Mundo Infiel 5 de L. Jellyka

Mundo Infiel 5 de L. Jellyka

A compartir, a compartir! Que me borran los posts!!

***SOLO HOY ¬ŅUn √ļltimo baile, milady? de Megan Maxwell¬†

Regresa Megan Maxwell con una novela romántico-erótica tan ardiente que se derretirá en tus manos.

Sexo. Familia. Diversi√≥n. Locura.Vuelve a so√Īar con la nueva novela de la autora nacional m√°s vendida...

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Mundo Infiel 5 de L. Jellyka pdf

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Para bien o para mal vivimos en un mundo donde día a día hay infidelidades, donde las personas que dicen amarse se mienten sin si quiera parpadear, sea esto reprochable o no, lo cierto es que esto es muy erótico y muy romántico a veces, es por eso que estas son 15 Historias de infieles eróticas.

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Nota del autor:
Antes de empezar quiero aclarar que todos los personajes que est√°n en actos sexuales tienen m√°s de 18 a√Īos y que no tienen ninguna relaci√≥n familiar, tambi√©n que los personajes son muy variables, que incluso puedes ponerte a ti mismo o a ti misma como un personaje como ¬®amigo¬® o ¬®tutor¬®, siendo as√≠ los personajes o su origen no son lo importante. La importancia de estas historias es disfrutar la esencia er√≥tica sin m√°s que agregar espero lo disfrutes.
¬ŅQu√© es un tutor?
Persona que se encarga de la tutela de una persona, en especial la nombrada para encargarse de los bienes o de una persona con incapacidad mental y para representarlos en los actos jurídicos, a esta persona se le denomina tutorado o tutorada, un tutor o tutora puede ser cualquier persona.
Ejemplo: ¬ęlos padres podr√°n en testamento o documento p√ļblico notarial nombran un tutor; los sujetos a tutela deben respeto y obediencia al tutor¬Ľ
Deseo
Desde hac√≠a alg√ļn tiempo so√Īaba con ver a mi esposa haciendo el amor con otro. Digamos que era esa mi fantas√≠a sexual m√°s recurrente y que, como cualquier sue√Īo imaginaba id√≠lico y sumamente excitante.
No me lo había planteado hasta que un día en el cine un tipo empezó a tocar la pierna de mi mujer de un modo más o menos descarado, sin que ella evitara el contacto. Imaginé en ese momento que debía haber reaccionado enfurecido, pero nada de eso me ocurrió. Al contrario, sentí que me ponía bastante cachondo, imaginando que mi mujer también lo estaba, como luego me confirmaría. No obstante fue un episodio esporádico del que además ella nunca quiso hablar demasiado, seguramente porque sintió que no estábamos actuando correctamente o de acuerdo a la moral sexual convencional.
Compart√≠ esta experiencia con un amigo que me cont√≥ que √©l hac√≠a cosas parecidas con su mujer y que, al contrario de lo que pudiera parecer, esos juegos mejoraban su vida sexual sin da√Īar su relaci√≥n. Me contaba que uno de sus juegos favoritos era ir a alg√ļn baile y provocar que la mujer quedara sola un momento. Normalmente alg√ļn hombre se acercaba a ella y la invitaba a bailar. Si √©l era de su agrado ella le permit√≠a avanzar durante el baile con besos y caricias a la vista de su marido, o incluso m√°s tarde, a solas con el hombre, se entregaba a un juego sexual que luego contaba a mi amigo mientras follaban. Cuando yo le dec√≠a que envidiaba su relaci√≥n, √©l me explicaba con detalle que aquello era especial y en absoluto trasladable a todas las mujeres. Recuerdo muy bien sus inteligentes recomendaciones que inclu√≠an la advertencia de que una vez iniciado, el juego pod√≠a no ser agradable para m√≠ mismo.
Una tarde de verano, en la playa mientras yo hab√≠a subido a un chiringuito en busca de un refresco, vi que alguien se hab√≠a acercado a mi mujer que permanec√≠a tumbada boca abajo en su toalla con la cabeza levantada, mir√°ndole. Se trataba de un tipo bastante normal, un hombre alto y delgado que cre√≠ que se habr√≠a acercado a pedir fuego, la hora o cualquier tonter√≠a. Cuando vio que me aproximaba, se retir√≥ sin decirme nada. Evidentemente pregunt√© a mi mujer qu√© es lo quer√≠a aquel tipo, a lo que ella me respondi√≥ sonriendo que √ļnicamente se hab√≠a acercado a decirla que ten√≠a el culo m√°s bonito de toda la playa. Me qued√© un poco perplejo, pero comprob√© que ella estaba encantada.
‚Äď ¬ŅQu√© le has dicho t√ļ? ‚Äď pregunt√© intrigado
‚Äď Le he dado las gracias. Qu√© otra cosa le pod√≠a decir ‚Äď contest√≥ sonriendo
‚Äď Pod√≠as haberle dicho que te lo tocara ‚Äď brome√© ‚Äď. As√≠ comprobaba lo durito que lo tienes
‚Äď Pues qu√© l√°stima. No se me ha ocurrido y me hubiera encantado que lo hiciera ‚Äď dijo como para s√≠ misma, girando la cabeza hacia el otro lado para evitar el contacto visual conmigo.
Esa misma noche cenando con mi mujer a solas en un restaurante, después de una botella de vino, la lengua se me soltó lo suficiente para comentar lo ocurrido en la playa y transmitir la idea de que para mí no sería perjudicial, sino satisfactorio, que ella mantuviese otras relaciones siempre que las compartiera conmigo, de modo que nuestra propia relación afectiva o sexual fuera más interesante. Yo mismo estaba perplejo con mi atrevimiento, pero entendí que ese era el momento y no estaba dispuesto a desperdiciarlo.
Ella se limitó a asentir sonriendo, y sólo aquel hecho me pareció un avance importante, ya que esperaba una reacción abiertamente hostil hacia mí y mis pensamientos. El avance se confirmó en nuestra cama esa misma noche, follando como hacía tiempo que no lo hacíamos, seguramente porque ambos teníamos en la mente aquel tipo de la playa, aunque ninguno de los dos lo dijéramos.
Además, después de aquel día de principio de verano, a falta de bailes a los que acudir con mi mujer, pensé que la playa podía ser una buena opción para que ella se relacionara con otros y yo pudiera observarla, de modo que en los siguientes días probé siempre a dejarla un rato sola con la esperanza de que aquel tipo u otro se acercara de nuevo a ella. No hubo suerte. Podía acabar achispado en el chiringuito viendo a mi mujer tendida al sol leyendo sin novedad alguna.
Al fin perdí toda esperanza en el verano y estaba ya abandonado a la idea de buscar alguna sala de baile en mi ciudad durante el invierno cuando un día mi mujer abandonó su sitio en la playa y se acercó a un hombre que estaba unos metros más cerca de la orilla, casi en perpendicular al sitio que nosotros ocupábamos. La observé intrigado. Ella en cuclillas hablando con él, tumbado de espaldas en la toalla con un libro en la mano. Por el movimiento de sus manos pude deducir que charlaban sobre algo acerca de aquel libro. El tipo tenía muy buen aspecto y parecía encantado de compartir aquel rato con mi mujer. Yo estaba expectante, no sabía de qué iba aquello, dado que aquel gesto era impropio de mi mujer y me abordó una doble sensación de temor y morbo que me desconcertaba.
Parecía que la conversación se alargaba y yo no sabía bien qué hacer. Dudada entre interesarme por ella, acercándome donde estaba o fingir desinterés. En eso estaba cuando vi que se acercaba otro hombre a la pareja, al parecer amigo del lector, y se sentaba al lado de mi esposa, sobre la arena, dispuesto a compartir el momento con total naturalidad. Se trataba de un tipo alto, le calculé 1,80 o un poco más, con una barba a medio crecer y una barriga prominente.
El tercero entró en la conversación con buen pie, porque no hacía un minuto que se había sentado cuando observé que mi esposa reía con ganas. Debía de ser gracioso, y sin duda, estaba acalorado porque al poco les convenció para ir al agua. Observé al trío bajar hacia la orilla, mi mujer entre los dos hombres, andando como si fueran amigos de toda la vida. Cuando vi que entraban en el agua, fui hacia ellos para observarles. No lo hice frontalmente, no deseaba que mi mujer me viera, sino que me acerqué dando un rodeo, de modo que si de repente abandonaban el agua, pudiera fingir que era otro de los hombres que dedicaban su tiempo a pasear por la orilla. Pude así verlos reírse y salpicarse, y me turbó un poco comprobar la proximidad de sus cuerpos. Imaginé por un instante que alguno de ellos, o los dos, tocaban el cuerpo de ella por debajo del agua y noté que mi miembro amagaba una erección, pero deseché la idea. No era propio de mi esposa.
