√©cil, pero ten√≠a el mundo a sus pies. La mejor decisi√≥n que pude haber tomado fue largarme a otro estado para estudiar la universidad. Quisiera decir que me fui porque las oportunidades eran mejores o porque la licenciatura que quer√≠a se hallaba all√°. Sin embargo, la realidad fue que quise dejar todo atr√°s no para superarme, sino para escapar de un infierno. Mi padre, despu√©s de lo ocurrido con mi madre, dej√≥ su puesto en la polic√≠a y se dedic√≥ a los negocios. Viajaba mucho, as√≠ que ya estaba acostumbrada a arregl√°rmelas sola. Me ir√≠a y no regresar√≠a, mi padre y yo ya est√°bamos distanciados, no tendr√≠a que visitarlo. Mi pueblo, Sores, quedar√≠a en el olvido junto con los malos recuerdos. Elisa era la √ļnica que conoc√≠a mi plan, como siempre, me apoy√≥ en todo. Se ve√≠a triste por mi partida, pero supe que se la pasar√≠a mejor sin m√≠. Ya no ser√≠a amiga de la rechazada, tendr√≠a invitaciones para las fiestas y se le abrir√≠a un mundo de oportunidades. Le dese√© lo mejor, lo merec√≠a, fue mi sost√©n todo este tiempo y de verdad le agradec√≠. Nos despedimos en el aeropuerto y prometimos hablar seguido. Pero mi final feliz que apenas empezaba se derrumb√≥ una semana despu√©s. En cuanto aterric√© en la ciudad de Estrada, me contact√© con ella. Era cortante, pero me respond√≠a, despu√©s dej√≥ de hablarme y finalmente me bloque√≥ de todas las redes sociales. Si no fuera por mi curiosidad, lo habr√≠a dejado pasar, pero comet√≠ el error de incursionar y eso me destruy√≥. Salom√≥n, el mejor amigo de Aiden, subi√≥ una foto de la fiesta en su casa; con jacuzzi y todo. Muchos estaban ah√≠, seguramente celebrando la primera semana de universidad. Vi vasos de cerveza, cigarros, chicas en bikini y hasta el fondo, casi como si no quisieran ser vistos, Aiden y Elisa se besaban. La mano de Aiden reposaba sobre la piel desnuda de la cadera de mi mejor amiga y ella le acariciaba el pecho. Nunca me lo esper√©, nunca lo imagin√©; sent√≠ la traici√≥n como una daga clavada en el coraz√≥n, me atraves√≥ hasta caer en lo m√°s profundo de m√≠. En ese momento mi mundo se derrumb√≥; las l√°grimas escaparon de mis ojos y entonces comenzaron los sollozos. Y as√≠ fue como termin√© en el bar de mala muerte, metida en un cub√≠culo con varias chicas que gritaban desde fuera que me apurara. Estaba drogada y con el coraz√≥n hecho trizas. S√≠, estaba llorando, s√≠, el baj√≥n me peg√≥. No deb√≠ beber, no deb√≠ tomar esa mierda… Pero por un ef√≠mero momento, la tristeza desapareci√≥, por un instante olvid√©. Pero entonces volvi√≥ m√°s fuerte. Sal√≠ corriendo de ah√≠, ignor√© insultos y ofensas, no par√© hasta que llegu√© a la salida. Y entonces tom√© una profunda bocanada de aire, tan profunda que doli√≥. Me recargu√© en un poste y esper√© a que el mareo decreciera. Al incorporarme, vi a una persona mirarme a lo lejos. Una figura masculina que fumaba un cigarro y adoptaba una pose desconfiada, tir√≥ el cigarro y con su zapato lo aplast√≥. Podr√≠a ser alguien de la universidad, pero como no conoc√≠a a nadie porque era la chica rarita asocial, no confi√© en mi vista. Dej√© de prestar atenci√≥n, lo mejor era volver al departamento. Apenas di dos pasos y ca√≠ torpemente al suelo. Maldito tobillo, se me dobl√≥. Quise llorar de nuevo, no pod√≠a demostrar debilidad en la calle. -Esa ca√≠da estuvo fea -dijo una voz masculina y agradable-. S√© que no es de mi incumbencia, pero no creo que sea apropiado que est√©s sola tan noche. Una mano apareci√≥ en mi visi√≥n y ofreci√≥ a levantarme. Dado mi estado f√≠sico y emocional, acept√© la ayuda y me levant√©. Delante de m√≠, me encontr√© a un hombre alto, fornido, de cabello casta√Īo y ojos color miel que me miraba con una ceja arqueada. Era el tipo que me ve√≠a hace rato. -Gracias -mi voz era apenas un murmullo-. Mucho gusto, soy… -Dina√≠, lo s√© -sonri√≥ y al verme retroceder asustada, rio-. No te asustes, voy contigo en Qu√≠mica Inorg√°nica. Soy Mateo, el gusto es m√≠o. Result√≥ que Mateo desde el inicio se interes√≥ en m√≠, la chica triste que siempre caminaba cabizbaja y miraba sin ver a su alrededor. Justo el d√≠a que sal√≠ destrozada, √©l fue en mi busca para invitarme a salir, pero al verme escapar al s√≥tano de mala muerte, me sigui√≥ y me esper√≥. Ese d√≠a mor√≠, ese d√≠a Di fue enterrada en un lugar que nadie encontrar√≠a jam√°s. Pero nac√≠ de nuevo y esta vez Dina√≠ obtendr√≠a su nuevo comienzo. Aunque no vivimos en un mundo de cuento de hadas y los finales felices solo unos pocos los alcanzan.

Leave a Reply

comment-avatar

*

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.