Sin ti novela

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A compartir, a compartir! Que me borran los posts!!

***SOLO HOY ¬ŅUn √ļltimo baile, milady? de Megan Maxwell¬†

Regresa Megan Maxwell con una novela romántico-erótica tan ardiente que se derretirá en tus manos.

Sexo. Familia. Diversi√≥n. Locura.Vuelve a so√Īar con la nueva novela de la autora nacional m√°s vendida...

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Contempor√°neo
Doloroso
Ricos

La novela Sin ti es una historia rom√°ntica, los protagonistas son Samara Arias y √Ālvaro Ayala

¬ĽMiniread¬Ľ

Sin ti novela

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Capítulo     Embarazada

¬ęSeis semanas de embarazo¬Ľ ¬† ¬† AI leer esas tres palabras que aparecieron en el reporte de mi ultrasonido qued√© impactada y conmocionada. ¬ę¬°Solo pas√≥ una vez! ¬ŅC√≥mo pude haber quedado embarazada? ¬ŅAhora qu√© hago? ¬ŅDeber√≠a decirle a √Ālvaro sobre esto? ¬ŅYa no querr√° divorciarse de m√≠ por esto? Neh, ¬°lo dudo! Quiz√°s piense que estoy usando a este beb√© para enga√Īarlo¬Ľ Met√≠ el reporte a mi bolso suprimiendo la frustraci√≥n en mi coraz√≥n mientras sal√≠a del hospital. Hab√≠a un Maybach esperando afuera ¬† ¬† ¬† con la ventana un poco abierta y apenas se pod√≠a ver un hombre atractivo con una expresi√≥n fr√≠a sentado en el asiento del conductor. Un hombre en un auto lujoso pod√≠a obtener la atenci√≥n de todos los que pasaban por ah√≠. √Ālvaro Ayala era la representaci√≥n exacta de tener riquezas y buena apariencia. Luego de muchos a√Īos, me acostumbr√© a las miradas curiosas de las personas, pero los ignor√© y me sent√© en el asiento del pasajero. El hombre estaba descansando con los ojos cerrados cuando sinti√≥ un ligero movimiento y se pronunci√≥ un ce√Īo fruncido entre sus cejas. Sin abrir sus ojos, pregunt√≥ con una voz profunda: ;Ya qued√≥ todo arreglado? ¬† ¬† ¬† ¬°S√≠!¬†¬†¬† Asent√≠ mientras le pasaba el contrato firmado¬†¬† con el hospital, murmurando¬† . El Dr. Lara te mand√≥ saludos. Ten√≠a la intenci√≥n de firmar el contrato sola en el hospital, pero me encontr√© a √Ālvaro cuando ven√≠a aqu√≠ y por alguna raz√≥n se ofreci√≥ a traerme diciendo que estaba de camino. Estar√°s a cargo del caso.¬†¬†¬† √Ālvaro siempre ha sido un hombre de pocas palabras. En Iugar de agarrar el contrato, me dio instrucciones de manera indiferente antes de encender el auto. Asent√≠ y me qued√© en silencio. AI parecer lo √ļnico que sab√≠a hacer era obedecerlo y seguir sus √≥rdenes. El auto se dirigi√≥ hacia el centro de la ciudad. Ya era ¬† ¬† ¬† tarde y no estaba segura hacia d√≥nde conduc√≠a si no era de regreso al chal√©. Aunque estaba confundida, no tom√© la iniciativa de preguntarle hacia d√≥nde √≠bamos y me qued√© callada. El reporte del ultrasonido era lo √ļnico en mi mente, pero no sab√≠a c√≥mo abordar el tema. Volte√© a verlo de reojo en medio de un dilema y como siempre emanaba un aura fr√≠a y distante. Su mirada firme y despiadada estaba enfocada en el camino.

¬°√Ālvaro!¬†¬†¬† grit√©. Las palmas de mi mano se volvieron sudorosas mientras apretaba mi bolso. Quiz√°s eran por mis nervios de punta.

Habla.¬†¬†¬† Esa sola palabra fue dicha sin ning√ļn trazo de emoci√≥n. De todas formas, ¬† ¬† ¬† siempre me ha tratado de esa forma. Despu√©s de unos segundos, la tensi√≥n se fue alejando gradualmente de mi cuerpo al calmar mis nervios. Tom√© un gran respiro y anunci√©: Estoy… ¬ęEmbarazada¬Ľ¬†¬†¬†¬†¬†¬† Solo ten√≠a dos palabras que confesar, pero me tragu√© la segunda que estaba en la punta de mi lengua al momento que su tel√©fono son√≥. Rebeca, ¬Ņqu√© sucede? ¬† ¬ęAlgunas personas solo reservan su Iado gentil y cari√Īoso para una persona¬Ľ Ese Iado gentil de √Ālvaro estaba reservado para Rebeca Villa. Era f√°cil de ver por la forma en que conversaba con ella. Las palabras de Rebeca a trav√©s del tel√©fono causaron que ¬† ¬† ¬† √Ālvaro frenara de forma abrupta mientras hablaba con ella con un tono suave. ¬† Est√° bien. Estar√© ah√≠ en un momento. No te vayas de ah√≠, ¬Ņde acuerdo?¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† Tan pronto como termin√≥ la Ilamada, su expresi√≥n fr√≠vola regres√≥ a su Iugar. Me volte√≥ a ver y con un tono seco, orden√≥: Salte.¬†¬†¬† Su instrucci√≥n no dio Iugar para discutir. Esta no era la primera vez que me sacaba de su auto. AI ver esto, asent√≠ y tragu√© las palabras que planeaba decir hasta la garganta. Abr√≠ la puerta del auto y sal√≠. Mi matrimonio con √Ālvaro fue debido a un giro del destino, pero el amor nunca fue parte de la ecuaci√≥n. √Ālvaro ya ten√≠a a Rebeca en su coraz√≥n y mi existencia era redundante. ¬† ¬† ¬† Quiz√°s, hasta se pudo haber considerado un obst√°culo. Dos a√Īos atr√°s, George Fuller, el abuelo de √Ālvaro, sufri√≥ un ataque al coraz√≥n. Mientras estuvo hospitalizado, oblig√≥ a √Ālvaro a casarse conmigo y por el bien de su abuelo, acept√≥ a hacerlo a la fuerza. √Čl menospreciaba mi existencia, pero de todas maneras no hizo nada y ahora que su abuelo falleci√≥, no pudo esperar a conseguir un abogado para mandarme a firmar los papeles del divorcio. El cielo hab√≠a oscurecido cuando regres√© al chal√©. La casa enorme estaba vac√≠a y parec√≠a estar embrujada. Tal vez era por el embarazo que no ten√≠a apetito y me fui a mi habitaci√≥n para lavarme y terminar el d√≠a. En mi estado somnoliento, ¬† ¬† ¬† escuch√© un ligero sonido de un auto siendo apagado y ven√≠a del jard√≠n. ¬ę;Habr√° regresado √Ālvaro? ;No se supone que est√° con Rebeca?¬Ľ

Cap√≠tulo 2 ¬ŅPuedes quedarte?

De pronto, abrieron la puerta de la habitaci√≥n de manera repentina antes de poder seguir pensando m√°s a fondo. √Ālvaro se dirigi√≥ a la habitaci√≥n un poco mojado sin voltearme a ver y seguido de eso, se escuchaba el sonido del agua. Su regreso hizo imposible quedarme dormida y me levant√© a ponerme ropa. Saqu√© un conjunto de su pijama del guardarropa y lo coloqu√© al Iado de la puerta del ba√Īo antes de ir al balc√≥n. Como era temporada de ciclones, empez√≥ a Iloviznar afuera. El cielo estaba oscuro y el ¬† ¬† ¬† sonido de la lluvia chocando contra los ladrillos se pod√≠a escuchar vagamente. AI sentir un movimiento detr√°s de m√≠, di la vuelta y vi a √Ālvaro saliendo del ba√Īo con una toalla alrededor de su cintura. Su cabello estaba mojado y las gotas de agua corr√≠an por su cuerpo musculoso creando una vista atractiva. De seguro not√≥ mi mirada y volte√© hacia abajo con un ligero fruncido. Ven aqu√≠¬†¬†¬†¬† orden√≥ con una voz sin emoci√≥n. Camin√© hacia √©l de manera obediente y atrap√© la toalla que me lanz√≥. Luego, volvi√≥ a ordenar¬†¬†¬† . Seca mi cabello. Me hab√≠a acostumbrado a su forma de ser tan dominante. Justo cuando se sent√≥ en la

esquina de la cama, me sub√≠ y me arrodill√© para secar su cabello. El funeral del abuelo es ma√Īana. Deber√≠amos irnos a casa de la familia temprano.¬†¬† Le record√©. No estaba intentando tener una conversaci√≥n con √©l, sino que me preocupaba que se le fuera a olvidar porque su mente iba a estar ocupada con Rebeca. Mhmm¬†¬†¬† gru√Ī√≥ en respuesta y no dijo nada m√°s. AI saber muy bien que no quer√≠a interactuar conmigo, me mantuve en silencio

y me enfoqué en secar su cabello. AI terminar,

me acost√© en la cama Iista para dormir. Me di cuenta de que estos d√≠as me hab√≠a sentido adormilada y eso lo atribuy√≥ al embarazo. Por ¬† ¬† ¬† lo general, √Ālvaro sol√≠a irse a su estudio luego de ba√Īarse y se quedaba ah√≠ hasta la medianoche. Dado a que esa era la norma, me qued√© confundida cuando se meti√≥ debajo de las cobijas despu√©s de ponerse su pijama. A pesar de estar desconcertada por completo, logr√© contener mis preguntas con gran esfuerzo. De repente, sus brazos estaban alrededor de mi cintura y me jal√≥ hacia √©l. Luego, sent√≠ un beso ligero como una pluma en mis labios y levant√© mi mirada perpleja. √Ālvaro, estoy… ¬† ;Indispuesta?¬†¬†¬†¬† pregunt√≥. Sus ojos negros destellaban un fuerte deseo dentro de ellos y agach√© la cabeza. En efecto, estaba indispuesta, pero yo no pod√≠a decidir eso. ¬† ¬† ¬† ;Podr√≠as ser m√°s gentil?¬†¬†¬† El feto solo ten√≠a seis semanas y hab√≠a un alto riesgo de tener un aborto espont√°neo. √Ālvaro frunci√≥ su ce√Īo y se dio la vuelta para comenzarme a atacar con much√≠sima intensidad sin decir nada. Mi cuerpo se retorc√≠a por el dolor y no pude hacer mucho para proteger al beb√© de lastimarse. La lluvia empez√≥ a caer m√°s fuerte al mismo tiempo que sus movimientos eran bruscos. Un rayo parpade√≥ a trav√©s del cielo y enseguida son√≥ un trueno causando que la habitaci√≥n se iluminara cada vez que tronaba. Luego de un rato, se levant√≥ y se fue al ba√Īo. Empapada en sudor, me dieron ganas de tomar pastillas para el dolor. Sin embargo, me deshice de la idea al recordar al beb√©. De ¬† ¬† ¬† pronto, el tel√©fono en la mesa son√≥; era de √Ālvaro. Mir√© el reloj de la pared y vi que ya eran las 11:00 p.m. Rebeca era la √ļnica que pod√≠a llamarlo a esa hora. El sonido del agua corriendo en el ba√Īo se detuvo y √Ālvaro volvi√≥ a salir con la toalla en su cintura. Se sec√≥ las manos y respondi√≥. Sin poder escuchar las palabras emitidas del otro Iado de la l√≠nea, pude observar c√≥mo frunc√≠a su ce√Īo mientras exclamaba: ¬°Rebeca, deja de jugar!¬†¬†¬† Dicho esto, colg√≥ el tel√©fono, se cambi√≥ y se prepar√≥ para irse. Antes sol√≠a hacerme de la vista gorda, pero esta vez tom√© su brazo con fuerza y con tono ligero, le supliqu√©: ;Puedes quedarte esta noche? ¬† ¬† ¬† √Ālvaro frunci√≥ con una expresi√≥n de desagrado en su rostro. ¬† ;Tanto placer te di que ahora empiezas a pedir cosas?¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† Sus palabras irradiaban sarcasmo. Me sorprend√≠ por un momento antes de ponerme a pensar que eso era absurdo. Inclin√© mi cabeza para mirarlo y le expliqu√©: Ma√Īana es el funeral del abuelo. Aunque no soportas dejarla ir, ;no deber√≠as practicar un poco tu moderaci√≥n? ;Me est√°s amenazando?¬† ¬†Entrecerr√≥ los ojos, tom√≥ mi barbilla en un instante y con un tono de desprecio, dijo . Pareces tener m√°s agallas, Samara Arias. ¬† ¬† ¬† Cap√≠tulo¬†¬†¬† Estoy de

acuerdo con el divorcio

Sab√≠a muy bien que era imposible hacer que se quedara, pero aun as√≠ quise intentarlo. Nivel√© mi mirada con la de √©l y anunci√©: Estoy de acuerdo con el divorcio, pero tengo mis condiciones. Qu√©date aqu√≠ esta noche y acomp√°√Īame al funeral del abuelo. Firmar√© los papeles del divorcio en cuanto termine. Su mirada se entrecerr√≥, sus pupilas oscuras desbordaban burla y su boca se torci√≥ un poco. ¬† ¬† ¬† Compl√°ceme.¬†¬†¬†¬† √Ālvaro solt√≥ mi barbilla y se acerc√≥ hacia mi o√≠do para susurrarme Muchas palabras y nada de acci√≥n no te llevar√° a nada, Samara.¬†¬†¬†¬†¬† Su voz era fr√≠a con un tono de provocaci√≥n. Sab√≠a a lo que se refer√≠a y puse mis brazos alrededor de su cintura, inclinando mi cabeza hacia la suya. Probablemente me ve√≠a graciosa debido a nuestra diferencia de altura. No sab√≠a c√≥mo sentirme al respecto y us√© un m√©todo abominable para forzar a la persona que me gustaba para quedarse conmigo. ¬ęQuiz√°s soy pat√©tica¬Ľ ¬† Segu√≠ mis instintos y estaba a punto de deslizar mi mano hacia abajo cuando de pronto √Ālvaro la tom√≥. Levant√© mi cabeza

enseguida y me encontré con sus ojos negros penetrantes.