Al fin salieron del mar, sonrientes, y esta vez desde abajo, vi a los tres subir hacia las toallas. Se detuvieron junto al lugar en el que estaban las de los hombres y poco después, mi mujer avanzó hacia nuestro sitio, con la cabeza girada hacia la izquierda escurriéndose la melena, mientras sus nuevos amigos la observaban por detrás, deduje que admirando su hermoso culo.
Cuando me reun√≠ de nuevo con ella me interes√© por aquellos hombres y ella √ļnicamente me dijo que eran dos chicos majos, amables y de buena conversaci√≥n, sin dar mucha m√°s explicaci√≥n. Aunque a m√≠ me apetec√≠a hablar un poco m√°s, no insist√≠ por no dar importancia a algo que probablemente no la ten√≠a.
Aquella tarde, despu√©s de comer, yo me qued√© en el hotel durmiendo un poco y mi mujer baj√≥ de nuevo a la playa a dar un paseo. Por un momento dud√© en si lo hac√≠a por buscar la compa√Ī√≠a de aquellos tipos, pero no le dediqu√© mucho inter√©s al asunto.
Al d√≠a siguiente volvimos a la playa y he de confesar que estuve toda la ma√Īana pendiente a ver si volv√≠a a verlos sin √©xito alguno. Mi esposa tuvo la actitud de siempre, leyendo y tomando el sol, sin mostrar ning√ļn inter√©s en nada que no fuera, el sol, el mar o su novela.
Y esa tarde se repiti√≥ la escena del d√≠a anterior, ella paseo, y yo siesta, salvo que despert√© antes de lo normal y decid√≠ salir a su encuentro a la playa y aprovechar para darme un ba√Īito extra. As√≠ lo hice, con la fortuna de que, cuando sal√≠a del agua, vi al hombre al que mi mujer hab√≠a abordado inicialmente el d√≠a anterior.¬† Iba solo, y no sabr√© nunca explicar por qu√©, sent√≠ la necesidad de abordarlo para preguntar si por casualidad hab√≠a visto a una mujer, a quien describ√≠, aclarando que sab√≠a que hab√≠a estado con √©l la ma√Īana anterior. Le cont√© que estaba muy interesado en invitarla a cenar alguna noche del verano. De inmediato pude comprobar que era una persona simp√°tica y amable, y que no sospechaba en absoluto la relaci√≥n que ten√≠a con ella. M√°s al contrario, habl√≥ cordialmente entendiendo que yo me interesara por una mujer como ella. No obstante, me dijo sonriendo, que cre√≠a que alguien se nos hab√≠a adelantado.
Puse cara de fastidio, pero insist√≠ en que me dijera si la hab√≠a visto aquella tarde, dispuesto a pelear por sus favores. Entonces el hombre se encogi√≥ de hombros, como diciendo, t√ļ ver√°s en qu√© quieres perder tu tiempo, y me indic√≥ que le acompa√Īara hacia uno de los extremos de la playa. Durante el paseo, me cont√≥ que la tarde anterior hab√≠a estado con ella y su amigo dando el mismo paseo que ahora inici√°bamos √©l y yo, que hab√≠a comprobado que aquella chica era divina. Me cont√≥ que terminado el paseo se hab√≠an sentado los tres en unas rocas mirando el mar y que no llevaban as√≠ ni dos minutos cuando comprob√≥ que su amigo hab√≠a rodeado su cintura con un brazo y hab√≠a introducido su mano por debajo del bikini de la mujer, que no hizo nada por evitarlo. Todo lo contrario, me dijo,¬† ‚Äúvi su mano movi√©ndose despacio bajo la fina tela del bikini y casi pude distinguir el sonido de sus dedos mezclando los l√≠quidos generados por la excitaci√≥n de la se√Īora.‚ÄĚ Yo no pude hacer otra cosa que tomar su rostro, acercarlo hacia mi hombro y besarla mientras se corr√≠a. Fue muy hermoso, porque se corri√≥ en la mano de mi amigo, pero yo sent√≠ que lo hac√≠a en mi boca, cuando gimi√≥ y exhal√≥ todo su aliento en mi garganta. Luego nos dimos un ba√Īo y quedamos para hoy. Me sigui√≥ contando que estaba muy ilusionado, pero que esta tarde todo hab√≠a sido diferente.
Yo no sabía qué pensar. Aquello que me contaba me parecía que tenía que ser mentira o que se estaba refiriendo a otra mujer y todo aquello era un malentendido. Seguí caminando por la orilla junto a aquel tipo oyéndole hablar de mi esposa como si fuera otra persona totalmente distinta a la que conocía.
‚ÄúCuando nos hemos encontrado ‚Äď estaba diciendo ‚Äď he ido a saludarla pero en seguida he visto que ella estaba interesada en mi amigo. He intentado hablar con ella, pero tengo que reconocer que en eso el gordo me supera. Es mucho m√°s gracioso e ingenioso que yo y se sabe camelar a las chicas. He visto que no ten√≠a nada que hacer, salvo recoger las sobras como ayer y hoy no estaba de humor, as√≠ que los he dejado solos‚ÄĚ
Seguimos andando un par de minutos en silencio, mientras yo imaginaba la mano de aquel gordo metida bajo la braguita del bikini de mi mujer, entre molesto y excitado.
A fin llegamos a una zona de rocas y de dunas que habitualmente estaba ocupada por nudistas. Mi acompa√Īante me desv√≠o a la izquierda, y comenzamos a subir por un peque√Īo sendero de arena entre rocas y hierbajos cogiendo un poco de altura sobre el mar. Al fin nos detuvimos en lo alto de un saliente desde el que se ve√≠a el mar y la playa. El tipo se empe√Ī√≥ en se√Īalar el punto en el que se encontraba mi mujer con su amigo.
‚Äď Ah√≠ tienes a la mujer ‚Äď me dijo sonriendo – y no te ofendas pero creo que mi amigo se te ha adelantado.
Miré alucinado a mi esposa que en aquel momento estaba tumbada con la cabeza apoyada en la enorme barriga de aquel hombre, con la boca abierta, riendo con alguna de las gracias que debía estar contando.
Me sent√© en una roca junto a mi nuevo amigo, observando. No tuvimos que esperar mucho. Cuando acabaron las risas mi mujer gir√≥ la cabeza hacia los pies de su nuevo amigo y con la mano derecha empez√≥ a tocar sus genitales por encima del traje de ba√Īo. Nosotros no pod√≠amos verlo, pero era evidente que la polla de aquel tipo estar√≠a subiendo de volumen, y que mi mujer disfrutaba con aquello. Lo que no sab√≠a era que aquel fino movimiento de sus dedos estaba provocando que subiera tambi√©n el volumen de mi polla y supongo que la de mi acompa√Īante.
Un instante despu√©s mi mujer subi√≥ levemente la cabeza mirando a su alrededor. Cuando crey√≥ comprobar que nadie les miraba empez√≥ a tirar del traje de ba√Īo de aquel gordo hacia abajo, hasta que emergi√≥ su miembro, tieso como un m√°stil. Mi esposa liber√≥ tambi√©n sus test√≠culos que acarici√≥ suavemente antes de dedicarse a aquella gran polla a la que agarr√≥ con una mano arrastrando su piel muy despacio arriba y abajo. Luego desliz√≥ su cabeza por la barriga del hombre y lami√≥ el glande como si fuese un helado, sabore√°ndolo con deleite. El hombre puso los brazos bajo su cabeza y se dej√≥ hacer, disfrutando el momento. Y mi mujer sigui√≥ frotando y chupando durante un buen rato, hasta que separ√≥ su cara para contemplar el gran chorro de leche que surg√≠a de aquel bast√≥n. Pude percibir claramente como sonre√≠a, satisfecha de haber extra√≠do toda la virilidad del macho con su arte. Frot√≥ un poco m√°s, escurriendo hasta la √ļltima gota y luego gir√≥ la cabeza hacia su amante para confirmar su satisfacci√≥n. Es evidente lo que √©l le dijo porque mi mujer se incorpor√≥ un poco, agach√≥ la cabeza hacia los genitales de aquel hombre y se esmer√≥ en limpiarlos con su lengua.
