Montañas y tacones lejanos

Montañas y tacones lejanos

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Ya Disponible DĂ­melo Con Besos (DĂ­melo bajito 3) de Mercedes Ron

La autora superventas Mercedes Ron está de regreso... Tras el gran éxito de su nueva serie DÍMELO con Dímelo Bajito y Dímelo En Secreto que ya ha cautivado a millones de lectoras, llega la tercera parte que cierra la trilogía Dímelo Con Besos

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Montañas y tacones lejanos de Laurent Kosta

PRIMER CAPITULO

Iván caminaba con paso tranquilo por el pasillo de granito del cuartel general en dirección al despacho de su comandante. Sus botas negras retumbaban con firmeza, disimulando la inquietud que cargaba a cuestas. Un cabo aguardaba al final del pasillo y llamó a la puerta por él, anunciando también su llegada. Entró en la amplia sala, presidida por una mesa de roble junto a sus tres banderas, con un nudo en la garganta. Sentados al otro lado de la mesa su comandante, a quien había visto en un par de ocasiones, y un general al que no conocía. Los dos hombres pasaban de los cincuenta y tenían el porte firme y rancio de los viejos militares, con su seguridad apabullante y sus sonrisas condescendientes.

—Adelante, Iván, siéntate —le indicó su comandante como si fuesen viejos amigos, y acto seguido hizo de anfitrión presentándole al general.

Se estrecharon las manos con cordialidad y acabaron los tres sentados en torno a la mesa de madera oscura. Una vez más Iván se preguntó por qué siempre tenía esa sensación de estar cometiendo algún delito cuando se acercaba a sus superiores. No había hecho nada malo, se repetía con insistencia, y aun así el presentimiento de que estaban a punto de descubrirle lo atormentaba a cada paso.

—Has causado cierto revuelo por las redes —afirmó el general entonces, con una sonrisa orgullosa.

Así que ¿de eso iba el tema?, ¿de aquella foto? Iván estuvo a punto de sonreír, aliviado por un instante de que solo fuera eso. ¿O iban a llamarle la atención por aquello?

—No fue cosa mía… —explicó él, por si hacía falta dar explicaciones.

—Confieso que no acabo de entender todo este mundo de las redes sociales…, pero no cabe duda de que has llamado mucho la atención. —¿Debía preocuparse? La dichosa foto en cuestión era una imagen de Iván sonriendo el día de su graduación de la Academia de la Guardia Civil en Baeza. La había publicado un periódico local de Cantabria con una pequeña entrevista con el titular «Modelo y héroe cántabro primero de su promoción en la Guardia Civil». Era una foto muy natural que había tomado Ramiro, que su madre había mandado al periódico en cuestión, que alguien había subido a Instagram y que, por algún motivo que escapaba a su lógica, se había hecho viral con un sinfín de comentarios lascivos y jocosos sobre la apariencia física del joven de la imagen—. Así que primero de tu promoción. Tus instructores hablan muy bien de ti, y de esa proeza tuya en las cuevas de tu pueblo. Me han contado también que estudias Ciencias Políticas a distancia. Todo apunta a que tendrás un futuro prometedor en el cuerpo…

—Gracias señor. —dijo intentando disipar la inquietud que le provocaba que aquel desconocido supiese tanto sobre él.

—Lo que me lleva a preguntarme ¿qué narices haces tú en Cuenca? Podrías haber elegido el destino que quisieras.

—Lo sé, quería ir a Madrid, pero no había plazas, espero poder trasladarme en junio…

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