Suficiente.¬†¬†¬†¬† Su voz seca me tom√≥ por sorpresa un instante, tratando de entender sus palabras, pero fall√©. Luego, tom√≥ su pijama gris de la cama y se la puso con movimientos elegantes. Me qued√© at√≥nita antes de despertar del impacto. ¬ę¬ŅSe va…¬†¬†¬† a quedar?¬Ľ ¬† Para mi desgracia, antes de poder sentirme feliz por mi logro, la voz de una mujer se escuch√≥ desde afuera de la ventana en medio de la fuerte lluvia. .

Alvaro…

Mientras yo estaba impactada, √Ālvaro ya hab√≠a reaccionado. Camin√≥ hacia el balc√≥n con pasos largos y mir√≥ hacia afuera. Despu√©s, tom√≥ su abrigo y sali√≥ de la habitaci√≥n con una expresi√≥n seria. Rebeca estaba parada en medio de la lluvia y debajo del balc√≥n. Las gotas fr√≠as le hab√≠an empapado su vestido delgado por completo. La mujer hermosa era muy fr√°gil y se miraba cada vez m√°s lamentable al permanecer en la lluvia. √Ālvaro estaba por reprenderla y le cubri√≥ los hombros con el abrigo que llevaba. A pesar de eso, lo abraz√≥ con fuerzas y llor√≥ en sus brazos. AI ver esto, de pronto me di cuenta de algo y comprend√≠ por qu√© mis dos a√Īos de

matrimonio con √Ālvaro no se comparaban con una Ilamada de Rebeca. La Ilev√≥ hacia el chal√© con sus brazos alrededor de ella y yo me qued√© arriba de las escaleras para bloquear su paso, escaneando su ropa mojada.

¬°Qu√≠tate del camino!¬†¬†¬† grit√≥ √Ālvaro con desprecio.

¬ę;Estaba triste?¬Ľ

Tampoco yo lo sab√≠a, pero mis ojos me dolieron m√°s que mi coraz√≥n al presenciar a la persona que m√°s amaba tratando a otra mujer como si fuera una preciosa gema mientras me pisoteaban. ¬† ¬† ¬† √Ālvaro, le prometiste al abuelo que nunca la dejar√≠as pisar esta casa mientras yo estuviera aqu√≠ cuando nos casamos.¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† √Ālvaro y yo viv√≠amos juntos. En m√°s de una ocasi√≥n, dej√© que Rebeca estuviera con √©l y, como si no fuera suficiente, le estaba permitiendo contaminar el √ļnico Iugar al que pod√≠a Ilamar m√≠o. ¬°Ja!¬†¬†¬† Se burl√≥ √Ālvaro, haci√©ndome a un Iado y respondiendo con tono fr√≠o¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† . Te sientes muy poderosa, Samara.¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† Su forma de burlarse de m√≠ no ten√≠a l√≠mites. AI final, solo pude ver c√≥mo Rebeca entraba a la habitaci√≥n de invitados tal como si fuera una espectadora. Esta noche iba a ser larga. Rebeca estuvo expuesta a la fuerte lluvia; para ¬† ¬† ¬† empezar, su cuerpo era muy d√©bil y le dio fiebre. √Ālvaro la cuid√≥ como si fuera una joya valiosa y la ayud√≥ a cambiarse de ropa, usando una toalla para bajar la temperatura. Quiz√°s al verme parada ah√≠ lo hac√≠a molestar y me lanz√≥ una mirada fr√≠a mientras me ordenaba: ¬°Regresa a la casa de los Ayala ahora! Rebeca no va a poder ir a ninguna parte esta noche con este estado. ¬ę¬ŅQuiere que me vaya a esta hora? Ja, ¬†Supongo que soy una molestia¬Ľ

Luego de observarlo por un largo tiempo, no pude encontrar las palabras para recordarle que la casa de su familia estaba

muy Iejos y que podr√≠a ser muy peligroso para una mujer salir a estas horas de la noche. Sin embargo, esas cosas no le preocupaban. Solo le importaba asegurarse de que Rebeca no fuera afectada por mi presencia. Me obligu√© a contener el dolor en mi pecho antes de decir con calma: Regresar√© a la habitaci√≥n. ¬°No es… apropiado regresar a casa de la familia a esta hora!¬†¬†¬†¬†¬† No le iba a permitir que me pisoteara incluso sabiendo que no me valoraba ni un poco. AI salir de la habitaci√≥n de invitados, me encontr√© con Gael Ceja apresurado en el pasillo. AI notar que a√ļn estaba en su pijama negra, deduje que quiz√°s hab√≠a llegado ¬† ¬† ¬† corriendo al chal√©. Ni siquiera se cambi√≥ de zapatos y su pijama estaba empapada.

Cap√≠tulo 4 Actuar como si fueran los due√Īos del Iugar

El pasillo no era muy amplio y nos encontramos cara a cara. Gael se sorprendi√≥ por un momento, luego se enderez√≥ la ropa y explic√≥: Se√Īorita Arias, vine a revisar a Rebeca. Gael era el mejor amigo de √Ālvaro. ¬† ¬ęDicen que solo tienes que ver la actitud del mejor amigo del hombre para saber si en verdad te quiere¬Ľ

Aparte de su actitud, la forma en que se dirigi√≥ a m√≠ era la prueba suficiente para saber que yo solo ser√≠a la ¬ęse√Īorita Arias¬Ľ.

¬ę¬°Qu√© forma tan respetuosa de dirigirse hacia m√≠!¬Ľ ¬† Aprend√≠ a no obsesionarme mucho en los detalles porque solo me dar√≠an dolor de cabeza. Forc√© una sonrisa y le abr√≠ camino, respondiendo: Mhmm, ¬°adelante!¬†¬†¬†¬† De vez en cuando, admiraba a Rebeca. Solo necesitaba sacar unas cuantas l√°grimas para recibir el apoyo que a m√≠ nunca se me otorgaba, incluso despu√©s de toda una vida trabajando duro. En la habitaci√≥n, encontr√© un traje que √Ālvaro ¬† ¬† ¬† nunca hab√≠a usado y en alg√ļn momento, me lo llev√© hacia la sala. Gael fue r√°pido en revisar a Rebeca. Luego de tomarle la temperatura y recetarle medicamentos, se prepar√≥ para irse. Cuando baj√≥ las escaleras y me vio parada en la sala, me dio una sonrisa cort√©s. Es tarde. ¬ŅNo ir√° a dormir, se√Īorita Arias? ¬† Mmm, me voy a dormir en un rato.¬†¬†¬† Le pas√© la ropa que ten√≠a en mis manos mientras declaraba¬† . Tu ropa est√° mojada y sigue lloviendo. Deber√≠as cambiarte antes de irte o te vas a enfermar.¬†¬† Quiz√°s se sorprendi√≥ por mi gesto porque parpade√≥ sin decir nada por un momento. Luego, su rostro apuesto extendi√≥ una sonrisa.

No pasa nada. Soy tan fuerte como un toro. ¡Estaré bien!

Le met√≠ la ropa en sus manos e insist√≠: ¬† √Ālvaro nunca se ha puesto esto. Incluso a√ļn tiene las etiquetas. Son casi de la misma talla as√≠ que t√≥mala.¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† AI decir esto, regres√© a mi habitaci√≥n. Mis acciones no fueron por pura bondad ni mucho menos. Cuando mi abuela estuvo hospitalizada, Gael fue el que atendi√≥ su cirug√≠a. Era un doctor reconocido internacionalmente y si no fuera por los Ayala, nunca hubiera aceptado hacerle la cirug√≠a. La ropa era mi forma de devolverle el favor. El d√≠a siguiente, despu√©s de una noche de lluvia, el aire de la ma√Īana ten√≠a un aroma fresco y almizclado. Estaba acostumbrada a ¬† ¬† ¬† levantarme temprano y al terminar de asearme, baj√© las escaleras solo para ver a √Ālvaro y a Rebeca en la cocina. √Ālvaro ten√≠a un mandil atado a sus caderas mientras cocinaba huevos en la estufa. Su vibra dura y fr√≠vola hab√≠a quedado en el olvido. Ahora, parec√≠a estar rodeado de un aura alegre. Los ojos brillantes de Rebeca segu√≠an sus movimientos. Su rostro delicado y bonito estaba un poco sonrojado seguro porque se le hab√≠a bajado la fiebre. En realidad, se ve√≠a linda y encantadora. Alvi, quiero mis huevos un poco quemados.¬†¬† AI hablar, su mano se levant√≥ para darle una fresa a √Ālvaro antes de ¬† ¬† ¬† continuar¬†¬†¬† . Pero no mucho o va a saber muy amargo. √Ālvaro mord√≠a la fresa mientras la miraba. Aunque no dec√≠a nada, sus ojos eran suficientes para expresar la magnitud de su complacencia hacia ella. Ambos tuvieron la suerte de nacer con una apariencia refinada y parec√≠an una pareja fina. Sus gestos eran c√°lidos y dulces. No cab√≠a duda de que hab√≠a una atm√≥sfera rom√°ntica. Se ven muy bien juntos, ;no crees? Una voz reson√≥ por detr√°s de m√≠, asust√°ndome. Mir√© por encima de mi hombro y vi a Gael parado ah√≠. Olvid√© que hab√≠a Ilovido toda la noche y como Rebeca ten√≠a ¬† ¬† ¬† mucha fiebre, por supuesto que √Ālvaro no iba dejarlo ir. ¬† ¬°Buenos d√≠as!¬†¬†¬†¬† Le sonre√≠, mi mirada se agach√≥ y me di cuenta de que ten√≠a la ropa que le hab√≠a dado anoche. AI observar mi mirada, Gael levant√≥ la ceja con una sonrisa Me qued√≥ muy bien la ropa. Gracias. Sacud√≠ la cabeza. ¬† ¬°Ni lo menciones!¬†¬†¬†¬†¬† La hab√≠a comprado para √Ālvaro, pero nunca se molest√≥ en pon√©rsela. AI escuchar nuestras voces, Rebeca volte√≥ a vernos y nos Ilam√≥. Samara, Gael. Ya despertaron. √Ālvaro hizo huevos para el desayuno. ¬°Vengan a desayunar!¬†¬†¬† Hablaba como si fuera la due√Īa ¬† ¬† ¬† de la casa. Le lanc√© una sonrisa suave y pronto rechac√© su invitaci√≥n. Est√° bien. Compr√© pan y leche ayer. La leche sigue en el refrigerador. Deber√≠as beber m√°s porque te acabas de recuperar.¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† He vivido aqu√≠ por dos a√Īos. El t√≠tulo de la propiedad estaba a mi nombre y de √Ālvaro. Aunque siempre era obediente, era natural no soportar ver c√≥mo alguien entraba a mi casa actuando como si fueran due√Īos del Iugar. ¬† ¬† ¬† Cap√≠tulo 5 Hoy es mi d√≠a

de suerte

 

Rebeca se sorprendi√≥ al escuchar mis palabras, sus ojos se oscurecieron y mir√≥ hacia √Ālvaro tirando de su manga antes de decirle con voz suave:

Alvi, estuve fuera de Iugar anoche. Veo que los molest√© a ti y a Samara. ¬ŅPuedes pedirle que tome el desayuno con nosotros? M√≠ralo como mis sinceras disculpas, por favor. ¬ęYo… ¬ßa, ja! Sin duda, algunas personas no necesitan esforzarse para ganarse el cari√Īo. Lo √ļnico que tienen que hacer es pesta√Īear y ¬† ¬† ¬† actuar vulnerables. De esa forma, pueden salirse con la suya¬Ľ AI principio, √Ālvaro ten√≠a la intenci√≥n de hacer caso omiso, pero cuando Rebeca habl√≥, me volte√≥ a ver y dijo: Comamos juntos.¬†¬†¬†¬†¬† Su tono era fr√≠o y dominante. ¬ęt √ć√úOI√ć√ď/¬Ľ

Estaba adormecida por el dolor, pero le lancé una sonrisa y asentí.

Gracias.¬†¬†¬† No pod√≠a rechazar a √Ālvaro porque era alguien de quien me enamor√© a primera vista y sin duda, superarlo iba a ser muy dif√≠cil. Supongo que era mi d√≠a de suerte porque era la primera vez que probaba la ¬† ¬† ¬† comida hecha por √©l. Huevos fritos y tocino no ten√≠an nada de especial, pero, aun as√≠, me impresionaron. Todo este tiempo, pens√© que un hombre como √Ālvaro Ayala estaba por encima de los dem√°s y que nunca llegar√≠a tan bajo como cocinar con sus propias manos. Samara, prueba los huevos fritos que Alvi cocin√≥. Est√°n excelentes. Cuando est√°bamos juntos, siempre los hac√≠a para m√≠ coment√≥ Rebeca, colocando un huevo en mi plato. Luego, le dio uno a √Ālvaro tambi√©n con una sonrisa melosa¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† . Alvi, prometiste que me acompa√Īar√≠as a ver flores hoy. No puedes romper tu promesa, ¬Ņde acuerdo? ¬°Mhmm!¬†¬†¬†¬†¬† respondi√≥ √Ālvaro mientras desayunaba. Sus movimientos eran tan ¬† ¬† ¬† elegantes como si fuera un pr√≠ncipe. Nunca hablaba si no era necesario, pero cuando se trataba de Rebeca, se aseguraba de siempre responderle todas sus preguntas y peticiones. Gael parec√≠a estar acostumbrado a esto y sigui√≥ desayunando de manera sofisticada. Estaba viendo nuestras interacciones en silencio como si fuera un extra√Īo. Por otro Iado, yo agach√© la cabeza con el ce√Īo fruncido. ¬ę¬°El funeral del abuelo es hoy! Si √Ālvaro se va con Rebeca, ¬Ņqu√© va a pasar con nuestro plan de ir a casa de la familia Ayala?¬Ľ Nadie pudo disfrutar de su desayuno esta ma√Īana. Luego de unas mordidas, √Ālvaro subi√≥ a cambiarse de ropa. Dej√© mis cubiertos ¬† ¬† ¬† y lo segu√≠. En la habitaci√≥n, √Ālvaro sab√≠a que hab√≠a entrado y con tono indiferente, pregunt√≥: ;Necesitas algo?¬†¬†¬†¬† Se quit√≥ la ropa de manera casual mostrando su figura firme y me di la vuelta de forma instintiva para darle la espalda.