Estaba viendo c√≥mo mi mujer le estaba subiendo el traje de ba√Īo, cuando mi acompa√Īante, de quien me hab√≠a olvidado completamente, me habl√≥ de nuevo.
‚Äď Menuda paja le ha hecho al cabr√≥n, ¬Ņeh? ‚Äď
Asentí mientras veía cómo la pareja se levantaba, recogían las toallas y se dirigían a la orilla para empezar el paseo de vuelta.
Esperamos un momento a que se distanciaran y luego iniciamos nuestra marcha tras ellos.
Aquella noche, mientras cenábamos en el restaurante del hotel pregunté a mi mujer si había disfrutado de su paseo. Quería que ella compartiera conmigo su experiencia. Me parecía a mí que ese era el trato, pero ella se limitó a decir que el paseo había estado bien, antes de cambiar la conversación.
Pero esa noche se hizo realidad todo lo que mi amigo me hab√≠a contado, porque follamos con una intensidad desconocida hasta entonces. No me import√≥ en absoluto que el hombre gordo estuviera entre nosotros. Estaba seguro que mientras la embest√≠a por detr√°s ella estaba pensando en √©l, pero no me importaba nada. Le met√≠ la polla hasta dentro con sa√Īa, disfrutando de sus gemidos, controlando mi eyaculaci√≥n lo m√°s posible. Cuando al fin no pude soportar m√°s y me corr√≠, hice que me limpiara con la lengua hasta sacar brillo, sabiendo que era la segunda vez que hac√≠a aquello ese d√≠a. Despu√©s volv√≠ a penetrarla con mis dedos hasta provocar su segundo orgasmo. Grit√≥. Empap√≥ la s√°bana. Despu√©s nos tumbamos uno junto al otro, callados y satisfechos.
Al día siguiente no hubo paseo. Imaginé que ella había decidido detener aquello. Seguramente estaba un poco agobiada.
As√≠ estaban las cosas hasta que el d√≠a anterior a la vuelta de vacaciones volv√≠ a encontrarme con mi amigo el lector. Nos saludamos como si nos conoci√©ramos de toda la vida, y hasta le cont√© que era mi √ļltimo d√≠a de vacaciones. Me dijo que era una l√°stima y cuando ya nos desped√≠amos se volvi√≥ para decirme en voz baja que ten√≠a muy buen ojo, que seguro luego tendr√≠a m√°s suerte. Supe a lo que se refer√≠a, pero algo me dijo que de nuevo √©l ten√≠a m√°s informaci√≥n que yo sobre mi esposa.
‚Äď¬ŅQu√© pasa? ‚Äď pregunt√© intentando mostrarme poco interesado ‚Äď¬ŅTienes novedades?
Se acercó y me susurró al oído
‚ÄďYo no tengo novedades, por desgracia, pero mi amigo dice que la chica esa que vimos es una m√°quina de follar. ‚ÄďUna pasada ‚Äď a√Īadi√≥
El coraz√≥n me dio un vuelco, pero encontr√© el modo de aparentar una tranquilidad que estaba lejos de tener. De alg√ļn modo, saqu√© el aliento suficiente para preguntarle:
‚Äď¬ŅSe siguen viendo? ‚Äď Estaba loco por preguntar cu√°ndo y d√≥nde pero me daba miedo mostrarme demasiado ansioso.
El amigo lector se rio, antes de decirme que follaban todos los días desde que los vimos en la playa. Afortunadamente era un bocazas y me evitó preguntar por los detalles.
Result√≥ que se hab√≠an intercambiado los m√≥viles y acordaban distintas horas. El sitio siempre era el mismo. El gordo era el jefe de cocina de un conocido restaurante y dispon√≠a de un espacio para esas ocasiones. El lector sonre√≠a maliciosamente mientras me contaba todo esto y acab√≥ coment√°ndome que su amigo le hab√≠a dicho que sospechaba que se trataba de una mujer casada. Yo me encog√≠ de hombros como si aquel dato no me aportara nada y √©l se despidi√≥ posando una mano en mi hombro, en se√Īal de complicidad y l√°stima por habernos quedado sin premio.
Así que volví corriendo al hotel, con la esperanza de que mi mujer no hubiera salido todavía, pensando en todos aquellos ratos de días anteriores en los que ella había salido a ver alguna tienda o a la farmacia sin que yo sospechara nada.
Cuando llegu√© a mi habitaci√≥n mi mujer no estaba, as√≠ que sin dudar un segundo volv√≠ a salir rumbo al restaurante en el que cocinaba su nuevo amigo. Intent√© ir despacio, pero no era posible. Fui tan r√°pido como pude, sin llegar a correr, con el coraz√≥n en un pu√Īo. Nada estaba saliendo como hab√≠a planeado. Llegu√© casi sudando, y ya en la puerta, no supe bien que deb√≠a hacer, as√≠ que me detuve antes de entrar y decid√≠ dar un rodeo al edificio, en busca de algo que me revelara donde pod√≠a estar la pareja si es que de verdad estaba all√≠.
Fue una b√ļsqueda infructuosa. Mir√© el reloj y vi que eran las doce. Un poco pronto para entrar a un restaurante, pero era lo √ļnico que pod√≠a hacer. En eso estaba cuando la vi. Fue como un fogonazo. Llevaba un vestido blanco playero y andaba con paso decidido hacia lo que deb√≠a ser la parte trasera del establecimiento. La segu√≠ maldiciendo lo gilipollas que era, ya que deb√≠a haber intuido que mi mujer se dirigir√≠a a la cocina y no a la entrada principal. Cuando dio vuelta a la esquina, me asom√© con cautela, para ver como entraba sin llamar. Esper√© un minuto y segu√≠ sus pasos. Cog√≠ el pomo de la puerta, con la respiraci√≥n contenida rogando que no la hubieran cerrado. Y por una vez tuve suerte. La puerta cedi√≥ suavemente y pude ver en penumbra todos los fogones y utensilios de una cocina bastante grande. All√≠ no hab√≠a nadie. Esper√© un poco junto a la puerta para acostumbrarme a la oscuridad. No hizo falta mucho tiempo. Pronto o√≠ ruidos. Susurros y roces de ropa, f√°cilmente identificables. Me mov√≠ un poco hacia ellos. Y entonces los vi. Estaban en un espacio separado de la cocina por unas mamparas. Era el sitio que deb√≠an usar los trabajadores para cambiarse, porque hab√≠a unos cuantos colgadores con delantales y uniformes de color gris. Me acomod√© tras los paneles y vi perfectamente a mi mujer y su amante. El de pie y ella de rodillas frente a √©l, preparando el arma, en una perfecta combinaci√≥n de boca y manos, en perfecto comp√°s. La barriga del hombre reposaba levemente sobre la cabeza de mi mujer.
Cuando estuvo a punto, ella se incorporó, y se besaron largamente hasta que él la empujó levemente para que quedara de espalda ante él. Me excité mucho viendo como levantaba su falda y magreaba todo el culo de ella por encima de la braga, hasta centrarse en su sexo, que acarició con la palma de la mano durante un buen rato, en devolución del aperitivo sexual que antes le había proporcionado ella. Una vez el hombre hubo comprobado que aquello estaba listo, la acelerada respiración de ella ofrecía pocas dudas, tiró de la braga hacia abajo y se puso tras ella en clara posición de penetración. Un instante después los dos se movían acompasadamente y gemían en espera del orgasmo.
Ella lo tuvo primero. Lo supe en cuanto o√≠ un suspiro largo que me era conocido. Casi sin darme cuenta yo me hab√≠a sacado la polla por la bragueta y la cubr√≠a con la mano, cuidando de no correrme hasta que aquello terminase. En esas estaba cuando o√≠ al hombre que le dec√≠a a mi esposa que iba a ofrecerle una degustaci√≥n muy especial. Tuve que meterme debajo de una mesa como pude para evitar que me viera cuando se acerc√≥ a un estante para coger una botella peque√Īa.
‚Äď El mejor aceite de oliva de Ja√©n para esta chica del norte ‚Äď grit√≥ con la polla tiesa como un m√°stil.