¡El funeral del abuelo es hoy!     Escuché un sonido arrastrado detrás de mí, así como la cremallera de sus pantalones cerrándose seguido de su voz monótona, diciendo:

Ve t√ļ sola. ¬† El ce√Īo de mi frente se frunci√≥ a√ļn m√°s. ¬† Es tu abuelo, √Ālvaro.¬†¬†¬† Era el nieto m√°s grande de los Ayala.

¬ęSi est√° ausente en el funeral, ;qu√© va a pensar el resto de su familia?¬Ľ

Le dije a Josu√© Cedillo que se encargara del funeral. Puedes comunicarte con √©l para ver los detalles.¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† Habl√≥ sin emoci√≥n alguna, como si estuviera explicando un asunto irrelevante. Sent√≠ una punzada de tristeza cuando se fue a su estudio, pero fui r√°pida en levantar mi voz. √Ālvaro, ¬Ņhay alguien m√°s indispensable para ti adem√°s de Rebeca? ;No¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† te importa tu familia?

Dio una pausa en su caminar antes de voltear a verme con los ojos entrecerrados y emitiendo una vibra tenebrosa, me dijo:

No est√°s en posici√≥n de hablarme sobre los asuntos de mi familia.¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† Luego de una pausa, encorv√≥ los labios y con desprecio, grit√≥¬†¬†¬† ¬°No eres digna!¬†¬† Sus palabras fueron como un balde de agua fr√≠a y me estremecieron hasta los huesos. AI escuchar sus pasos alej√°ndose poco a poco, una risa taciturna se me escap√≥ de los labios. ¬ę¬°No soy digna! ¬°Ja!¬Ľ ¬† Hab√≠an pasado dos a√Īos y sin embargo, mis esfuerzos para acercarlo a m√≠ fueron en vano.

Creí que eras insensible, pero nunca me imaginé que fueras a meter tus narices en los asuntos de otras personas. Una voz burlona

se escuchó en mi oído. Di la vuelta y vi a Rebeca inclinada en la puerta con sus brazos cruzados. Ese rostro inocente y tierno se quedó atrás y ahora tenía una expresión fría.

Capítulo 6 Rebeca está embarazada

Se√Īorita Villa, me sorprende lo r√°pido que cambia de personalidad.¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† Tom√© mi bolso lanz√°ndole una mirada apresurada y me prepar√© para irme a casa de los Ayala. Como √Ālvaro no estaba dispuesto, era mi trabajo ir en su Iugar. Tan pronto como Ilegu√© a la puerta, Rebeca se par√≥ enfrente de m√≠ para bloquearme el paso. AI ver que √Ālvaro no estaba, por fin pod√≠a dejar de fingir ser una conejita indefensa y de manera dr√°stica, me cuestion√≥:

;Cu√°ndo vas a firmar los papeles del

divorcio? ¬† Me qued√© asombrada por un segundo. Sin embargo, me re√≠ y la mir√©. ;Est√°s jugando a ser la rompe hogares para obligarme a divorciarme de √©l? ¬°T√ļ eres la rompe hogares!¬†¬†¬†¬† Llamarla de esa forma parec√≠a ponerla con los nervios de punta porque su rostro se puso serio y replic√≥¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† . Si no fuera por ti, la due√Īa de esta casa habr√≠a sido yo. Desde que Jorge muri√≥, no hay nadie que te proteja y nadie te va a asegurar que sigas viviendo aqu√≠. Si fuera t√ļ, firmar√≠a los papeles de divorcio, tomar√≠a el ¬† ¬† ¬† dinero que √Ālvaro me ofreci√≥ y me ir√≠a lo m√°s Iejos posible. ¬† Bueno, ¬°es una l√°stima que no sea como t√ļ, se√Īorita Villa!¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† respond√≠ con tono fr√≠o mientras ignoraba sus pu√Īaladas y la esquivaba para bajar las escaleras. A parte de √Ālvaro, nadie pod√≠a decirme nada para lastimarme. AI ser una persona que disfrutaba ser el centro de atenci√≥n, Rebeca se sent√≠a insatisfecha por el hecho de que la estaba ignorando y de pronto, agarr√≥ mi brazo. ;Qu√© tan descarada puedes ser, Samara? Ni siquiera le gustas a Alvi. ;Cu√°I es el punto de af√©rrate a √©l? ¬† ¬† ¬† AI observarla, me dieron ganas de re√≠rme, pero dije mis siguientes palabras con mucha calma. C√≥mo est√°s consciente de su postura hacia m√≠, ;de qu√© hay que estar nerviosa? ¬† T√ļ…¬†¬†¬† Rebeca se sonroj√≥ sin poder contestar. Me inclin√© hacia ella con una ligera mueca en mis labios y baj√© la voz para susurrar. En cuanto a por qu√© me aferro a √©l… Di una pausa mientras entonaba mi voz Tiene muy buenas habilidades. Dime, ;por qu√© me ir√≠a?

¡Eres una descarada!      Los ojos de Rebecca se pusieron rojos por el enojo y sin

pensarlo, levant√≥ las manos e intent√≥ empujarme. Las escaleras estaban detr√°s de m√≠ y por instinto, me dobl√© hacia un Iado para evitar que me empujara. Sin embargo, no me imagin√© que ella fuera a perder el balance y se cay√≥ por las escaleras¬†¬†¬† ¬°Ah! Su grit√≥ cortante reson√≥ por toda la sala y me qued√© parada por un momento sin poder reaccionar. Para mi desgracia, me hicieron a un Iado al sentir un aura helado lanzarse hacia m√≠. La figura de √Ālvaro se pod√≠a ver bajando las escaleras para revisar a Rebeca, quien estaba tirada en el piso al final de los escalones. Rebecca estaba encorvada en forma de bal√≥n, sosteniendo su abdomen con ¬† ¬† ¬† una mirada agonizante en su rostro ceniciento y con voz d√©bil, habl√≥: ¬† ¬† Mi beb√©. Mi beb√©.¬†¬†¬†¬† Hab√≠a un charco de sangre debajo de su cuerpo, manchando una gran parte de la alfombra roja y mi cuerpo se congel√≥.

¬ę;Est√°… embarazada? ;Con el hijo de

√Ālvaro?¬Ľ ¬† Alvi, el beb√©. El beb√©…¬†¬†¬† Rebecca tir√≥ de la manga de √Ālvaro mientras segu√≠a repitiendo esas palabras como si fuera un disco rayado. La frente de √Ālvaro estaba empapada de sudor y su expresi√≥n fr√≠vola se hundi√≥ con temor. ¬† ¬† ¬† No temas. El beb√© estar√° bien. Consol√≥ a Rebecca y la tom√≥ en sus brazos antes de salir por la puerta. Despu√©s de dar unos pasos hacia adelante, se detuvo de forma repentina. Sus ojos brillantes eran oscuros como el abismo y el coraje en su voz era palpable. Imagino que est√°s feliz, Samara.¬†¬†¬† Esas simples palabras estaban llenas de odio y furia. Yo no ten√≠a palabras y no supe c√≥mo reaccionar.

;No irás tras ellos para explicarles lo que pasó?                Una voz profunda se escuchó por detrás, haciéndome entrar en razón. Me di la vuelta y me sorprendí de ver a Gael de

repente. Contuve el p√°nico que se elevaba en mi coraz√≥n y con calma, pregunt√©: ;Explicarles qu√©? ¬† √Čl levant√≥ su ceja.

;No te da miedo que vaya a pensar que empujaste a Rebeca?

Mis ojos se hundieron mientras un indicio de amargura brillaba a trav√©s de ellos. ¬† No importa si la empuj√© o no. La verdad es que Rebeca se lastim√≥ y alguien debe tomar responsabilidad por ello. ¬°Es bueno que lo sepas!¬†¬†¬†¬†¬†¬† Gael baj√≥ de las escaleras y sali√≥ del chal√© con su malet√≠n ¬† ¬† ¬† m√©dico en la mano. Probablemente, se dirig√≠a al hospital a ver a Rebeca. ¬† ¬† ¬† Cap√≠tulo¬†¬†¬†¬†¬†¬† funeral ¬† ¬† ¬† ¬† Era una hora del chal√© hacia la casa de la familia Ayala y durante todo el camino, me sent√≠ en un trance. Mi mente abundaba en pensamientos acerca del beb√© de Rebeca y la mirada de √Ālvaro antes de irse. Parec√≠a no poder llenar mis pulmones con suficiente aire. Mi pecho se endureci√≥ y justo cuando el auto se detuvo enfrente de la familia Ayala, sent√≠ una ola de n√°useas. Sal√≠ apresurada del auto y me dieron arcadas a Iado de las flores por un largo tiempo sin poder vomitar.

AI parecer, ser la se√Īora Ayala te ha hecho d√©bil viendo que casi vomitas luego de un corto paseo en auto.¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† Una voz firme y

desagradable son√≥ por la puerta principal de la casa. No necesitaba voltear a ver para saber qui√©n era. Jorge ten√≠a dos hijos: el mayor era Cristofer Ayala, quien hab√≠a fallecido en un accidente automovil√≠stico junto con su esposa a√Īos atr√°s dejando a su √ļnico hijo, √Ālvaro y el segundo era Carlos Ayala. En ese momento, la persona que se estaba burlando de m√≠ afuera de la casa era la esposa del t√≠o Carlos, Elena Carrillo. Hab√≠a muchos altercados dentro de las familias ricas y ya estaba acostumbrada. Contuve la incomodidad en mi est√≥mago, mir√© a Elena y la salud√© de manera respetuosa. T√≠a Elena.¬†¬†¬†¬†¬† Nunca le he agradado a Elena. Quiz√°s estaba celosa porque Jorge me ¬† ¬† ¬† ten√≠a mucha preferencia a pesar de venir de una familia pobre o tal vez descontenta porque Jorge valoraba a √Ālvaro tanto que le cedi√≥ su propiedad a √©l. Dado al contexto, pudiera estar desquitando su enojo conmigo. Me lanz√≥ una mirada fr√≠a antes de ver por detr√°s de m√≠ y al notar que no hab√≠a nadie en el auto, su expresi√≥n se puso seria. ;Qu√©? √Ālvaro, el nieto favorito, ;no se present√≥ al funeral de su abuelo?

Iban a ver muchos invitados el d√≠a de hoy y la ausencia de √Ālvaro era inaceptable.

Levant√© la comisura de mis labios para sonre√≠r y prepar√© una respuesta. ¬† ¬† ¬† Se le present√≥ un problema y quiz√°s Ilegue tarde. ¬°Ja, ja!¬†¬†¬†¬† burl√≥ Elena¬†¬† . Esta es la persona en quien mi suegro ha puesto todas sus esperanzas. Me pregunto qu√© le habr√° visto. La familia Ayala era muy influyente y muchas personas asistieron al funeral para rendirle homenaje. Aunque Elena sent√≠a repugnancia hacia m√≠, no me hizo las cosas dif√≠ciles por el bien de las apariencias y entramos a la casa juntas. El ata√ļd de Jorge estaba en medio del pasillo con unas flores blancas encima. Muchas personas entraron vestidas de negro una por una. Jorge era bien conocido y aquellos que ven√≠an a rendirle ¬† ¬† ¬† homenaje eran de procedencias extraordinarias. Carlos y Elena les daban la bienvenida afuera mientras yo los saludaba adentro en el pasillo. Se√Īorita Arias.¬†¬†¬†¬† La se√Īora Hern√°ndez camin√≥ hacia m√≠ con una caja de s√°ndalo en \a mano. ¬† Se√Īora Hern√°ndez, ;qu√© sucede?¬†¬†¬† La familia Ayala no era tan complicada a pesar de ser rica porque no hab√≠a muchos herederos. Jorge siempre prefiri√≥ una vida de paz y soledad y yo hab√≠a contratado a la se√Īora Hern√°ndez para que lo cuidara. La se√Īora Hern√°ndez coloc√≥ la caja de s√°ndalo en mis manos con una expresi√≥n de condolencia en su rostro. ¬† ¬† ¬† Esto se lo dej√≥ el se√Īor Ayala antes de fallecer. Gu√°rdela muy bien.¬† Dio una pausa antes de continuar¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† . El se√Īor Ayala sab√≠a que el se√Īor √Ālvaro la forzar√≠a a divorciarse de √©l tras su fallecimiento. Si no quiere que eso pase, entr√©guele esta caja y una vez que la vea, pensar√° dos veces antes de divorciarse de usted. ¬† Agach√© la cabeza para mirar dentro de la caja cuadrada en mis manos, pero ten√≠a una cerradura oculta. Volte√© a ver a la se√Īora Hern√°ndez y confundida, le pregunt√©: ;En d√≥nde est√° la Ilave? ¬† El se√Īor Ayala se la dio al se√Īor √Ālvaro. La se√Īora Hern√°ndez me analiz√≥ mientras ¬† ¬† ¬† me aconsejaba¬†¬† . Ha perdido mucho de peso √ļltimamente. Deber√≠a cuidar su salud. El se√Īor Ayala siempre dese√≥ que usted y el se√Īor √Ālvaro tuvieran un hijo sano para que fuera el heredero de la familia. Ahora que falleci√≥, no dejen que el √°rbol familiar termine con ustedes dos.¬†¬†¬†¬† AI mencionar al beb√©, me qued√© sorprendida por un momento y luego le sonre√≠ decidiendo no comentar nada al respecto. AI terminar con las plegarias, el ata√ļd del abuelo iba a ser llevado al cementerio para enterrarlo. Ya era mediod√≠a cuando Ilegamos, pero √Ālvaro segu√≠a sin aparecer; ten√≠a que presentarse incluso cuando se acabara el funeral. Pronto, Carlos

se acercó a mí junto con Elena agarrada de su brazo y me dijo:

Sami, tu abuelo Jorge no va a regresar nunca. Ve a decirle a √Ālvaro que deje de guardarle rencor. El anciano no le debe nada.

Capítulo 8 Cuidando a

Rebeca ¬† Elena se burl√≥. ¬† Es una ingrata. Pap√° la trat√≥ bien durante estos √ļltimos a√Īos para nada. ¬† ¬°C√°llate!¬†¬†¬†¬† Carlos le lanz√≥ una mirada antes de voltear a verme con impotencia Es tarde. El funeral de tu abuelo ya termin√≥. Ve a casa. ¬† Gracias, t√≠o.