Mi mujer se gir√≥ hacia √©l, pero rectific√≥ en cuanto vio que le hac√≠a un gesto indicando que no se moviese y volvi√≥ a ofrecerse entera. Desde mi posici√≥n pude ver aquel culo tan conocido en toda su perfecci√≥n y ard√≠ en deseos de acercarme a √©l y tomarlo como due√Īo. Pero no lo era, y no lo hice. En su lugar observ√© como el gordo vert√≠a un chorrito fin√≠simo del denso l√≠quido exactamente en el ojete evitando con su mano izquierda que se deslizarla por la piel de ella. Una vez conseguido el objetivo, introdujo el √≠ndice suavemente en el ano mientras ella gem√≠a de placer. Luego extrajo el dedo y se lo puso en los labios para que degustara la mezcla. Y ella se lo agradeci√≥ introduci√©ndose todo el dedo en la boca, chupando con ansiedad.
Repitió él la operación con dos dedos, y luego con tres. Ya no había agujeros en los que aquellos dedos no hubieran hurgado
Tras aquella estimulante cata, era obvio que solo quedaba una cosa. Algo que yo nunca había podido hacer con mi mujer iba a hacerlo aquel tipo en ese instante. Se levantó la tripa con una mano y con la otra dirigió su polla al oscuro y grasiento objetivo. Y el aullido de gozo de mi esposa me dejó sin habla.  Luego solo vi el culo de él yendo y viniendo. Y todo se redujo a sonidos de placer.
No tardamos nada en corrernos los tres. Casi a la vez. Lo √ļltimo que vi fue a aquel hombre enorme caer rendido encima de la espalda de mi mujer, saciado en sus entra√Īas. Aprovech√© ese momento para subirme la bragueta y abandonar la cocina.
Eso est√° bien
¬ŅQu√© es lo que estamos haciendo Sonia, crees que esto est√° bien?
Por √ļnica respuesta sigui√≥ sob√°ndome los huevos mientras volvi√≥ a juntar sus labios con los m√≠os para seguir morre√°ndonos, con la otra mano me ten√≠a sujeto por el cuello girada hacia m√≠ sentados ambos en el sof√°, yo no soy de piedra, bueno en ese momento lo que ten√≠a m√°s duro era la polla, que a pesar de mis ‚Äúescr√ļpulos morales‚ÄĚ respond√≠a muy bien a los est√≠mulos f√≠sicos.
Me deje guiar por el instinto y comencé a acariciarle los pechos, primero por encima de la blusa, pero me calentó tanto que ni la desabroche, creo que es la primera vez que arranco una botonera completa y la suerte fue que iba sin sujetador, me dedique a sobarle los pechos, primero con toda la mano y después solo los pezones, que estaban duros como piedras y calientes como la lava.
Tarde poco en bajar mi boca para sorber uno de esos pechos, como si me fuera la vida en ello, el pez√≥n que quedo dentro lo ‚Äúgolpeteaba‚ÄĚ con la punta de la lengua y solo o√≠a los gemidos de placer de Sonia, note como me sacaba la polla y no me pare a pensar lo que eso significaba, llegados a ese punto ya no hab√≠a marcha atr√°s.
Con la otra mano solté el cinturón y mis pantalones, quedando expuesto a Sonia que no perdió la oportunidad, tiro de mi ropa hacia abajo mientras yo le sacaba los restos de la blusa, la falda quedo en la cintura y se arrodillo encima del sofá quedando sobre mí, restregando su pelvis con mi dura polla, tarde poco en apartar el diminuto tanga para que pudiera ensartarse sin dificultades.
Tan solo fueron unas cuantas ‚Äúclavadas‚ÄĚ restregando sus tetas sobre mi pecho, al poco sali√≥ de m√≠ y se fue dejando caer lentamente, hasta quedar arrodillada en el suelo entre mis piernas, por el camino no perdi√≥ la oportunidad de ir lamiendo todo lo que pudo, yo ten√≠a los ojos cerrados tratando de ‚Äúatrapar‚ÄĚ todas esas sensaciones, los abr√≠ a tiempo de contemplar como engull√≠a mi polla en un solo movimiento hasta el fondo, en este caso tambi√©n fueron solo cuatro o cinco, los profundos movimientos que realizo antes de soltarla.
Se levantó y tomándome de las manos me invito a imitarla, entonces estando los dos de pie, soltó su falda y bajo del todo mis pantalones y bóxer mientras yo me sacaba la camisa, al terminar tire a mi vez del diminuto y chorreante tanga quedando así los dos desnudos y encarados, me tomo de la mano y me llevo a su habitación.
Soy Alex, el mejor amigo de Sonia y Pascual, pero nunca llegue a imaginar vivir una situación así.
En la habitaci√≥n, me hizo tender en medio de la cama y arrodillada a mi lado, comenz√≥ a lamer mi cuerpo con dedicaci√≥n, solo quer√≠a que gozara, lo consigui√≥ y de qu√© manera, para m√≠ que estaba acostumbrado a ‚Äúotro‚ÄĚ tipo de relaciones mucho m√°s conservadoras, junto a la que hab√≠a sido mi pareja por un buen tiempo, esto representaba un mundo distinto.
En esta ocasi√≥n cuando llego al vientre, sigui√≥ ‚Äútortur√°ndome‚ÄĚ de una forma ‚Äúcruel‚ÄĚ, en varias ocasiones trate de participar de una forma m√°s activa, pero me lo impidi√≥ apartando mis manos, cuando note que se colocaba entre mis piernas, me concentre solo en dejarme hacer, convencido que ‚Äúmi placer‚ÄĚ era en ese momento su √ļnica prioridad, comenz√≥ una lenta mamada, en la que se recre√≥ y gozo tanto o m√°s que yo y que alargo de forma magistral.
En todo el tiempo que llevo practicando sexo, nunca me hab√≠an hecho una mamada de esa magnitud, ni tan siquiera Mar√≠a, una mujer de 43 a√Īos que se encapricho de mi un verano que pase en Ibiza, Mar√≠a celebraba que acababa de recibir una sustanciosa ‚Äúsentencia de divorcio‚ÄĚ, me tomo bajo su ‚Äúprotecci√≥n‚ÄĚ, antes y despu√©s de cualquier otra actividad, hacia unas mamadas esplendidas, con mucha diferencia a las que me hab√≠an hecho hasta entonces.
Cuando Sonia dio por terminada su mamada, se tendió a mi lado apretándose mucho a mí y me susurro al oído.
¬ŅCrees que podr√°s soportar, pasar casi una semana conmigo?
Soy bastante corpulento por lo que me fue fácil colocarla sobre mi cuerpo, para contestarle mirándola fijamente a los ojos, que esperaba que todo esto no se redujera a una sola semana, entonces me beso tiernamente y abrazándome muy fuerte, me aseguro que si yo lo permitía seria por mucho más tiempo.
Estuvimos así un rato, hasta que me sentí con fuerzas para continuar y en esta ocasión fui yo quien me ocupe a fondo de ella, comencé a acariciarle la columna y unos tremendos escalofríos la recorrían, cuando gire un poco para que quedara a mi lado me dedique a besar sus pezones, de esa forma tan particular que aprendí y que tan buenos resultados da, note como se estremecía y con un par de dedos comencé a acariciarle la vulva hasta que note que se mojaba, entonces la penetre con ellos pero solo los deje dentro.
Esperé a que los pezones se endurecieran y entonces la acabe de poner de espaldas sobre la cama y mientras me erguía sobre un codo medio chafándole un pecho para sorber el otro, comencé una follada con los dedos, esa combinación la llevo al primero de una serie de orgasmos, que tuve yo la suerte de proporcionarle y ella el placer de gozarlos.
Cuando estaba terminando ese primer orgasmo, me arrodillé entre sus piernas y sin darle descanso, alzando sus piernas sobre mis hombros la fui penetrando, todo su cuerpo temblaba de excitación y a medida que incrementaba la frecuencia de mis empellones más se contraía y arqueaba, hasta que comenzó a mover la cabeza a derecha e izquierda mientras soltaba un profundo suspiro que se hacía interminable.
Prolongue esa situaci√≥n todo lo que fui capaz y cuando comenc√© a eyacular, el primer sorprendido fui yo por la gran cantidad que solt√©, a pesar del poco tiempo pasado desde la vez anterior, quiz√°s se deb√≠a a que hac√≠a m√°s de un mes que no manten√≠a relaciones sexuales ‚Äúen compa√Ī√≠a‚ÄĚ, cuando dej√© de manchar me quede dentro suyo, hasta que la erecci√≥n pr√°cticamente hab√≠a desaparecido, entonces baje sus piernas suavemente y me acost√© a su lado.