Tanto Elena como Carlos ten√≠an 50 a√Īos y no ten√≠an hijos, pero viv√≠an muy c√≥modos con las acciones del Corporativo Ayala. Elena

pod√≠a ser charlatana, pero no era una mala persona. Eran una linda pareja que muchos envidiaban. Mientras se retiraban, me par√© enfrente de la tumba de Jorge, pensando. Mi relaci√≥n con √Ālvaro podr√≠a terminar ahora que el abuelo falleci√≥. ¬ęDespu√©s de todo, voy a perderlo¬Ľ ¬† Abuelo, cu√≠date. Vendr√© a visitarte.¬†¬†¬†¬†¬† Di una reverencia antes de dar la vuelta e irme. A pesar de eso, me qued√© sorprendida por un momento al ver a la persona enfrente de m√≠. ¬ę¬ŅCu√°ndo lleg√≥ √Ālvaro?¬Ľ

Estaba vestido de negro con una expresión estruendosa, parado cerca y observando la

tumba de Jorge con firmeza. Fui incapaz de saber en qu√© pensaba y al verme, dijo: V√°monos. ¬† ¬ę¬ŅVino a recogerme?¬Ľ ¬† Justo cuando estaba a punto de irse, lo detuve de prisa. √Ālvaro, el abuelo muri√≥ y debes dejarlo ir. Despu√©s de todo, sacrific√≥ muchas cosas por ti durante a√Īos…¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† AI ver que su mirada se puso seria, me call√© sin dudarlo. Pens√© que iba a ponerse furioso, pero solo se volte√≥ y se fue. Lo segu√≠ sin tener otra opci√≥n, me met√≠ a su auto, encendi√≥ el motor y condujo en silencio. Apret√© mis dedos tratando de preguntarle sobre Rebeca, pero cuando vi su ¬† ¬† ¬† expresi√≥n, lo pens√© mejor. Luego de un silencio, no pude evitar preguntar: ;C√≥mo est√° la se√Īorita Villa? No la empuj√©, se cay√≥ enfrente de m√≠.¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† De pronto, el veh√≠culo se detuvo causando que rechinara y yo me tambale√© hacia enfrente. Antes de poder reaccionar, √Ālvaro me dej√≥ inm√≥vil y se inclin√≥ hacia m√≠. El hombre me estaba mirando de manera fr√≠a y retroced√≠ en cuanto apart√© mis labios detectando una sensaci√≥n de peligro¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† . √Ālvaro. ;C√≥mo quieres que est√©?¬†¬†¬†¬† Se burl√≥ Samara, ;en serio piensas que no me voy a divorciar de ti por la caja que te regal√≥ mi abuelo? ¬† ¬† ¬† Mi coraz√≥n se detuvo. ¬† ¬ę¬ŅSe enter√≥ hace unas horas? Qu√© r√°pido¬Ľ ¬† No la empuj√©.¬†¬†¬†¬† Enfrent√© su mirada y contuve la amargura en mi coraz√≥n¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† . √Ālvaro, no tengo idea de lo que hay en la caja. No la iba a usar para amenazarte a quedarte casado conmigo. ;Quieres el divorcio? Bien, ma√Īana mismo lo haremos. El cielo estaba oscuro y se pod√≠a escuchar \a lluvia caer por afuera de la ventana mientras un silencio profundo colgaba en el aire. √Ālvaro se asombr√≥ de que acept√© a divorciarme de √©l y luego de una pausa, replic√≥: ¬† ¬† ¬† Rebeca sigue en el hospital. ;Planeas divorciarte para poder salir ilesa? ;Qu√© quieres que haga?¬†¬†¬†¬† Como su querida novia estaba en el hospital, era evidente que no me iba a dejar ir tan f√°cil. Vas a tener que cuidarla empezando ma√Īana¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† anunci√≥ y enderez√≥ su espalda con los dedos tocando el volante de forma casual.

Capítulo 9    na apuesta

No sab√≠a lo que planeaba y solo asent√≠. ¬† ¬ęA veces, uno puede sentirse inferior en una relaci√≥n sin raz√≥n alguna¬Ľ Estaba acostumbrada a seguir las instrucciones de √Ālvaro y siempre lo obedec√≠a a pesar de odiarlo. Mientras el veh√≠culo se acercaba a la ciudad, pens√© que me iba a dejar en el chal√© y para mi sorpresa, se fue directo al hospital. El aroma de antis√©ptico flotaba por el aire, penetrando cada esquina del Iugar. No me gustaba, pero segu√≠ a √Ālvaro hasta el cuarto de Rebeca sin decir nada. Rebeca estaba atada a un suero acostada en ¬† ¬† ¬† la cama con una apariencia m√°s fr√°gil y peque√Īa. Cuando nos vio entrar, su expresi√≥n se puso seria y luego de un largo silencio, habl√≥: No quiero verla, √Ālvaro.

Su beb√© hab√≠a muerto y ya no ten√≠a su aura maternal. Se convirti√≥ en una persona fr√≠vola y rencorosa. √Ālvaro se acerc√≥ a ella y la abraz√≥ apoyando la barbilla en su frente tratando de consolarla, murmurando:

Vino a cuidarte. Es lo menos que puede hacer.¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† La forma en que se adoraban y eran tan √≠ntimos era como una daga en mi coraz√≥n. Rebeca apart√≥ sus labios para decir ¬† ¬† ¬† algo, pero decidi√≥ no hacerlo y le lanz√≥ una sonrisa a √Ālvaro. ¬† De acuerdo, tienes la √ļltima palabra. Estaban hablando de m√≠, pero no logr√© entrar en la conversaci√≥n y fui obligada a obedecer sus instrucciones. √Ālvaro era un hombre ocupado; era un Ayala, pero no fue al funeral de Jorge. Deb√≠a encargarse de los negocios familiares y no ten√≠a tiempo de acompa√Īar a Rebeca durante su estancia en el hospital. AI parecer la √ļnica persona que estaba libre para cuidarla era yo. A las dos de la ma√Īana, Rebeca segu√≠a despierta porque hab√≠a dormido mucho durante el d√≠a. No hab√≠a camas extras en el hospital y tuve que recurrir a sentarme en una silla al Iado de su cama. AI ¬† ¬† ¬† sentir que yo segu√≠a despierta, Rebeca pronto volte√≥ a verme.

Samara, eres demasiado inferior.

No supe qué responder y solo me quedé viendo mi anillo de compromiso por un largo tiempo antes de mirar hacia arriba. ;No se supone que el amor es así?   Rebeca no entendió lo que quise decir y luego de una pausa, sonrió. ;No estás cansada de ello?   Sacudí mi cabeza.

¬ęTodo en la vida es cansado. Lo √ļnico que hice fue enamorarme de un hombre¬Ľ

;Me    puedes servir un vaso de agua? preguntó, sentándose derecha. Asentí y me levanté para traerle el agua. No le pongas agua fría. ¡La quiero caliente!                  ordenó con tranquilidad. Después de servirle el agua, le di el vaso. Sin embargo, no lo agarró y me dijo             . Te odio. Eres patética. No te culpo por el aborto espontáneo, pero no pude evitar descargar mi odio hacia ti. No entendí a lo que se refería y le ofrecí el

vaso de agua.

Cuidado, est√° caliente. ¬† ¬† ¬† Tom√≥ el vaso y de pronto me agarr√≥. Yo trat√© de alejarme de manera instintiva, pero se me qued√≥ viendo intensamente. Hagamos una apuesta, ¬Ņquieres? ;Se preocupar√° por ti?¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† Asombrada, me di cuenta de que √Ālvaro estaba parado enfrente de la puerta y no lo vi llegar. Rebeca me mir√≥ y con calma, me pregunt√≥¬†¬†¬†¬† ;Quieres apostar? No dije nada y la dej√© verterme el agua sobre mi mano. Un instante dolor agonizante atraves√≥ mis sentidos y acept√© la apuesta con mi silencio. Rebeca baj√≥ el vaso y de manera inocente, dijo¬† . Lo siento, no lo hice a prop√≥sito. El vaso estaba muy caliente y se me cay√≥. ¬ŅEst√°s bien? ¬ę¬°Es una hip√≥crita!¬Ľ ¬† ¬† ¬† Retir√© mi mano, mordi√©ndola del dolor. ¬† Estoy bien¬†¬†¬†¬†¬† respond√≠, sacudiendo mi mano.

Cap√≠tulo¬†¬†¬†¬†¬†¬† √Ālvaro me

ignoró

√Ālvaro, quien estaba viendo todo el fiasco, entr√≥ despacio y volte√≥ a ver a Rebeca para preguntarle: ;Por qu√© sigues despierta? ¬† Rebeca actu√≥ como si estuviera sorprendida de verlo llegar y lo agarr√≥ con un puchero delicado para que se sentara al Iado de ella antes de poner sus brazos alrededor de su cintura.

Dormí mucho durante el día y ahora no puedo. ;Por qué estás aquí?

Vine a visitarte.¬†¬†¬†¬† La mirada de √Ālvaro se fij√≥ en m√≠, frunciendo y ordenando de inmediato ¬°Enc√°rgate de eso!¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† Su voz era fr√≠a y carente de preocupaci√≥n. Rebeca puso una expresi√≥n de arrepentimiento con sus brazos alrededor de √©l.

Fui descuidada y lastimé a Samara por accidente.

√Ālvaro le acarici√≥ el cabello con calma pues al parecer no iba a rega√Īarla. Mi coraz√≥n dol√≠a como si me hubieran forzado a saltar de un precipicio y arrastr√© mis pies fuera del cuarto lentamente. Sab√≠a que iba a perder la apuesta, pero esperaba a que √Ālvaro

fuera al menos a preguntar si estaba herida. Eso iba a ser suficiente para mí. Sin embargo,

no me volte√≥ a ver ning√ļn segundo y ni siquiera parec√≠a tenerme lastima. En el pasillo, una figura alta bloque√≥ mi paso. Volte√© hacia arriba y me encontr√© con la mirada firme de Gael Ceja. Lo salud√© confundida. ¬°Dr. Ceja! ¬† Me mir√≥ por un buen tiempo antes de preguntar. ¬† ;Te duele?¬†¬†¬†¬† El dolor y amargura me inundaron al escuchar su pregunta. L√°grimas comenzaron a caer por mis mejillas y cayeron al piso. No pude evitar estremecerme por el viento fresco que atravesaba por el pasillo, intensificando la tristeza en mi interior. ¬† ¬† ¬† ¬ęIncluso un conocido me pregunta si me duele. ¬ŅC√≥mo pudo ignorarme la persona con quien he estado casada por dos a√Īos como si fuera un descarado?¬Ľ Gael tom√≥ mis manos y encog√≠ mi espalda de manera inconsciente, pero me agarr√≥ con fuerza. ¬°Soy doctor!¬†¬†¬†¬† dijo Gael de manera directa sin dejar espacio para discusiones. Era doctor y era su responsabilidad tratarme. Sab√≠a que no era un entrometido y que solo quer√≠a revisar mis heridas porque soy la esposa de √Ālvaro. Lo segu√≠ hasta un cuarto, le murmur√≥ algo a una enfermera en guardia y volte√≥ para decirme¬†¬†¬†¬†¬† . Ella va a revisar tu herida. ¬† ¬† ¬† Gracias.¬†¬†¬†¬† Asent√≠. Despu√©s de que Gael se fuera, la enfermera limpi√≥ la quemadura en mi mano con cuidado y sus cejas fruncieron cuando vio varias ampollas. Esto es muy grave. Puede dejarte cicatrices. No importa. ¬† ¬ęEs una lecci√≥n que aprender¬Ľ

Como había ampollas, la enfermera tuvo que pincharlas para limpiar las quemaduras de forma minuciosa. Le preocupaba que no fuera a soportar el dolor y me advirtió:

Puede que duela. Aguanta un poco. ¬°Mhmjyjj ¬† ¬† ¬† ¬ęEsto no es nada. El dolor en mi coraz√≥n es mucho m√°s insoportable que esto¬Ľ AI tratar mis heridas, la enfermera me dio instrucciones antes de dejarme ir. Estaba de regreso al cuarto de Rebeca cuando escuch√© a alguien hablar en las escaleras y me detuve por curiosidad.

Jorge ya falleció. ;Cuándo te vas a

divorciar de ella?¬†¬†¬† Era la voz de Gael. ¬† ;EIIa? ¬ŅTe refieres a Samara?¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† pregunt√≥ otra voz familiar y de inmediato supe que era √Ālvaro. Avanc√© un poco m√°s cerca y lo vi inclinado en la barandilla con sus manos en los bolsillos. Gael estaba recargado en la pared con un cigarrillo a medio fumar en la ¬† ¬† ¬† mano y lo observ√≥ pulsando su cigarrillo antes de afirmar: Sabes bien que es inocente. Te ama. ¬† √Ālvaro lo mir√≥ con ojos fr√≠os. ¬† No sab√≠a que te preocupaba. ¬† AI escuchar sus palabras, Gael frunci√≥.

No lo pienses demasiado. Solo te lo estaba recordando porque espero que no te arrepientas de tomar esa decisión en un futuro. Aunque te ama, puede dejar de hacerlo en cualquier momento.

¬°Ja!¬†¬†¬†¬† Se burl√≥ √Ālvaro¬†¬†¬† . Siempre he menospreciado su amor… ¬† ¬† ¬† No pude seguir escuchando el resto de su oraci√≥n. ¬ęEs mejor no escuchar algunas cosas. Ser√≠a una tonta si sigo escuchando a escondidas¬Ľ

Cap√≠tulo¬†¬†¬†¬† ¬ŅPodr√≠as detenerte?

Rebeca ya estaba dormida cuando Ilegu√© a su cuarto y hab√≠a una mujer de edad mediana, quien result√≥ ser la cuidadora que √Ālvaro hab√≠a contratado. La mujer me salud√≥ con respeto y me inform√≥ que se iba a encargar de Rebeca bajo las √≥rdenes de √Ālvaro. Esto significaba que no me ten√≠a que quedar. Sal√≠ del hospital y tom√© un taxi para ir a casa. Despu√©s de una noche Ilena de inconvenientes, regres√© al chal√© y ya era de madrugada. Me di cuenta de que me la

pasaba exhausta; quiz√°s por el embarazo y

me fui a la habitaci√≥n para tirarme en la cama. ¬† El olor fuerte del cigarro me despert√≥ del sue√Īo profundo. AI abrir los ojos, me qued√© asombrada por ver una figura alta vestida de negro y sentada en la esquina de mi cama. Me tom√≥ un tiempo darme cuenta de que era √Ālvaro. No sab√≠a en qu√© momento hab√≠a regresado, pero la habitaci√≥n estaba Ilena de humo. Las puertas y ventanas estaban cerradas. Hab√≠a un cigarrillo en sus dedos y parec√≠a haber estado fumando por mucho

tiempo.