Poco rato después de permanecer en silencio abrazados me sugirió ir a la ducha, nos dimos una ducha rápida y tras lavarnos los dientes fuimos a la cama otra vez, al acostarnos me dijo que la abrazara al menos hasta que se durmiera, eso hice y mirando su bello rostro mientras su respiración se volvía regular y su abrazo más flojo, trate de imaginar la realidad de lo que nos había llevado a esta maravillosa situación y no lo conseguí, tan solo sabía lo que me había dicho Pascual que era a fin de cuentas quien la provocó.
Tres días antes, en el despacho de la empresa de Pascual.
Estaba desesperado, trabajo como auditor en una gran empresa, pero todo lo hago por medio de mi ‚Äúport√°til‚ÄĚ, tanto las gestiones e informes cuando salgo fuera, como el trabajo en la oficina y una tarde dej√≥ de funcionar bien, contacte con el inform√°tico de la empresa porque el acceso a internet era muy lento y necesitaba unos datos ¬°YA! Y al poco me comento apart√°ndome de la mesa de trabajo.
En este tiempo que llevo aqu√≠ es la primera vez que me avisas, solo se trata de que algo te ocupa mucho ancho de banda, ¬ŅOtras veces quien te ha revisado el ordenador?
Le respondí.
Solo Sonia mi pareja ¬ŅPor qu√©? Ella tambi√©n es inform√°tica y por eso es quien se encarga regularmente de revisarlo e instalar alg√ļn programa que necesito.
Sonriendo el chico me dijo.
No s√©, todo depende de lo que hayas hecho con √©l, pero seg√ļn lo que sea, tienes un grave problema, porque te ‚Äúesp√≠an‚ÄĚ.
Me dejo intrigado, le pregunt√© a que se refer√≠a y cuando me explico que ten√≠a instalado un programa de acceso remoto, que funciona como ‚Äúservicio‚ÄĚ, sin que yo lo sepa desde que arranca el ordenador y Sonia en este caso sabe en todo momento que estoy haciendo, incluso lo que se ve en mi c√°mara, me di cuenta que el problema no era peque√Īo.
Entend√≠ entonces, porque algunos d√≠as estaba m√°s molesta que otros, alg√ļn correo a mi amiga Raquel √ļltimamente, antes hab√≠a habido otras, alguna llamada desde el m√≥vil para quedar y vernos, todo eso lo sab√≠a Sonia, vaya.
Llevamos viviendo juntos un tiempo, pero reconozco que ‚Äúle tiro a todo lo que se menea‚ÄĚ no es un problema de ‚Äúcompromiso‚ÄĚ es mi naturaleza, nunca he sido celoso, quiz√°s porque no me ha dado motivos o que en el fondo, no le doy tanta importancia a las relaciones fuera de la pareja.
Posiblemente lo mejor ser√≠a hablarlo, pero quer√≠a tener alg√ļn buen argumento para poder hacerlo sin perderla, pues es una persona maravillosa con un cuerpo de infarto y muy pocas por no decir ninguna inhibici√≥n en cuanto al sexo, otro en mi lugar tendr√≠a de sobras con ella, pues una mujer as√≠ no te la acabas.
La √ļnica posible soluci√≥n pasaba por Alex, somos amigos desde el instituto, y hab√≠a compartido correr√≠as hasta que √©l comenz√≥ a vivir con Marta en Toledo, por temas de ‚Äúsu‚ÄĚ trabajo y porque ‚Äúsus‚ÄĚ tutores son de all√≠, ahora tiempo despu√©s, hace como un mes que Alex regreso a Madrid.
Recordando todo esto, le hice una petici√≥n un tanto rara al inform√°tico y con una sonrisa c√≥mplice me dijo que eso costar√≠a al menos ‚Äúuna cerveza‚ÄĚ, me dio unas b√°sicas instrucciones que segu√≠ al pie de la letra y a la hora apareci√≥ con un pendrive, me dijo que solo hab√≠a que ponerlo en el ordenador en cuesti√≥n y ejecutar un programilla, que el solo se encargaba ya de todo.
Llame a Alex desde un tel√©fono del despacho lejos de mi mesa y quedamos en vernos esa misma tarde, pues yo ten√≠a una auditoria en unas sucursales del sur de Espa√Īa y el viaje estaba programado para el jueves, dentro de dos d√≠as y estar√≠a fuera como poco otros seis, mediando el fin de semana.
Al vernos y después de ponernos un poco al día le dije que me tenía que hacer un favor y pregunto con cara de verdadera preocupación, de que se trataba y le conté lo que había descubierto el informático de la empresa, lo que me pasaba con Sonia y proseguí.
Lo √ļnico que se me ocurre para nivelar las cosas, es que te acuestes con Sonia mientras yo estoy de viaje y despu√©s que sea ella quien entienda que el sexo fuera de la pareja no es malo, solo una forma alternativa de vida en pareja.
Me miro como si estuviera loco, el conoce a Sonia y sabe que es una mujer muy atractiva y con su cara de preocupación me preguntó.
¬ŅPero t√ļ te oyes hablar? Me estas pidiendo que me acueste con tu pareja, est√°s loco chico si crees que ella acceder√° a estar conmigo, ella te quiere de verdad y no ser√© yo quien siembre la discordia entre vosotros.
Entonces le dije que no lo entend√≠a, que de lo que se trataba es de que ella se diera cuenta que el sexo fuera de la pareja solo es ‚Äúeso‚ÄĚ sexo y para ello necesitaba que por los motivos que fueran ella tambi√©n experimentara en ese campo.
A rega√Īadientes accedi√≥ pero no sab√≠a c√≥mo hacerlo, para en tan poco tiempo dejar de ser un amigo fiel y respetuoso con la amistad y convertirse en un ‚Äúcanalla‚ÄĚ, que se acuesta con la pareja de su amigo mientras este esta fuera, entonces le mostr√© el pendrive y le dije.
Cuando llegues a casa, solo tienes que conectarlo y despu√©s ejecutar el √ļnico programa que veras, lo ha preparado el inform√°tico de mi empresa, no perder√°s ning√ļn contenido, pero el ordenador no arrancar√°, llama a casa y todo lo dem√°s vendr√° rodado ya lo veras, pero no hables de este encuentro.
Una hora después de llegar a casa, Sonia estaba bastante mosqueada y al rato sonó el teléfono, cuando colgó me dijo.
Era Alex, parece que el ordenador no le arranca y le he dicho que lo puede traer cuando quiera, dice que pasara ma√Īana para que le d√© un vistazo, le he dicho que si lo trae ma√Īana se quede a cenar, ya que t√ļ te vas pasado y as√≠ os veis ¬ŅTe parece bien?
Le dije que sí, parecía que todo ya estaba en marcha, la tarde siguiente preparé la maleta y por la noche vino Alex a cenar, todo fue de lo más normal, solo dijo respecto al ordenador, que lo paró y ya no consiguió arrancarlo.
Acabamos de cenar y despu√©s de un poco de charla, Sonia me dijo que en cuanto tuviera el ‚Äúport√°til‚ÄĚ en marcha me llamar√≠a para que pasara a recogerlo, le desee buen viaje a Pascual y me desped√≠ de ambos, deseando marchar pues era consciente que me hab√≠a metido en un jard√≠n del que no sab√≠a muy bien c√≥mo salir.
Me llam√≥ Sonia, el viernes por la ma√Īana para decirme que ya funcionaba todo, cuando le respond√≠ que pasar√≠a a buscarlo cuando me dijera, me respondi√≥ que fuera a cenar esa noche, acced√≠ a condici√≥n de que yo llevara el postre.
No me compliqu√© la vida, fui directamente a La pasteler√≠a Mallorca en la Calle Vel√°zquez y ped√≠ un surtido de pastelillos y un par de botellas de cava para acompa√Īarlos, como me gusta pero no entiendo, me deje aconsejar y me recomendaron un brut nature de la casa, embotellado expresamente para ellos por las bodegas ‚ÄúParxet‚ÄĚ y la verdad es que lo hicieron muy bien a juzgar por los resultados obtenidos, que superaban con creces mis expectativas.
Al llegar, Sonia me recibi√≥ con una gran sonrisa, cuando nos besamos en las mejillas como siempre que nos ve√≠amos, lo hizo m√°s cerca de la boca que otras veces y la note muy contenta, cenamos con un Rioja, cuando terminamos de cenar solo quedaba un peque√Īo detalle, tratar de seducirla y eso me empez√≥ a molestar y parece que se me noto en la cara pues pregunto si me pasaba algo.
En un ataque de sinceridad con el que me liber√©, le cont√© de forma r√°pida lo que hab√≠a tratado con Pascual y que lo del ‚Äúport√°til‚ÄĚ, fue algo provocado con un pendrive que me hab√≠a proporcionado √©l y que le mostr√© pues lo llevaba en el bolsillo, comenz√≥ a re√≠r se coloc√≥ detr√°s de m√≠ y me dijo al o√≠do.
Ya lo sabía, ven y te lo demostrare.
Me levante, me cogi√≥ de la mano y literalmente me arrastro hacia el despacho, vi que ten√≠a mi port√°til sobre la mesa, conectado y apunto para ponerlo en marcha, me hizo sentar y me invito a hacerlo, cuando apareci√≥ el escritorio, todos los iconos hab√≠an desaparecido y solo se ve√≠a una carpeta con el nombre ‚ÄúIconos‚ÄĚ la ‚ÄúPapelera de reciclaje‚ÄĚ y un icono enorme con la sensual imagen de una sirena y el nombre de ‚ÄúSonia‚ÄĚ.
Me indico que pinchara el acceso directo y comenzaron a aparecer una secuencia de fotos, que ocupaban toda la pantalla y que aunque en varias ocasiones le di al ‚ÄúEscape‚ÄĚ pensando que era una presentaci√≥n de ‚ÄúPowerPoint‚ÄĚ, no logre que pararan de aparecer, se trataba de una serie de fotos de Sonia, del todo explicitas sexualmente hablando.
Eran fotos hechas para ‚Äúellos‚ÄĚ, desde la m√°s ‚Äúinocente‚ÄĚ en una playa nudista, donde tomada desde abajo se ve√≠a como le escurr√≠a agua del co√Īo, otra donde por ejemplo se la ve√≠a mirando al objetivo en medio de una mamada, hasta la que me pareci√≥ m√°s ‚Äúfuerte‚ÄĚ, una donde a cuatro patas tomada desde atr√°s, con las rodillas separadas, al fondo se le ve√≠an colgar las tetas, mientras en primer plano se ve√≠a claramente el culo dilatado y como le sal√≠a del interior una mezcla de esperma y otras ‚Äúsubstancias‚ÄĚ.
Me giré un poco y vi una sonrisa pícara en la cara de Sonia quien me dijo.
Déjame ver ese pendrive un momento.
Le cambie el sitio y se sent√≥ ella, permaneciendo yo a su lado mientras en unos instantes, con unas cuantas pulsaciones en una ‚Äúconsola se sistema‚ÄĚ me dijo.
Vamos a tomar el postre y mientras te explicare como lo han hecho, vaya cabrón esta hecho ese Pascual.
Fuimos a la cocina y sacamos a la mesa los pastelillos y el cava, Sonia bebió más que comió, mientras me explicó que era cierto que ella lo espiaba desde hacía tiempo, pues no le gusta su comportamiento con ella como pareja y a continuación me explico de forma que lo entendiera, como había proporcionado las fotos que tenía en su portátil, al informático para que este hiciera el montaje que había visto.
Además de borrar un fichero que impide que el ordenador arranque pero con solo colocarlo desde otro, queda solucionado el problema, el asunto de fondo era, que ella viera que yo disponía de esas fotos para verlas cuando quisiera y ponerla en una situación de indefensión conmigo, con lo que no habían contado ninguno de los dos era, que siendo informática lo primero que miro fue cuando se creó la carpeta y el acceso directo del escritorio, algo que se les había escapado.
Cuando le pareció me tomo de las manos y me dijo.
Vamos al sofá y ya después acabaremos el cava si nos apetece.
Casi todo lo dem√°s de lo sucedido esa noche ya est√° dicho.
La veía dormir tan plácidamente que me sabia mal moverme para darme la vuelta y tratar de dormir, cuando lo hizo ella, me quede mirando su nuca y comencé a besarla de forma muy sutil, no llegue a dormirme y cuando se despertó después de besarme me dijo.
Lo que me dijiste anoche de que esto durara algo m√°s de una semana ¬ŅIba en serio? Porque yo estoy dispuesta a irme contigo ahora mismo si me lo pides, te he visto como me miras desde que nos conocemos y s√© que te gusto, pero si te has de quedar m√°s tranquilo te dir√©, que si no es hoy contigo, ser√° el lunes al primer sitio que encuentre, pero Pascual NUNCA MAS se acostar√° conmigo, bajo ninguna circunstancia quiero en mi vida a alguien tan manipulador.
La besé entonces yo a ella y le respondí.
Si quieres que tratemos de vivir juntos me har√°s muy feliz, despu√©s veremos si realmente somos compatibles en el d√≠a a d√≠a, por lo que parece en la cama no tendremos problemas ¬Ņo s√≠?
No me respondió, tan solo comenzó a acariciarme y en cuanto noto que estaba a punto se colocó a cuatro patas ofreciéndome ambos agujeros, muy lentamente la penetré por la vagina y cuando comencé a tomar ritmo oí que me decía.
Cambia de agujero, por ahí ya estuviste anoche y me gusto como lo haces, ahora falta probar si tu disfrutas tanto como yo por ese otro camino.
No me hice de rogar, como tenía la polla ya lubricada la apunte y comencé a apretar, siendo ella la que culeó para ensartarse de golpe como una aceituna, estando al fondo fue cuando la sujete bien por las caderas y comencé un metisaca que nos llevó a ambos al paraíso, cuando note sus primeros espasmos, me dedique a hacer cortos recorridos retirándome del fondo solo un poco cada vez, así pude soltarle las caderas para con una mano acariciarle el clítoris, mientras que la otra iba de un pezón al otro.
El orgasmo fue sensacional, bufaba y se resist√≠a a aflojar, yo contin√ļe con mis cortas embestidas al tiempo que le machacaba el cl√≠toris y pezones, cuando comenc√© a eyacular, peque√Īas descargas dado la gran presi√≥n a que estaba sometida la polla, en parte por la estrechez propia del esf√≠nter, acrecentada por los espasmos, Sonia comenz√≥ a emitir un prolongado bramido, que si bien no era muy escandaloso si era muy profundo, eso era m√°s excitante.
Cuando ya no pude m√°s, nos derrumbamos ambos quedando yo dentro suyo, bes√°ndole la espalda y acarici√°ndole los hombros, pero al poco rato me retire para dejar de chafarla, soy consciente de mi corpulencia y consecuente con ello.
Cuando al rato nos levantamos para ir al lavabo, me sorprendió con un comentario muy sincero, al menos por el tono en que me dijo.
Podemos ir a vivir juntos y tratar de que funcione, entender√© si un d√≠a me dices, que te apetece o que te est√° tirando los trastos alguna mujer y quieres pasar alg√ļn tiempo con ella, pero te pido que no me enga√Īes, es lo √ļnico que no soporto, en contra de lo que te haya podido contar Pascual todo eso si soy capaz de asumirlo, aunque personalmente no me atrae la idea de estar con m√°s de un hombre en la misma √©poca.
No esper√≥ respuesta y continuamos hacia el ba√Īo, despu√©s de una ducha r√°pida salimos sin m√°s, nos vestimos desayunamos algo y la ayude a preparar una maleta, dijo que el resto de sus cosas ya vendr√≠a el lunes con una furgoneta y un par de personas a recogerlas, en lo que quedaba de s√°bado y todo el domingo ya decidir√≠amos si llevarlo a mi casa o a un guardamuebles.
Hasta el domingo a mediod√≠a no la llamo Pascual, pero Sonia simplemente dejo que el tel√©fono sonara, entonces al poco son√≥ el m√≠o e hice lo mismo, un rato despu√©s son√≥ el fijo e hice igual, pasadas las dos nos fuimos a comer a un peque√Īo restaurante donde me conocen y donde se puede ir andando, en el camino de regreso me dijo Sonia.
Ahora cuando lleguemos, te pagare mi parte de la comida…………..En especie.
Los dos nos re√≠mos bastante y lo cierto es que me pago ‚Äúsu parte‚ÄĚ con creces, adem√°s de una sustanciosa propina, casi a las nueve de la noche salimos de la cama, para tomar un bocado y ella aprovecho para comprobar el correo, ten√≠a dos emails de Pascual que no dec√≠an nada importante, solo que no pod√≠a localizarla en el m√≥vil ni a m√≠ tampoco, cuando nos sentamos a la mesa a comer un poco de ‚Äúpate‚ÄĚ con la botella de cava que no hab√≠amos bebido la noche anterior le dije.
No creo que tengas que llevar tus cosas a un guardamuebles, estas son las llaves de casa y este el mando del parking tu plaza es la 22 junto a la mía que es la 21, pero como llegaras antes que yo, puedes elegir la que prefieras.