Regresaste.    Me levanté y lo miré. Nunca lo había visto fumar. Algo debió haber pasado para que estuviera fumando tanto. No

dijo nada y su mirada se fij√≥ en m√≠. No pod√≠a leer su mente. El humo me estaba ahogando y me levant√© para abrir la ventana. Mientras tanto, √Ālvaro estaba recostado en el sof√° y cuando pas√© a su Iado, me jal√≥ hacia sus brazos de forma abrupta. Me dio mucho miedo su fuerza. ¬°√Ālvaro!¬†¬†¬†¬† No sab√≠a cu√°l era la raz√≥n detr√°s de sus acciones, pero no pod√≠a soportar la peste del humo e intent√© zafarme mientras √©l permanec√≠a desconcertado. AI calmarme, lo volte√© a ver¬†¬†¬† ¬ŅEst√°s borracho? No me hab√≠a dado cuenta antes, pero ahora que estaba en sus brazos, pude oler el alcohol en su aliento. ¬† ¬† ¬† ;No¬†¬† me odias?¬†¬†¬†¬† pregunt√≥ de repente. Me qued√© confundida y lo analic√© con cuidado. Estaba frunciendo de forma inconforme. Me di cuenta de que hab√≠a parches de barba en su quijada. Debi√≥ haber estado muy ocupado como para olvidar afeitarse. ¬°S√≠!¬†¬†¬† respond√≠ con sinceridad mientras trataba de quitarme sus manos de encima. Sin embargo, se neg√≥ a soltarme ¬ŅQu√© sucede, √Ālvaro?¬† cuestion√©.

;Podrías detenerte?       Me estaba mirando con ojos perdidos.

;Detener qu√©?¬†¬†¬†¬† pregunt√©, confundida y se qued√≥ callado de inmediato. Sus palmas ¬† ¬† ¬† comenzaron a explorar mi cuerpo y entend√≠ lo que quer√≠a. Lo detuve de forma instintiva y frunc√≠ el ce√Īo. √Ālvaro, soy Samara no Rebeca. Mira bien. ¬† No dijo nada y me carg√≥ devorando mis labios de manera codiciosa. Me sent√≠ atacada por su aliento Ileno de alcohol¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† ¬°√Ālvaro, soy Samara! ¬°Mira bien!¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† Sostuve su rostro por la desesperaci√≥n para forzarlo a mirarme. Sus ojos estaban marcados del cansancio mientras me miraba en silencio. ¬°Mmm!¬†¬†¬†¬†¬† gimi√≥ retomando sus acciones. Su traje, que alguna vez estuvo planchado ahora estaba arrugado. Se quit√≥ el saco y se subi√≥ a la cama. Cuando not√© que nuestra ¬† ¬† ¬† ropa estaba por todo el piso, volv√≠ a la realidad. ¬† ¬ęEstoy embarazada. No podemos hacer esto¬Ľ

Lo hice a un Iado y me cubrí con las cobijas.

√Ālvaro, est√°s borracho.¬†¬†¬† Le dije y sal√≠ de la habitaci√≥n. Luego de cambiarme con ropa m√°s fresca, me fui. Ten√≠a miedo de no poder quedarme con el beb√© si permanec√≠a en esa casa.

Capítulo       Matones

Estaba confundida y fui con Mayra, quien estaba en Bar La Hora. A√ļn era temprano y no hab√≠a muchos clientes. Mayra orden√≥ un c√≥ctel y me lo dio. ;Qu√© haces aqu√≠ a esta hora? ¬ŅPas√≥ algo? ¬† Mi mirada se fij√≥ en las chicas bailando en el tubo. AI escuchar la m√ļsica pop en volumen alto y los gritos, sacud√≠ la cabeza. El c√≥ctel estaba en mis labios cuando lo baj√©. No, vine a despejarme. ¬† ;Te volvi√≥ a molestar √Ālvaro? pregunt√≥ Mayra, irritada¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† . Si ya no puedes ¬† ¬† ¬† con eso, div√≥rciate. Eres muy bonita para poder conseguir otro hombre que te atraiga. ;Por qu√© quedarte con una estatua de yeso por siempre? ;No es muy cansado?¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† Mayra siempre era directa. √Čramos muy buenas amigas y odiaba verme deprimida por √Ālvaro. Le di el reporte de mi embarazo y sinti√©ndome perdida, le dije: Incluso si soy bonita, ¬Ņpor qu√© un hombre me aceptar√≠a si tengo un beb√©? Mayra tom√≥ el reporte y lo ley√≥ con cuidado. Sus ojos se extendieron y me pregunt√≥: ¬† ¬† ¬† ;Tienes seis semanas de embarazo? Pens√© que nunca hab√≠as tenido sexo con √Ālvaro. ;C√≥mo te embarazaste? ;Recuerdas c√≥mo me puse ebria el mes pasado y √Ālvaro vino a recogerme?¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† Le quit√© el reporte de las manos y le tom√≥ un tiempo recobrar la compostura. ;Qu√© har√°s ahora?

Sacudí mi cabeza. Para ser honesta, yo también estaba confundida.

Ab√≥rtalo¬†¬†¬†¬†¬† sugiri√≥ Mayra¬†¬†¬† . √Ālvaro y t√ļ no pertenecen juntos. Jorge muri√≥ y estar embarazada traer√° problemas. Deber√≠as abortarlo y divorciarte. La vida no es corta y √©l no es el √ļnico hombre en tu vida. ¬† ¬† ¬† Me sent√≠a perdida y mientras llegaba m√°s gente, le dije Mayra: ¬† Deber√≠as regresar a trabajar. Yo me quedar√© aqu√≠.¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† Era evidente que no iba a seguir el consejo de Mayra. AI ver esto, cambi√≥ mi c√≥ctel por un jugo de naranja y volte√≥ los ojos antes de irse. AI caer la noche, el bar se llen√≥ de personas y empez√≥ a ser ruidoso. Mayra estaba ocupada habl√°ndome y me sent√© en una esquina mirando a la nada. Ver a la gente bailando en el bar me fascinaba y no me di cuenta cuando Ilegaron unos matones. No fue hasta que las personas comenzaron a gritar y varias cosas comenzaron a caer al piso que regres√© a la realidad. Unos matones ¬† ¬† ¬† Ilegaron al bar y estaban rodeando a Mayra. La mayor√≠a de los clientes ya se hab√≠an ido e incluso la m√ļsica se hab√≠a apagado. Yo estaba sentada en una esquina bajo la sombra para que nadie me viera. Los matones, quienes la rodeaban ten√≠an palos de madera y era obvio que ven√≠an buscando causar problemas. Para mi sorpresa, Mayra estaba extra√Īamente calmada y les pregunt√≥: ;Vinieron a buscar problemas o a divertirse?

Problemas, por supuesto, se√Īorita. ¬°Si

tiene las agallas tambi√©n podemos divertirnos! habl√≥ el l√≠der de manera lasciva al tocar la mejilla de Mayra. ¬† ¬† ¬† ¬°Splash! Antes de que el pervertido pudiera tocar a Mayra, le lanc√© el jugo de naranja y ante la repentina interrupci√≥n, el mat√≥n grit√≥ del dolor. ;Qui√©n lo hizo? ¬† ¬°Yo!¬†¬†¬†¬† Me levant√© de mi asiento y me le acerqu√©. Mayra parec√≠a ansiosa. ;Por qu√© sigues aqu√≠? ¬† Me qued√© sin palabras. ¬† ¬ęPens√≥ que me hab√≠a ido¬Ľ ¬† Volte√© los ojos y respond√≠: ¬† ;D√≥nde m√°s podr√≠a estar? ¬† ¬°Idiota!¬†¬†¬†¬† Me rega√Ī√≥ Mayra y se par√≥ enfrente de m√≠ con una pose a la defensiva,

 

susurrando    . Deberías escapar si terminamos peleando después.

Sab√≠a que estaba preocupada por m√≠ y no tuve que dar explicaciones. AI ver directo al mat√≥n que le lanc√© el jugo, pregunt√©: ;Se est√°n poniendo de acuerdo para molestar a una jovencita? ¬† ¬† ¬† Cap√≠tulo¬†¬†¬†¬†¬† En la estaci√≥n de polic√≠a ;Por qu√© no?¬†¬†¬†¬† respondi√≥ el mat√≥n con una sonrisa maligna¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† . T√ļ me lanzaste ese jugo, ¬Ņverdad? Inclin√© mi cabeza. ¬† No lo hice a prop√≥sito. Lo siento. ¬† ¬°Maldici√≥n! ¬ŅQuieres morir?¬†¬†¬†¬† grit√≥ el mat√≥n. Agit√≥ su bast√≥n de forma amenazante y ambas esquivamos su ataque. AI ver la botella de cerveza en la mesa, la recog√≠ y se la avent√©. Los otros matones estaban disfrutando del espect√°culo antes de que ¬† ¬† ¬† Mayra y yo nos defendi√©ramos. Agarraron sus bastones de inmediato y nos atacaron. Las dos √©ramos muy buenas peleando y no se pudieron aprovechar de nosotros. Cuando lleg√≥ la polic√≠a, todos estaban un poco heridos y nos Ilevaron a la estaci√≥n de polic√≠a. Despu√©s de registrar nuestras declaraciones, Mayra y yo tuvimos que ser rescatadas. Fuimos las v√≠ctimas, pero deb√≠amos pelear. Mayra era hu√©rfana y yo era su √ļnica amiga en la Ciudad J. Por ello, tuvo que depender de mis conexiones para salvarnos. Pas√© mis d√≠as en el trabajo y en casa. No ten√≠a muchos amigos porque era muy introvertida y por eso decid√≠ llamarle a Gael para que nos ayudara. Luego de sonar el ¬† ¬† ¬† tel√©fono varias veces, respondieron. Me sent√≠ inc√≥moda al hablar mientras la otra persona en la l√≠nea permanec√≠a en silencio.

Dr. Ceja, Iamento molestarlo a esta hora.

;Me podr√≠a hacer un favor? Estoy en la estaci√≥n de polic√≠a, ;podr√≠a venir a rescatarnos?¬†¬† Como no hubo respuesta, a√Īad√≠¬†¬†¬†¬†¬†¬† . Dr. Ceja, por favor. Pronto, alguien respondi√≥:

¬°Samara Arias!

¬ę;Ese no es √Ālvaro? ;Por qu√© respondi√≥ el tel√©fono de Gael?¬Ľ

Estaba impactada y aterrada.

√Ālvaro, t√ļ… ¬† ¬† ¬† ;En d√≥nde est√°s?¬†¬†¬†¬†¬†¬† Antes de poder terminar de hablar, me interrumpi√≥ de forma descort√©s. Pod√≠a sentir su enojo a trav√©s de la otra l√≠nea. ¬°En la estaci√≥n de polic√≠a Metropolitana! Una vez que le respond√≠, colg√≥. Mayra me

estaba observando.

;Por qu√© no le llamaste a √Ālvaro directamente? Mira en lo que te metiste. Me masaje√© las sienes y respond√≠:

√Ālvaro estaba ebrio cuando sal√≠ del chal√© y pens√© que estar√≠a durmiendo. Por eso, le llam√© a Gael. No sab√≠a que…

¬ęNo sab√≠a que iba a contestar el tel√©fono de Gael¬Ľ ¬† ¬† ¬† Media hora despu√©s, √Ālvaro entr√≥ a la estaci√≥n de polic√≠a con un cortejo. Se ve√≠a genial e imponente como un dios griego. Adem√°s, su nombre aparec√≠a en los documentos financieros cada dos d√≠as y casi todos en la estaci√≥n lo saludaron. AI ver esto, Mayra toc√≥ mi hombro.

Ahora entiendo por qué te enamoraste de él. Es asombroso. Le daré eso. Las mujeres babean por él deseando ser su esposa. No puedo creer que vayas a la cama con él todos los días.

Le lancé una mirada.

¬ęHace un momento, me estaba presionando para que me divorciara y ahora, m√≠rala… Las mujeres somos muy bipolares¬Ľ

Tan pronto como √Ālvaro firm√≥ los papeles, Mayra y yo fuimos libres de irnos. En la entrada de la estaci√≥n, el polic√≠a que nos arrest√≥ hace rato, coment√≥: Si algo similar vuelve a pasar en el futuro, no hagan nada y llamen a la polic√≠a de inmediato.

Mayra y yo nos miramos y le sonreímos, agradeciéndole profundamente.

AI momento de darnos la vuelta, Mayra . MUFMU FO: ¬† ¬† ¬† Maldici√≥n. Si no hubiera hecho algo, ¬°la polic√≠a habr√≠a llegado a recoger mi cad√°ver! Quise decir algo, pero de pronto, sent√≠ un escalofr√≠o por mi espalda. Volte√© y vi a √Ālvaro parado al Iado de su camioneta Jeep con un traje negro sin decir nada. Cap√≠tulo 13 En la estaci√≥n de polic√≠a ¬† ;Por qu√© no?¬†¬†¬†¬† respondi√≥ el mat√≥n con una sonrisa maligna¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† . T√ļ me lanzaste ese jugo, ¬Ņverdad? Inclin√© mi cabeza. ¬† No lo hice a prop√≥sito. Lo siento.

¡Maldición! ;Quieres morir?     gritó el matón. Agitó su bastón de forma amenazante

y ambas esquivamos su ataque. AI ver la botella de cerveza en la mesa, la recog√≠ y se la avent√©. Los otros matones estaban disfrutando del espect√°culo antes de que Mayra y yo nos defendi√©ramos. Agarraron sus bastones de inmediato y nos atacaron. Las dos √©ramos muy buenas peleando y no se pudieron aprovechar de nosotros. Cuando lleg√≥ la polic√≠a, todos estaban un poco heridos y nos Ilevaron a la estaci√≥n de polic√≠a. Despu√©s de registrar nuestras declaraciones, Mayra y yo tuvimos que ser rescatadas. Fuimos las v√≠ctimas, pero deb√≠amos pelear. Mayra era hu√©rfana y yo era su √ļnica amiga en la Ciudad J. Por ello, tuvo que depender de mis conexiones para ¬† ¬† ¬† salvarnos. Pas√© mis d√≠as en el trabajo y en casa. No ten√≠a muchos amigos porque era muy introvertida y por eso decid√≠ llamarle a Gael para que nos ayudara. Luego de sonar el tel√©fono varias veces, respondieron. Me sent√≠ inc√≥moda al hablar mientras la otra persona en la l√≠nea permanec√≠a en silencio. Dr. Ceja, Iamento molestarlo a esta hora. ;Me podr√≠a hacer un favor? Estoy en la estaci√≥n de polic√≠a, ;podr√≠a venir a rescatarnos?¬†¬† Como no hubo respuesta, a√Īad√≠¬†¬†¬†¬†¬†¬† . Dr. Ceja, por favor. Pronto, alguien respondi√≥:

¬°Samara Arias!

¬ę;Ese no es √Ālvaro? ;Por qu√© respondi√≥¬† el tel√©fono de Gael?¬Ľ

Estaba impactada y aterrada.

√Ālvaro, t√ļ… ¬† ;En d√≥nde est√°s?¬†¬†¬†¬†¬†¬† Antes de poder terminar de hablar, me interrumpi√≥ de forma descort√©s. Pod√≠a sentir su enojo a trav√©s de la otra l√≠nea. ¬°En la estaci√≥n de polic√≠a Metropolitana! Una vez que le respond√≠, colg√≥. Mayra me

estaba observando.

;Por qu√© no le llamaste a √Ālvaro directamente? Mira en lo que te metiste. Me masaje√© las sienes y respond√≠:

√Ālvaro estaba ebrio cuando sal√≠ del chal√© y pens√© que estar√≠a durmiendo. Por eso, le llam√© a Gael. No sab√≠a que…

¬ęNo sab√≠a que iba a contestar el tel√©fono de Gael¬Ľ ¬† Media hora despu√©s, √Ālvaro entr√≥ a la estaci√≥n de polic√≠a con un cortejo. Se ve√≠a genial e imponente como un dios griego. Adem√°s, su nombre aparec√≠a en los documentos financieros cada dos d√≠as y casi todos en la estaci√≥n lo saludaron. AI ver esto, Mayra toc√≥ mi hombro.

Ahora entiendo por qué te enamoraste de él. Es asombroso. Le daré eso. Las mujeres babean por él deseando ser su esposa. No

puedo creer que vayas a la cama con él todos los días. Le lancé una mirada.

¬ęHace un momento, me estaba presionando para que me divorciara y ahora, m√≠rala… Las mujeres somos muy bipolares¬Ľ

Tan pronto como √Ālvaro firm√≥ los papeles, Mayra y yo fuimos libres de irnos. En la entrada de la estaci√≥n, el polic√≠a que nos arrest√≥ hace rato, coment√≥: Si algo similar vuelve a pasar en el futuro, no hagan nada y llamen a la polic√≠a de inmediato.

Mayra y yo nos miramos y le sonreímos, agradeciéndole profundamente.

AI momento de darnos la vuelta, Mayra . MUFMU FO: ¬† Maldici√≥n. Si no hubiera hecho algo, ¬°la polic√≠a habr√≠a llegado a recoger mi cad√°ver! Quise decir algo, pero de pronto, sent√≠ un escalofr√≠o por mi espalda. Volte√© y vi a √Ālvaro parado al Iado de su camioneta Jeep con un traje negro sin decir nada.

Cap√≠tulo¬†¬†¬†¬†¬†¬† ¬ŅEn serio crees que le gustas a Gael?

Sabía que estaba molesto y me despedí de Mayra mientras caminaba hacia él. Agaché la cabeza y le expresé mi agradecimiento. ¡Gracias!

√Ālvaro solo me observ√≥ con una expresi√≥n aterradora.

¬°Sube al auto!¬†¬†¬† orden√≥ y sub√≠ al auto de manera obediente. Durante el camino a casa, recib√≠ un mensaje de Mayra inform√°ndome que hab√≠a llegado a casa a salvo y le respond√≠: ¬† ¬† ¬† ¬ę¬°Buenas noches!¬Ľ ¬† ¬† AI mirar por la ventana, me di cuenta de que est√°bamos por llegar. El hombre segu√≠a fr√≠volo como siempre y si se negaba a decir una palabra, yo tambi√©n lo har√≠a. Por fin, el veh√≠culo se detuvo enfrente del chal√© y √©l entr√≥ a la casa en cuanto se baj√≥ del auto. Lo segu√≠ por detr√°s y le expliqu√©: √Ālvaro, pens√© que estabas ebrio. Por eso, llam√© al Dr. Gael. No fue por nada m√°s.¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† Mi explicaci√≥n no era muy convincente, pero, aun as√≠, se lo dije, aunque sab√≠a que no le importaba. De pronto, se detuvo y entrecerr√≥ los ojos. ¬† ¬† ¬† ;Algo m√°s? ;En serio crees que le agradas a Gael? Me qued√© sin palabras. ¬† ¬† ¬ęTiene raz√≥n. Gael es su mejor amigo y yo su esposa. Incluso si no estuvi√©ramos casados, no le agradar√≠a a Gael¬Ľ Sab√≠a que √Ālvaro me trataba mal, pero si no fuera por la ayuda de Gael, no lo hubiera conocido y mucho menos casado con √©l. AI ver que me qued√© en silencio, me mir√≥ mientras sub√≠a las escaleras con pasos largos. De pronto, se detuvo y parec√≠a que algo se le hab√≠a ocurrido. Mir√≥ hacia atr√°s y orden√≥: C√≥mprame la cena en el restaurante Granger. ¬† ¬† ¬† Me qued√© asombrada. ¬† ¬† ¬ę¬ŅPor qu√© no dijo eso en el camino?¬Ľ ¬† Granger estaba al otro Iado de la ciudad. Adem√°s, ya era medianoche. ¬ŅQuer√≠a que hiciera ese viaje para comprarle el desayuno?

;Lo necesitas ahora? ¬°Ya es medianoche!

;No¬† va a estar cerrado? ¬† Est√° abierto 24/7¬†¬†¬†¬† respondi√≥ y subi√≥ de inmediato. ¬ęNo quiere cena; solo torturarme¬Ľ ¬† Despu√©s de todo, se la deb√≠a. Sal√≠ del chal√© y me prepar√© para irme. Era temporada de lluvia y el aire era h√ļmedo. Parec√≠a que iba

a llover pronto y quise tomar el auto de

√Ālvaro, pero se hab√≠a llevado las Ilaves con √©l. Siendo as√≠, fui a la cochera y tom√© otro veh√≠culo. A la 1:00 a.m. conduje por toda la ciudad para comprar la cena. En realidad, estaba contenta porque no hab√≠a Ilovido. Sin embargo, cuando sal√≠ de Granger estaba lloviendo fuerte y me dirig√≠ a casa despacio tratando de evitar el t√ļnel. La Ciudad J era famosa por sus inundaciones repentinas en las carreteras y sus t√ļneles. Por ello, tom√© la ruta m√°s larga para evitarlas. Por desgracia, no me imagin√© que el auto se fuera a averiar a mitad de camino. Como tom√© el m√°s largo, a√ļn segu√≠a Iejos de casa y termin√© en un √°rea desolada. Estaba lloviendo y tampoco pude tomar un ¬† ¬† ¬† taxi. Saqu√© mi tel√©fono y me di cuenta de que la bater√≠a estaba por acabarse. AI ver esto, llam√© a √Ālvaro de inmediato. Le marqu√© varias veces, pero nunca contest√≥. Mi bater√≠a estaba por morir y comenc√© a buscar un paraguas por todo el auto hasta encontrarlo. Tom√© su cena y sal√≠ del auto.

 

Cap√≠tulo¬†¬†¬†¬† ¬ŅSabe que estoy embarazada?

Si tuviera suerte, me encontrar√≠a con un conductor amable para que me llevara a casa. Como estaba lloviendo fuerte, el paraguas peque√Īo no sirvi√≥ de nada y pronto me empap√©. Ten√≠a muy mala suerte y segu√≠ caminando sola por mucho tiempo. Mi est√≥mago estaba punzando del dolor y luego de un rato, no pude aguantar m√°s. Me preocup√© por mi beb√© y decid√≠ detenerme para cubrir mi vientre. Eventualmente, me arrodill√© en el piso por el dolor y busqu√© mi tel√©fono en el bolsillo, pero no estaba. ¬† ¬† ¬† ¬ęDeb√≠ dejarlo en el auto¬Ľ ¬† ¬† Sin embargo, ya estaba muy Iejos y me dol√≠a tanto el est√≥mago que no pude regresar. Me sostuve de una roca al Iado de la carretera para apoyarme y cog√≠ hacia enfrente con lentitud. Como estaba sudando a mares, al fin me rend√≠ y me arrodill√©. De pronto, sent√≠ algo flotando entre mis piernas. ¬ęAy no, mi beb√© est√° por salir¬Ľ ¬† Como dec√≠a una canci√≥n de cuna vieja: ¬† ¬ęLas ni√Īas peque√Īas est√°n hechas de az√ļcar, magia y todo lo que sea agradable¬Ľ Tristemente, no todas las ni√Īas estaban destinadas a tener una vida encantadora. Algunas hab√≠an nacido en la pobreza, ¬† ¬† ¬† desamparo y destinadas a una vida dolorosa. Cuando escuch√© un auto frenar, mi visi√≥n se volvi√≥ borrosa. Me forc√© a abrir los ojos y vi un Jeep con el n√ļmero de placa ACL999; era de √Ālvaro. AI darme cuenta de que era √©l, reun√≠ toda la energ√≠a que me quedaba para levantarme. Por desgracia, al ver que estuve arrodillada en el piso por mucho tiempo y la cabeza me estaba dando vueltas, perd√≠ el balance y me ca√≠ hacia atr√°s. ¬°Ni√Īa tonta!¬†¬†¬†¬† La voz fr√≠a del hombre reson√≥ en mi o√≠do. Trat√© de abrir los ojos, pero mis p√°rpados se sent√≠an pesados. Pude sentir a √Ālvaro llevarme al auto antes de perder la conciencia y cuando despert√©,

estaba mareada. AI abrir los ojos, me encontré con un techo blanco.

¬ęEstoy en el hospital¬Ľ

AI moverme con incomodidad, me di cuenta de que me dolía todo el cuerpo y por instinto, toqué mi vientre.

No te preocupes. Tu beb√© est√° bien. Una voz repentina de un hombre me hizo reaccionar. Volte√© hacia la voz y vi a Gael. Luego de una pausa, pregunt√©: ;Por… por qu√© est√°s aqu√≠?¬†¬†¬† Mi garganta me quemaba y no pude completar mi oraci√≥n. Levant√≥ una ceja y se fue para darme un vaso de agua. AI regresar, me ayud√≥ a levantarme de la cama e intent√© no ¬† ¬† ¬† acercarme a √©l de inmediato, poniendo mis brazos entre nosotros. Gael ignor√≥ mis acciones y coloc√≥ el vaso en mis labios. Yo levant√© mi mano para tomarlo, pero me la quit√≥. ¬°Bebe el agua! ¬† Le agradec√≠ y luego de tomar unos cuantos tragos, me sent√≠ mejor. Gael me ayud√≥ a acostarme y puso el vaso a√ļn Iado de la cama. Lo observ√© y separ√© mis labios. ¬°Gracias! Estaba viendo su tel√©fono y pronto murmur√≥ en respuesta. Lo contempl√© por un buen rato antes de preguntar ¬Ņ√Ālvaro sabe que estoy embarazada? Si estaba en lo correcto, fue √Ālvaro quien me

Ilevó al hospital anoche y como Gael estaba enterado, debió haberle informado. Gael se quedó congelado y entrecerró los ojos.

;Quieres que sepa?

Capítulo      Debes abortarlo

Asent√≠ con honestidad. ¬† ¬† √Čl quiere el divorcio. Si le digo lo del beb√©, va a pensar que lo estoy usando para mantenernos casados. Gael levant√≥ la ceja, cuestionando: Pero ya lo sabe. ¬ŅQu√© har√°s? Me qued√© sorprendida por su pregunta. Trat√© de sondearlo y le pregunt√©: ¬† ;√Ālvaro quiere un hijo? ¬† ¬† ¬† No soy √Ālvaro¬†¬†¬†¬† respondi√≥ Gael metiendo su tel√©fono en su bolsillo y mir√°ndome¬†¬†¬†¬†¬† . Pero ya tiene 30 a√Īos y no hay raz√≥n para negarse a tener uno.¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† Dicho esto, coloc√≥ sus manos en los bolsillos y se fue. ¬ę¬ŅEso significa que √Ālvaro quiere que tenga al beb√©?¬Ľ AI parecer mi momento de optimismo fue prematuro. Cuando Rebeca entr√≥ a mi cuarto, yo segu√≠a atada al suero intravenoso y me agarr√≥ del cuello de forma impulsiva. Sus ojos estaban rojos. ;Por qu√©? ;Por qu√© te embarazaste? Samara, ¬°mataste a mi beb√© y no dejar√© que el tuyo viva!¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† Mientras me ahorcaba, no ¬† ¬† ¬† pod√≠a respirar y lo √ļnico que pod√≠a intentar era quitar sus manos de encima, pero Rebeca hab√≠a perdido el control¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† . ¬°No dejar√© que tengas a tu beb√©! ¬°No lo usar√°s para quedarte con √Ālvaro! declar√≥ de forma viciosa. Era peque√Īa y fr√°gil, pero en ese momento, mi resistencia fue en vano al tratar de enfrentar su fuerza. Logr√© decir algunas palabras ahogadas: M√°tame… y pagar√°s… ¬† Rebeca resopl√≥ y me agarr√≥ con m√°s fuerza. ¬°Puedo matar a la mam√° y al beb√©! ¬°Vale \a pena!

Rebeca, ;qu√© haces?¬†¬†¬†¬† La voz familiar de un hombre son√≥ por la puerta y al escucharla, Rebeca se quit√≥ a la primera. Su mirada amenazante se desvaneci√≥ mientras comenzaba a llorar y colaps√≥ al piso en la presencia de √Ālvaro. √Ālvaro la atrap√≥ a tiempo y yo agarr√© aire, intentando recuperar mi libertad de nuevo. Nos tom√≥ un tiempo calmarnos y Rebeca estaba llorando desconsoladamente en los brazos de √Ālvaro.