Me dio un beso y comenz√≥ a hablar de compartir gastos y‚Ķ‚Ķ‚Ķ‚Ķ hasta que le dije que de eso ya hablar√≠amos en otro momento, que la cama ‚Äúse enfriaba‚ÄĚ.
En los primeros tres días de la semana, no supimos nada de Pascual, no le devolví la llamada hecha el domingo, pero el jueves por la noche mientras revisaba su correo me llamo Sonia para que leyera un email de Pascual.
Después de hacer auditorias en varias de las delegaciones de la zona teniendo como base Sevilla, me han encomendado trasladarme a Tenerife, para hacer unas cuantas allí, marcho directamente y no sé exactamente la fecha de vuelta, ya te diré algo.
Un beso.
Apago el ordenador y nos fuimos a seguir con nuestra nueva vida, que se había vuelto muy excitante.
Entre tanto, esto es lo que sucedía con Pascual.
Al llegar a Sevilla vino a recogerme a la estaci√≥n del AVE Isabel, una ayudante que me asignaron desde la central, mi cometido era que me acompa√Īara para que recibiera la formaci√≥n apropiada y en un futuro cercano se encargara ella de las auditorias en la zona sur, en parte un descanso para m√≠ pues no tendr√≠a que viajar tanto, solo alguna vez para controlar ‚Äúin situ‚ÄĚ su trabajo, es preciosa y que tiene un gran ‚Äúpeligro‚ÄĚ, muchas ganas de ascender al precio que sea.
Eso me lo demostr√≥ ese mismo d√≠a, despu√©s de acompa√Īarme al hotel a que me instalara se qued√≥ a comer conmigo, visitamos despu√©s una de las sucursales y cuando me llevo de vuelta al hotel subi√≥ conmigo a la habitaci√≥n, diciendo que estaba dispuesta a aprender de mi TODO lo que fuera capaz de ense√Īarle, la que empez√≥ ense√Īando fue ella, se sac√≥ el vestido bajo el cual no llevaba nada m√°s.
Cuando se arrodillo delante de m√≠, me saco la polla y con soltura se la meti√≥ en la boca, no pod√≠a creer que fuera una reci√©n licenciada con apenas 22 a√Īitos, como chupaba la condenada y no quedo satisfecha hasta que logro que me corriera por completo en su ‚Äúboquita‚ÄĚ, que al principio de verla me pareci√≥ graciosa, pues si bien la chica est√° muy bien, lo que m√°s me llamo la atenci√≥n era su diminuta boca.
Despu√©s se encarg√≥ de desnudarme mientras lamia mi cuerpo con ‚Äúansia‚ÄĚ en realidad como confeso despu√©s, lo que quer√≠a era.
Causar una buena impresión, para que no tuviera dudas respecto a que era la mejor candidata para el puesto.
No la decepcione y esa primera noche fue solo la punta del iceberg, resulto ser lo m√°s parecido a una ‚Äúninf√≥mana‚ÄĚ, al extremo que cuando de la central me comunicaron la necesidad de ir a Tenerife, les respond√≠ que ser√≠a provechoso para la empresa que Isabel me acompa√Īara, para terminar la formaci√≥n.
La chica promet√≠a convertirse en una pieza clave para el buen funcionamiento del servicio que yo hac√≠a a la empresa, aceptaron y despu√©s que el jueves mediante un email comunicara a Sonia que marchaba a Tenerife partimos los dos, a pesar de que reservamos dos habitaciones en el mismo hotel pero en plantas distintas, las cinco noches y alguna tarde de las que permanecimos en la isla, las pasamos en la m√≠a donde Isabel me demostr√≥ que estaba dispuesta a aprender TODO, TODO lo que fuera capaz de ense√Īarle, para ampliar sus conocimientos.
Cuando la primera tarde despu√©s de instalarnos, me propuso hacer la siesta para descansar del viaje, lo primero que hizo despu√©s de desnudarme fue, una ‚Äúmedia mamada‚ÄĚ solo para ponerme a tope, entonces se tumb√≥ en la cama a la expectativa de que era lo que me apetec√≠a, la puse a cuatro patas y de una fuerte embestida se la met√≠ toda por el culo, giro la cara lo suficiente para fijar sus preciosos ojos en los m√≠os y me di cuenta que estaba dispuesta a lo que fuera.
Ella quer√≠a hacerme la vida m√°s agradable, a cambio de que la apoyara en todo y vaya si la apoye, en todas las posturas imaginables incluso me sorprendi√≥, cuando me dijo en alg√ļn momento de esa siesta que se hizo interminable pues se alarg√≥ hasta bien entrada la noche.
Esos cinco días que pasamos juntos fueron muy intensos, de día visita y trabajo, después cena en el hotel y por la noche sexo a reventar, Isabel sabia de mi relación con Sonia, a la que había llamado en varias ocasiones sin éxito pero no le importaba, ya en el aeropuerto nos despedimos pues ella tenía que coger un vuelo a Sevilla y yo uno directo a Madrid que salía antes.
Quedamos en que nos llamar√≠amos, ella ten√≠a que venir a la central en las pr√≥ximas semanas, para que despu√©s de presentar mi informe sobre lo visto en mi viaje y la impresi√≥n personal sobre Isabel, la nombraran oficialmente ‚Äúauditora de la zona sur‚ÄĚ, bajo mi supervisi√≥n directa.
Llegue a casa a media tarde y esperaba darle una sorpresa a Sonia, al entrar en la casa hacia olor a cerrado, despu√©s me fije que faltaban una serie de cosas, la televisi√≥n el equipo de m√ļsica su ordenador hab√≠a cajones abiertos por todas partes, entre en nuestra habitaci√≥n y pude ver la cama desecha y las sabanas sucias, como de haber practicado sexo.
Pero ella era muy cuidadosa con eso, cuando manch√°bamos las sabanas que era con frecuencia enseguida las cambiaba, todo eso me hizo pensar en un robo y quiz√°s fuera esa la raz√≥n de su silencio para no preocuparme, fui a la cocina y en la nevera, encontr√© una serie de alimentos ‚Äúfrescos‚ÄĚ ya en mal estado y una bandeja con algunos pastelillos.
Entonces pens√© que despu√©s de lo que hab√≠a ‚Äúmaquinado‚ÄĚ, seguro que el encuentro entre Alex y Sonia se hab√≠a producido y posiblemente estuviera en su casa, me encamine hacia casa de Alex dispuesto a darle una sorpresa a Sonia, enterarme cuando pas√≥ lo del robo y acompa√Īarla a casa otra vez, ahora que ya se sentir√≠a segura al estar yo con ella.
Sonia me ten√≠a una sorpresa preparada, mucho mayor de la que yo quer√≠a darle, se me ocurri√≥ ir a casa de mi amigo Alex para ver c√≥mo hab√≠a resultado todo, entr√© al portal con una se√Īora mayor a la que le sujet√© la puerta y sub√≠ directamente al piso de Alex.
Cuando toque el timbre me contesto desde dentro la voz de Sonia.
¬ŅYa te has vuelto a olvidar la llave? Llevas toda la semana igual.
Cuando abrió, cubierta tan solo por una bata me miro con desprecio y me dijo que me había equivocado, cerrándome la puerta en las narices, me quede helado y no sabía que pensar, mi reacción fue salir a la calle y esperar hasta que vi aparecer a Alex, quien me obsequio con una ancha sonrisa al verme, al estar más cerca le pregunte qué demonios estaba pasando, su respuesta me golpeo como un mazo.
Chico pasó lo que tenía que pasar, ya te lo advertí y te dije Sonia siempre me ha gustado, no se puede jugar con fuego porque te puedes quemar.
No sabía que decir o hacer.
Solo se me ocurri√≥ irme sin preguntar, ¬ŅPara qu√©? Estaba claro que hab√≠a apostado y perdido, regrese a mi casa y por el camino record√© que tan solo faltaban ‚Äúcosas‚ÄĚ que hab√≠a comprado Sonia, de las que estaba seguro conservaba las facturas a su nombre, ella gana tanto o m√°s que yo y por eso no se cortaba cuando le apetec√≠a comprar algo, de camino pare a comer algo que no me sent√≥ todo lo bien que hubiera deseado.
Despu√©s de ver como marchaba Pascual, sub√≠ a casa y abr√≠ la puerta, Sonia se abraz√≥ a mi dici√©ndome que Pascual hab√≠a venido y que ella le hab√≠a cerrado la puerta en las narices, pero que no sab√≠a que pod√≠a pasar a partir de ese momento, la tranquilice al contarle mi encuentro con Pascual y la breve conversaci√≥n donde quedo todo dicho, esa noche a√ļn tuvimos otra ‚Äúsorpresa‚ÄĚ, me llamo Marta y tras escucharla unos instantes le dije.
¬ŅTienes donde tomar nota?…….. Apunta este n√ļmero que es de mi ‚Äúamigo‚ÄĚ Pascual, alguien que en este momento, necesita a rabiar follar con quien sea, incluso ser√≠a capaz de hacerlo contigo, borra mi n√ļmero de tu agenda porque es la √ļltima vez que te lo coger√©.
Al colgar Sonia me miro y con la mejor de las sonrisas me dijo.
Vamos a cenar pronto, que tenemos mucho que celebrar esta noche.
Realidad
¬ŅRealidad o ficci√≥n?
Existen tanto la pareja como la situación y realmente el esposo se comportó como se describe. Lo que ya no me sorprende es aquello de que la realidad supera siempre a la ficción.
‚ÄĒ Buenos d√≠as ¬Ņle puedo hablar?
Se trataba de un hombre de unos 35 a√Īos y con m√°s 1.80 de estatura y esbelto, dirigi√©ndose a una mujer de unos 50 que se estaba tomando un caf√©, en un correcto castellano pero sin disimular un marcado acento catal√°n.
.- Si claro. D√≠game. ¬ŅDe qu√© se trata?
‚ÄĒ ¬ŅLe dice algo el nombre de Beni, o Benito?
La mujer cambió de expresión y con curiosidad preguntó tuteándolo.
.- ¬ŅQu√© te hace pensar que conozco a esa persona?
‚ÄĒ No es una sospecha, tengo la seguridad, pero de alguna forma ten√≠a que comenzar la conversaci√≥n.
.- ¬ŅQu√© pretendes? ¬† ¬† Estoy esperando a una amiga; hemos quedado aqu√≠ y llegar√° en cualquier momento.
‚ÄĒ En ese caso, env√≠ele un whatsapp y d√≠gale que hoy no podr√° ser porque le ha surgido un imprevisto. Tengo mucho que contarle y estoy convencido que le interesara o√≠rlo.
.- Tengo mucha curiosidad. ¬ŅMe puedes adelantar algo?
‚ÄĒ Todo lo que quiera saber lo podemos hablar la habitaci√≥n de mi hotel que est√° muy cerca, en su casa, o en cualquier otro lugar que conozca y donde se sienta c√≥moda, pero si llega su amiga perder√° la ocasi√≥n de averiguarlo.
La mujer saco su m√≥vil y envi√≥ un escueto whatsapp.¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† ‚ÄĘ Hoy no puedo verte, te llamar√© yo. ‚ÄĘ
.- Dime para que has venido y si me convence, iremos a tu hotel para que me cuentes toda la historia.
‚ÄĒ Podr√≠a inventarme muchas cosas pero prefiero decirte la verdad desde el principio. He venido para follar contigo, estoy seguro que lo pasaremos muy bien, y ahora es cuando has de aceptar y confiar en que te cuente el porqu√© de todo esto, o que me dejes aqu√≠ y nunca la conozcas.
La mujer tomo su bolso y baj√≥ del taburete, con un ¬°vamos! acept√≥ acompa√Īarlo.
En el ascensor, ella le preguntó por su nombre y él con una mueca le respondió que lo conocían como Caín y era el nombre que seguiría empleando con ella. A su vez le tomo la mano y llevándola a su paquete le preguntó.
‚ÄĒ ¬ŅAs√≠ es como te gustan las pollas?
La mujer la acarició con deleite y no apartó la mano cuando se abrieron las puertas; caminaron hasta la habitación y al cerrar la puerta surgió la fiera que llevaba dentro, se despojó del abrigo mostrando sus apetecibles curvas y Caín la atrajo besándola con desespero, sorbiendo su lengua mientras le arrancaba literalmente la falda, las manos de ella luchaban por soltarle el cinturón y cuando cayeron los pantalones comenzó a magrear esa verga que tanto prometía.
La apoyó contra una pared y le apartó el tanga; sin delicadeza y de un solo caderazo la ensartó oyendo como ahogaba un lamento; había golpeado el cérvix con el grueso capullo, pero eso no le impidió manchar con desesperación durante unos minutos, paró unos instantes y en volandas la trasladó hasta la cercana cama; prosiguió con sus manejos y ahora le mordisqueaba los pezones y eso la estaba enloqueciendo; hacia demasiado tiempo que nadie la trataba de ese modo que tanto le gusta.
El primero de los orgasmos no tard√≥ en llegar y mientras los espasmos la sacud√≠an y esperaba que la dejara disfrutarlo, ese s√°tiro no ces√≥ de darle meneos, que si bien los espaciaba, serv√≠an para evitar que acabara del todo y las r√©plicas la estaban destrozando, pens√≥ en pedirle que parara en un par de ocasiones, pero le result√≥ imposible hacerlo pues estaba mucho m√°s all√° de ‚Äúla gloria‚ÄĚ a la que pocas veces la hab√≠an logrado llevar.
Caín resultó ser con diferencia el mejor amante que había tenido y se dejó ir a donde quisiera llevarla; al rato y estando cerca del desfallecimiento, él se vació en ella llenándola del viscoso y abundante semen que rebosaba ya que siguió manchando hasta quedar exhaustos ambos.
Tendidos en la cama y con la ropa arremolinada, cuando recuperó el aliento Rosa preguntó.
.- ¬ŅAhora que ya me has demostrado lo que vales, me contaras porque te intereso tanto como para cruzar media Espa√Īa? ¬† ¬† ¬† ¬† ¬† Soy una mujer de 50 a√Īos y estoy segura que puedes elegir a la que quieras mucho m√°s cerca de tu casa.
La atrajo hacia sí y después de besarla con intensidad le dijo.
‚ÄĒ Esto comenz√≥ hace unos tres meses y ha sido tu esposo quien ha propiciado todo esto, escribo libros er√≥ticos y me envi√≥ un correo de felicitaci√≥n por uno de ellos, comentando que yo ‚Äúsab√≠a c√≥mo tratar a las mujeres‚ÄĚ me pareci√≥ que era un hombre desgraciado y quise charlar con √©l, respond√≠ a ese correo y poco despu√©s chateamos empleando gmail.
La mujer se movió para acariciarle la polla mientras escuchaba en silencio prestando mucha atención.
‚ÄĒ Me hablo de su esposa; coment√≥ que durante un tiempo hab√≠a tenido un amante y que lo humillaba al hablarle de lo bien que la follaba y lo mucho que la hac√≠a gozar y hasta ah√≠ todo bien; despu√©s de darle algunas indicaciones para tratar de mejorar su situaci√≥n entre las que se encontraba cederla voluntariamente a otro para que la folle como merece, una tarde se uni√≥ aparentemente la esposa a esa conversaci√≥n desde la misma cuenta de correo.
‚ÄĒ Cuando le pregunt√© a ‚Äúella‚ÄĚ si le gustaba mamarlas gordas como me asegur√≥ su esposo, me respondi√≥ que con la pich√≠lla de √©l le entraban nauseas pero que con un buen poll√≥n disfrutaba y sabia como hacer disfrutar a quien lo calzara.
En ese punto la mujer se movió hasta poder acceder con facilidad al pene de Caín, que a pesar de las caricias no estaba del todo tiesa y después de retirar el prepucio con los labios comenzó a lamerle el capullo con la maestría que da la práctica.
El hombre calló y se centró en lo que le estaba haciendo disfrutando tan sublime momento; la engullía hasta atascarse la garganta y se follaba la boca una cuantas veces y después la sacaba totalmente para lamer el capullo, aflojó en varias ocasiones para retrasar el momento pero al fin obtuvo su recompensa; una serie de sucesivas descargas se estrellaron en su paladar, tragó lo que pudo y el resto cayó sobre la pelvis del hombre pero lo fue recogiendo y tragando como un verdadero manjar.
Poco después el hombre prosiguió su narración.
‚ÄĒ Primero el uno y despu√©s la otra accedieron al plan que les plantee de que √©l le buscara amantes y que ella, despu√©s de disfrutarlos le contara que y como se lo hab√≠a hecho, repitiendo con √©l todo lo que fuera capaz de aguantar, consintiendo incluso √©l, tomar viagra de vez en cuando para que ella no se sintiera frustrada al tener sexo con alguien que tiene tan pobre equipo.

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