Alvi, me prometiste que no permitir√≠as a otras mujeres tener tu beb√©. ¬°Me diste tu palabra! Observ√© a la pareja amorosa con calma y se me revolvi√≥ el est√≥mago. √Ālvaro me volte√≥ ¬† ¬† ¬† a ver con ojos fr√≠os y acarici√≥ la espalda de

Rebeca para consolarla.

Deja de llorar. Te acabas de recuperar, ¬Ņs√≠?¬†¬†¬†¬† dijo con un tono grave y resonante. Rebeca lo mir√≥ y se limpi√≥ las l√°grimas, preguntando:

Alvi, no la vas a dejar tener tu hijo,

;verdad? ¬† Mir√© a √Ālvaro esperando su respuesta con ansias, pero ni siquiera me pudo voltear a ver. En Iugar de eso, observ√≥ a Rebeca con cari√Īo y le limpi√≥ las l√°grimas. Ya d√©jalo, Rebeca.

Tomé un gran suspiro de alivio al escuchar su respuesta.

¬ęAI menos, no me va a pedir que aborte al beb√©¬Ľ ¬† ¬°No!¬†¬†¬† Rebeca se puso emocional de nuevo y sus l√°grimas comenzaron a salir de forma incontrolable, tirando de la camisa de √Ālvaro¬†¬† . Alvi, prometiste que me cuidar√≠as. Despu√©s de que mi hermano falleciera, fuiste la √ļnica persona en quien pod√≠a depender.

Apuntó hacia mí, inhalando    . Si da a Iuz a tu

bebé, no te vas a divorciar de ella, ;verdad? ;Vas a cumplir tu palabra y me vas a cuidar por siempre? Tendrás tu propia familia, pero yo no tendré nada. No quiero terminar sola.

Capítulo      Su respuesta

 

Rebeca no pod√≠a parar de llorar como una ni√Īa abandonada por su mam√° y √Ālvaro la jal√≥ hacia sus brazos.

Rebeca, no estás sola. No lo estarás. Tranquilízate, ;de acuerdo?   No la dejes tener tu bebé, por favor suplicó Rebeca con los ojos hinchados de tanto llorar . Alvi, no la dejes, por favor.

;Quieres que me muera?    Sonaba

determinada, pero la mirada de √Ālvaro se puso furiosa. ¬°Rebeca, detente! ¬† ¬† ¬† Rebeca le dio un empuj√≥n, tom√≥ un cuchillo para las frutas y cort√≥ su mu√Īeca. Sus acciones fueron r√°pidas. √Ālvaro y yo no ten√≠amos idea de que fuera a llegar a ese extremo. El hombre entr√≥ en p√°nico y la carg√≥ para llevarla a la sala de emergencias. Rebeca se aferr√≥ a la barandilla de la cama, neg√°ndose a soltarse. Lo mir√≥ con intenci√≥n y repiti√≥: ¬°No la dejes tener el beb√©! ¬† Yo estaba impactada. ¬ę¬ŅPor qu√© est√° tan determinada?¬Ľ Antes de que √Ālvaro pudiera responder, habl√©: ¬† ¬† ¬† Rebeca, no te preocupes. No voy Paus√© y tom√© un gran respiro para controlar el dolor¬†¬†¬†¬† ¬°No voy a tener al beb√©! ¬°Samara!¬†¬†¬† grit√≥ √Ālvaro, enojado. ¬† ¬°Si no la env√≠as a la sala de emergencias, puede morir! ¬°Imagina lo mal que te vas a sentir!¬† repliqu√© con tono amargo. √Ālvaro frunci√≥ los labios y me mir√≥ con ojos serios antes de irse con Rebeca en sus brazos. Me qued√© sola en el cuarto. El charco de sangre en el piso, el cual le pertenec√≠a a Rebeca, era claramente obvio. Mi fiebre hab√≠a disminuido, pero los doctores dijeron que me iban a inyectar otro suero intravenoso. No estaba de √°nimos para quedarme y sal√≠ sola del hospital. Luego de una noche de fuertes lluvias, el aire ¬† ¬† ¬† ol√≠a refrescante. No regres√© al chal√© y me fui directo al Corporativo Ayala. En la recepci√≥n de la empresa, la recepcionista se acerc√≥ a m√≠. Se√Īorita Arias, la esposa del Dr. Lara la est√° esperando en su oficina. Ha estado ah√≠ por 15 minutos. Inclin√© mi cabeza y presion√© el bot√≥n del ascensor. Dile a Estela que prepare los obsequios para el se√Īor Lara y as√≠ mostrarle nuestra sinceridad. La recepcionista asinti√≥. AI entrar al ascensor, llam√© a Gael y respondi√≥ luego de dos tonos.

;Samara?

Me sorprendí al escucharlo decir mi nombre, fruncí y pregunté:   ;Estás libre el día de hoy? ;Podemos vernos?   Parecía asombrado por mi sugerencia.

Claro    respondió luego de una pausa Dime a qué hora y en dónde.

Te enviar√© los detalles m√°s tarde. Llegu√© a mi destino y colgu√© para enviarle los detalles por mensaje de texto. Luego, entr√© al ba√Īo para retocar mi maquillaje antes de regresar a mi oficina. Hab√≠a estado casada con √Ālvaro por dos a√Īos y no pude hacer que se enamorara de m√≠, pero logr√© un √©xito considerable en el trabajo. Ya no era una

trabajadora sin experiencia sino capaz de enfrentar varios problemas. En mi oficina, estaba una mujer vestida de forma elegante sentada en el sofá, leyendo algo en su teléfono. Toqué dos veces a la puerta media abierta y entré.

Se√Īora Lara, Iamento haberla hecho esperar. El tr√°fico estaba horrible.¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† La salud√© con una sonrisa y Marta se levant√≥ al verme. No se preocupe. Yo tambi√©n acabo de llegar.¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† Estaba sonriendo de forma grata. Luego de una peque√Īa charla, Marta fue directo al grano¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† . Se√Īorita Ayala, Iamento molestarla en su trabajo, pero usted sabe que Caleb firm√≥ contrato con el Corporativo Ayala, ¬Ņcierto? Sin embargo, como pas√≥ esta cosa ¬† ¬† ¬† tan horrible, ;nos podr√≠a ayudar a convencer al se√Īor Ayala a retrasar la culminaci√≥n del contrato? Eso nos ayudar√° a Caleb y a m√≠ a darnos un respiro.

Capítulo      Decidí abortar al bebé

La colaboraci√≥n del Corporativo Ayala con el hospital era un proyecto realizado con el fondo nacional. Como empresa de construcci√≥n y comercio, la colaboraci√≥n se encontraba bajo el negocio de construcci√≥n de la empresa y yo estaba a cargo, justo como orden√≥ √Ālvaro. Caleb era el esposo de Marta y los dos hab√≠amos firmado el contrato estipulando que el pago total deb√≠a hacerse antes de la terminaci√≥n de la construcci√≥n. Por desgracia, Caleb hab√≠a usado el dinero de los fondos en otra parte y no pudimos ¬† ¬† ¬† terminar la construcci√≥n. En pocas palabras, Caleb no pudo pagar la diferencia al Corporativo Ayala a tiempo de acuerdo a lo estipulado en el contrato. AI escuchar las s√ļplicas de Marta, forc√© una sonrisa.

Se√Īora Lara, sabe muy bien que √Ālvaro y yo no somos cercanos. Es mucho dinero y √Ālvaro es conocido por ser minucioso en su trabajo. Si algo pasa, no podr√© explic√°rselo.

Marta entró en pánico, pensó en algo y sugirió: ;Se podrá en una semana? Por favor extienda la fecha límite a una semana. Cuando Caleb pague la diferencia, vendremos a agradecerle personalmente.

Pude haber aceptado, pero decidí comentar:

Se√Īora Lara, el Corporativo Ayala no es una peque√Īa o mediana empresa. Tenemos reglas estrictas en cuanto a los fondos. Si ayudo al Dr. Lara, ser√© la responsable. AI menos que…¬†¬†¬†¬† Di una pausa y la mir√©. ;AI menos qu√©?¬†¬†¬†¬† pregunt√≥ de inmediato como si fuera su √ļltima esperanza y dud√© antes de responderle.

AI menos que yo tenga una raz√≥n para retrasar mi trabajo.¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† Antes de que Marta pudiera responder, a√Īad√≠¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† . Hay una excusa perfecta disponible.

;Qu√© es?¬†¬†¬† Marta agarr√≥ su vaso con fuerza. Necesito la ayuda del Dr. Lara para agendar una cita con un obstetra-ginec√≥logo. Voy a abortar a mi beb√©. Marta qued√≥ impactada por mis palabras. ¬† Se√Īora Ayala, ¬Ņest√° embarazada? Tengo seis semanas.¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† Asent√≠. ;Por qu√© quiere abortar estando en esta fase? ¬ŅEl se√Īor Ayala est√° enterado?¬†¬†¬† Marta estaba confundida¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† ¬°Han estado casados por un largo tiempo y el beb√© ha llegado en el momento perfecto! Le di una ligera sonrisa. ¬† ¬† ¬† √Ālvaro y yo no estamos Iistos a√ļn.¬†¬†¬† Di una peque√Īa pausa antes de a√Īadir¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† . Puedo usarlo de excusa para retrasar la terminaci√≥n. Puede informarle mi sugerencia al Dr. Lara, por favor.

;EI se√Īor Ayala sabe sobre esto?

Repiti√≥ sin estar convencida. ¬† S√≠.¬†¬†¬† Asent√≠. ¬† Qu√© mal.¬†¬†¬†¬† Suspir√≥ y eso fue todo. Estela prepar√≥ algunos suplementos para Marta antes de irse. Ve a la oficina del presidente y p√≠dele a Josu√© que me entregue el acuerdo del divorcio que elabor√≥ √Ālvaro.¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† Le dije luego ¬† ¬† ¬† de que Marta se fuera. Estela se qued√≥ perpleja. ¬°Se√Īorita Arias!

Capítulo       Divorcio

Estela hab√≠a estado conmigo por dos a√Īos y estaba enterada de todas las cosas que pasaban entre √Ālvaro y yo. Frunci√≥ el ce√Īo y dijo: Si acepta el divorcio, sabe que el viejo se√Īor Ayala estar√≠a muy decepcionado con su decisi√≥n, ;verdad? Adem√°s, las acciones que el viejo se√Īor Ayala le transfiri√≥ ser√°n para el se√Īor Ayala. La suerte no estar√° a su favor, se√Īorita Arias. Estaba consciente de sus preocupaciones, pero despu√©s de ver la hora, not√© que ya era ¬† ¬† ¬† tarde. No le di importancia en darle explicaciones con detalle y dije: ¬† Tengo mis propios planes. Entr√©game los documentos, por favor. Necesito salir. Estela sali√≥ de la oficina cuando vio que no le prest√© atenci√≥n. Limpi√© mis cosas y encontr√© las Ilaves del auto. Gracias a la eficiencia de Estela, solo tuve que esperar en las escaleras por poco tiempo mientras ella realizaba las cosas que le ped√≠. Sin embargo, a√ļn no se daba por vencida en hablarme del divorcio.

Se√Īorita Arias, no es muy sabio firmar los papeles del divorcio ahora. Usted…

¬°Suficiente!¬†¬†¬†¬† La interrump√≠ antes de que pudiera terminar de hablar. AI subirme al ascensor, mir√© a sus ojos y dije¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† . No te preocupes por m√≠ y conc√©ntrate en tu trabajo. S√© lo que hago. Abri√≥ la boca para decir algo, pero las puertas del ascensor ya se hab√≠an cerrado. Encend√≠ mi auto al llegar al estacionamiento y conduje hacia donde hab√≠a quedado de verme con Gael. South Bay era un restaurante el cual la gente de clase alta frecuentaba a pesar de su ubicaci√≥n rec√≥ndita porque los platillos eran exquisitos. Como hab√≠a hecho reservaci√≥n, fui directo a mi mesa. Sin embargo, me sorprendi√≥ ver a Gael llegar a tiempo. Estaba vestido con ropa casual ¬† ¬† ¬† emanando un comportamiento elegante sentado al Iado de la ventana y pulsando sus dedos delgados en la mesa de forma descuidada. ¬°Lamento llegar tarde!¬†¬†¬†¬†¬†¬† dije, tomando el asiento enfrente de √©l y Ilamando al mesero para pedir mi orden. Gael estaba viendo por la ventana y al verme, levant√≥ sus cejas con una ligera sonrisa en su rostro. ;C√≥mo podr√≠a llegar tarde a una cita con una chica linda? Era muy raro verlo sonriendo. Le deslic√© el men√ļ y dije: ;Alguien te ha dicho que te ves muy bien cuando sonr√≠es? ¬† ¬† ¬† Levant√≥ una ceja al escuchar mi comentario y me se√Īal√≥ para que ordenara primero. Sus ojos en forma de almendra se entrecerraron un poco al mirarme. Eres la primera que me dice eso. ¬† Sonre√≠ y no dije nada m√°s. AI terminar de leer el men√ļ, orden√© unos platillos que pens√© que Gael podr√≠a disfrutar. Le entregu√© el men√ļ al mesero y le di un trago a mi vaso de agua. Gael no dijo nada y solo sonri√≥, mir√°ndome. Me qued√© confundida ante su comportamiento, baj√© el vaso de agua y pregunt√©: ;Hay algo en mi rostro? ¬† ¬† ¬† Las comisuras de su labio se levantaron. Parec√≠a estar de buen humor. ¬† Es la primera vez que hago esto con la mujer de mi mejor amigo. Se siente…¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† Dio una pausa y sonri√≥ de oreja a oreja¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† . Bueno, tengo que decir que se siente bien. Dime con quien te juntas y te dir√© qui√©n eres. Por naturalidad, las personas alrededor de √Ālvaro no eran f√°ciles de manipular. No dud√© de sus palabras ni medit√© en su tono de voz. A ver que no se andaba con rodeos, le regres√© el favor y le pregunt√©: Si algo sucede y necesito de tu ayuda, creo que me puedes echar la mano, ¬Ņcierto? Levant√≥ su ceja y se reclin√≥ en su asiento. ¬† ¬† ¬† ;De¬†¬† qu√© clase de ayuda estamos hablando?

Consígueme medicina para recuperarme de un aborto.

Frunció al escuchar mi petición.   ;SoIo eso?

Pues, tienes muy buena reputación.

Entonces, ;eso es un sí o un no?       Capítulo 20 No tienes derecho a decidir si el bebé vive o muere

Gael me mir√≥ directo a los ojos con el ce√Īo fruncido y una mirada profunda. Estaba contemplando si en realidad estaba siendo sincera. No me inquiet√© y me sent√© en silencio mientras √©l me analizaba. Luego de un tiempo, por fin habl√≥:

Claro.   Gracias, Dr. Ceja.    Siempre era un placer lidiar con personas inteligentes. Solo tienes que echarles una mirada y entenderán       el punto. Después de que el mesero nos sirviera la comida, Gael me volteó a ver de nuevo.

;La se√Īora Arias siempre le ha restado importancia a su brillantez de esta manera?

Me re√≠ de su comentario. ¬† Oh, me halagas. Solo es un peque√Īo truco para protegerme. Adem√°s, √Ālvaro y yo no somos compatibles. Es un mal momento para tener un beb√©.

Le dio unas cuantas mordidas a su comida y parecía estar satisfecho con mi respuesta.

;Cu√°ndo planeas irte? ¬† ¬† ¬† Me sorprend√≠ y fijamos miradas. Mi plan era lidiar con el beb√© y divorciarme de √Ālvaro. En cuanto a irme de la Ciudad J, no ten√≠a idea de a donde ir por el momento. Gael hab√≠a adivinado el √ļltimo paso de mi plan. Paus√© por un segundo y puse mis cubiertos en la mesa. Tal vez en dos meses. No lo he decidido.

;Por qué no consideras la Ciudad Q?

Pienso que encajas muy bien ah√≠.¬†¬†¬† Gael baj√≥ sus cubiertos y limpi√≥ la comisura de su boca. Quiz√°s ya hab√≠a terminado de comer. De hecho, la Ciudad Q me parec√≠a una buena sugerencia y asent√≠. ¬† ¬† ¬† S√≠, tal vez lo considere.¬†¬†¬†¬† Aunque la Ciudad Q era modesta a comparaci√≥n de la Ciudad J, el ritmo de vida era m√°s Iento. Si tuviera que elegir un Iugar para vivir, la Ciudad Q ser√≠a una buena opci√≥n. Se supon√≠a que yo iba a pagar la cuenta, pero Gael se adelant√≥. Salimos del restaurante juntos y dije¬†¬†¬† . Te debo una. ¬°La pr√≥xima vez yo invito! ¬† Bueno, espero que me invites en la Ciudad Q.¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† Sus palabras me dejaron confundida y solo sonre√≠. Se hac√≠a tarde y deb√≠a ir a casa, pero cuando lleg√≥ a su auto, de pronto pregunt√≥¬†¬†¬† . Entonces, ¬Ņse agend√≥ la cirug√≠a? ¬† ¬† ¬† S√≠, para ma√Īana.¬†¬†¬† Volte√© y respond√≠. ¬ŅPor qu√© pensar tanto en nuestras acciones si la decisi√≥n ya fue tomada? ¬† ;Ya sabe √Ālvaro? ¬† No y no pretendo decirle nada. ¬† Gael frunci√≥ sin hacer ning√ļn comentario. AI encender mi auto, me di cuenta de que estaba en el suyo con la mirada perdida. Pens√© que lo mejor era no comentar nada y me fui al chal√©. El camino duraba 10 minutos. Me estacion√© abajo y no me baj√© para tomar los papeles del divorcio que Estela me hab√≠a dado. En ese momento, una ola de amargura se apoder√≥ de m√≠. Pens√© que solo iba a firmar los documentos si √Ālvaro me pon√≠a un ¬† ¬† ¬† cuchillo en el cuello, pero nunca imagin√© que un d√≠a fuera a firmarlos por m√≠ misma y entreg√°rselos. √Ālvaro siempre ha sido liberal con los t√©rminos del divorcio. Me prometi√≥ el chal√© y los dividendos anuales de las acciones del Corporativo Ayala. No pude evitar re√≠rme de los t√©rminos del divorcio. Quiz√°s todo este tiempo ha pensado que solo me cas√© con √©l por el dinero y que no habr√≠a raz√≥n para no firmar los papeles si me hubiera dado lo que supuestamente yo estaba buscando. Luego de leer los documentos, escrib√≠ mi firma. En el chal√©, la sala estaba oscura. Me puse mis pantuflas y encend√≠ las luces. Para mi sorpresa, hab√≠a un hombre sentado. Me observ√≥ de manera ¬† ¬† ¬† indiferente con sus ojos negros y no pude descifrar lo que hab√≠a en su mente. Lo mir√© y lentamente, dije: ;Por qu√© no enciendes la Iuz? ;Ya cenaste? No respondi√≥ mis preguntas.

;En dónde estuviste?       Su tono era frío y se le notaba que estaba molesto.

Fui a la oficina.¬†¬†¬†¬† Me dirig√≠ a la cocina y continu√©¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† . Te preparar√© algo. Quiz√°s no ten√≠a apetito despu√©s de lo que hizo Rebeca en el hospital, pero ;me deber√≠a importar? √Ālvaro estaba por irse. ;A m√≠ qu√© me importa si se muere de hambre? Pens√© que lo mejor era separarnos en buenos ¬† ¬† ¬† t√©rminos. De todas maneras, me hab√≠a importado desde hace mucho tiempo. Nos convendr√≠a dejar solo los buenos recuerdos. De pronto, sent√≠ un escalofr√≠o por mi espalda al terminar de cocinar. Volte√© y encontr√© su mirada intensa. ;Qu√©… qu√© sucede?¬†¬†¬† Solo hab√≠a desprecio en sus ojos cuando me miraba y de alguna manera, se sent√≠a diferente… complicado. No supe c√≥mo lidiar con eso y entr√© en p√°nico. √Ālvaro no respondi√≥ y lo tom√© como si no quisiera hablar conmigo. Cerr√© la boca y le cocin√© ramen¬†¬† . No hay mucho en casa, solo huevos. Tendr√°s que conformarte con eso. Volte√© y sub√≠ a ba√Īarme, pero de pronto, √©l habl√≥: ¬† ¬† ¬† Entonces, ;tambi√©n nos conformamos con nuestro matrimonio? Desconcertada, sent√≠ un dolor punzante en mi pecho. En otro momento, me hubiera quedado callada, pero hoy fue diferente y mis ojos se pusieron rojo al escuchar sus palabras. ;Y qu√©? Ni que fuera la gran cosa. ;No hemos hecho eso por casi dos a√Īos? √Ālvaro Ayala, estoy aceptando el divorcio.¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† Saqu√© los papeles del divorcio de mi bolso y se los puse enfrente de su cara. Hab√≠a un sentimiento de amargura creciendo en m√≠ Ya los firm√©. L√©elos y firmarlos tambi√©n. Hay que fijar una hora e ir a la Oficina de Registro Civil para hacerlo oficial.¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† Tom√© un gran suspiro de alivio despu√©s de sacar esas ¬† ¬† ¬† palabras fuera de mi pecho. AI observar su rostro apuesto y esculpido, habl√©¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† . No te preocupes por el beb√©. Yo me encargar√© de ello de tal manera que t√ļ y Rebeca est√©n satisfechos. Uno tiene que lidiar con las consecuencias de sus acciones. Hab√≠a un indicio de furia en su rostro, pero no le prest√© atenci√≥n y sub√≠ las escaleras. Quiz√°s esta iba a ser la √ļltima vez que convers√°ramos en el chal√©. De pronto, sent√≠ que agarraban mi mu√Īeca. ¬† ;Te importar√≠a darme una explicaci√≥n? La furia en su tono de voz era evidente. Sab√≠a que estaba enojado, pero, aun as√≠, no volte√©. Intent√© contener el dolor de mis emociones y dije: ¬† ¬† ¬† Lo har√© para que no afecte a Rebeca. ¬† ¬°Samara Arias!¬†¬†¬†¬† Me agarr√≥ la mu√Īeca con fuerza y su furia lleg√≥ al l√≠mite. ¬† ;Cu√°I es tu plan? ;Eh? ;Divorciarte de m√≠? ;Abortar el beb√©? ;Vas a dejar la ciudad? ¬† ;Qu√© otra opci√≥n me queda?¬†¬†¬†¬† Las l√°grimas comenzaron a salir por mis ojos y se derramaron por mis mejillas a pesar de tratar de contenerlas con todas mis fuerzas¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† ¬ŅQu√© m√°s puedo hacer? √Ālvaro, ¬Ņno deseabas que aceptara? Siempre me quisiste lo m√°s Iejos posible, ¬Ņno? ¬ŅQu√© estoy haciendo mal? ¬ŅNo es lo que deseabas? Su mirada se puso seria y su aura fr√≠vola

se pronunció mucho más.

Te crees muy Iista, ;verdad?¬†¬†¬† resopl√≥ y pellizc√≥ mi barbilla con sus dedos delgados. Intent√© alejarme de √©l, pero me pellizc√≥ m√°s fuerte. Los dos est√°bamos muy cerca y pod√≠a sentir su respiraci√≥n en mi piel¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† . Es mi beb√© y no tienes derecho de decidir si vive o muere. ;No¬† tengo el derecho?¬†¬†¬†¬† Me re√≠ y enunci√©¬†¬†¬† ¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† ¬ŅRebeca no tiene nada qu√© decir? ¬°Arias, est√°s jugando con fuego! Entrecerr√≥ los ojos y su mirada era amenazante.

Capítulo      Atrevida

Me solt√≥ sin ejercer fuerza alguna, pero sent√≠ un dolor punzante¬† desde mi barbilla hasta mi coraz√≥n e incluso los dedos de mis pies se enroscaron. A√ļn no me recuperaba de haberme mojado en la lluvia. La confrontaci√≥n repentina de √Ālvaro y el haberme soltado de forma tan abrupta me hizo caer en sus brazos. Eran fuertes por tantos a√Īos de entrenamiento y me sostuvieron con firmeza. Pod√≠a sentir muy bien sus m√ļsculos flexion√°ndose mientras me apoyaba en su abrazo. Mi energ√≠a se estaba agotando y ya no quer√≠a seguir peleando. Entonces, cerr√© los ojos. ¬† ¬† ¬† Vaya, alguien se volvi√≥ m√°s atrevida. ¬°Hasta sabes hacerte la muerta!¬†¬†¬† Su voz burlona reson√≥ en mis o√≠dos y a√ļn ten√≠a un tono molesto. Me puls√≥ las mejillas varias veces y no era para nada gentil. Sin embargo, no me sent√≠ bien y continu√© con los ojos cerrados. Quiz√°s se hab√≠a arrepentido de sus acciones y me carg√≥ para llevarme a la habitaci√≥n al ver que no respond√≠a. Me acost√≥ en la cama y de ah√≠ no hubo m√°s movimientos. Pens√© que ya no quer√≠a tomarse la molestia conmigo, pero luego de un tiempo, lo escuch√© Ilamando a Gael. Sonaba como si le estuviera pidiendo que viniera a revisarme. AI parecer, no es tan desgraciado. Diez minutos despu√©s, me qued√© dormida de ¬† ¬† ¬† lo agotada que estaba y a√ļn adormilada, escuch√© a Gael hablar. ¬† √Ālvaro, ser√° mejor que pienses en c√≥mo lidiar con el beb√©. ¬† Se hace tarde. Regresa a casa y descansa.¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† √Ālvaro sonaba un poco exasperado. A veces, Gael me daba l√°stima porque despu√©s de todo, era un doctor reconocido. ¬ŅC√≥mo se habr√° de sentir por ser el perro faldero de √Ālvaro? Estaba agotada por andar de aqu√≠ para all√° todo el d√≠a y me qued√© dormida. En medio de la noche, pude sentir a alguien abraz√°ndome e intent√© abrir los ojos, pero estaba demasiado cansada. AI d√≠a siguiente, √Ālvaro ya no estaba en el chal√© cuando despert√©. No se necesitaba ser un ¬† ¬† ¬† genio para saber que se hab√≠a ido a visitar a Rebeca. Hab√≠a agendado una cita con Caleb el d√≠a anterior, me ba√Ī√© y me fui directo al hospital. Marta estaba esperando en la entrada justo cuando se enter√≥ de que ir√≠a. AI verme, me pregunt√≥ con un tono de preocupaci√≥n: ;Est√°s segura de querer abortar al beb√©? ¬ŅNo lo vas a discutir primero con el se√Īor Ayala? Sab√≠a que solo me estaba cuidando, pero entr√© al hospital junto con ella, sonriendo.

Capítulo 22 Partiendo

Caleb sonri√≥ y no dijo nada antes de irse. Yo me qued√© acostada en la cama toda la ma√Īana. La doctora lleg√≥ para darme indicaciones del medicamento y me dieron de alta. Estela me estaba esperando en la entrada del hospital y me ayud√≥ a subir al auto mientras la miraba, diciendo: Inventa algo para que Rebeca sepa que tuve un aborto. Estela asinti√≥, encendi√≥ el auto y me Ilev√≥ al chal√©. √Ālvaro no estaba ah√≠ y envi√© a Estela de regreso a la oficina. No hab√≠a mucho por hacer ahora que me hab√≠an dado de alta y ¬† ¬† ¬† me qued√© dormida. Sin embargo, despu√©s de haber conciliado el sue√Īo, escuch√© un motor abajo de las escaleras. Camin√© hacia el balc√≥n y vi a √Ālvaro con Gael. Justo como lo pens√©, √Ālvaro no me volte√≥ a ver y solo le hab√≠a hablado a Gael para que me revisara. Me acost√© en la cama y Gael lleg√≥ con su malet√≠n. AI verme, inclin√≥ la ceja y me hizo una se√Īa para dejarlo revisar mi pulso. ;Trajiste la medicina que te ped√≠? ¬† Me mir√≥ y dijo:

Tu plan secreto fue brillante.       Me quedé callada y revisó mi pulso, tomando unos medicamentos de su maletín, diciendo Estos son los medicamentos para mantener al

bebé sano. Si te los tomas con frecuencia y no hay contratiempos, el bebé deberá estar bien. Gael bajó las escaleras y cambié las medicinas que me habían dado en el hospital por las de Gael. Me volví a acostar y tuve que tomar al menos una semana para recuperarme del aborto. En cuanto al proyecto de Caleb, no hubo problema con retrasarlo por una semana. Sin embargo, iba a ser como el infierno quedarme toda la semana en el chalé.

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