TE AM√Č SIN PENSAR de ERINA ALCAL√Ā

TE AM√Č SIN PENSAR de ERINA ALCAL√Ā

A compartir, a compartir! Que me borran los posts!!

***SOLO HOY ¬ŅUn √ļltimo baile, milady? de Megan Maxwell¬†

Regresa Megan Maxwell con una novela romántico-erótica tan ardiente que se derretirá en tus manos.

Sexo. Familia. Diversi√≥n. Locura.Vuelve a so√Īar con la nueva novela de la autora nacional m√°s vendida...

DESCARGAR AQU√ć


Libros A Descargar Gratis

TE AM√Č SIN PENSAR de ERINA ALCAL√Ā pdf

TE AM√Č SIN PENSAR de ERINA ALCAL√Ā pdf descargar gratis leer online

Luna, una odont√≥loga sevillana, joven y bonita, encontr√≥ trabajo nada m√°s terminar la carrera, ya que se implant√≥ una cl√≠nica americana de odontolog√≠a. Llevaba dos a√Īos trabajando y se fue de vacaciones a Suiza, por casualidad conoci√≥ al subdirector Brayan, de la misma cl√≠nica en la gran manzana. Era joven. Y pasaron una semana en Suiza, juntos. Fue emocionante y sexual para ella y para √©l y fue dif√≠cil olvidarlo en los a√Īos siguientes. Por circunstancias de la vida, a los tres a√Īos, la enviaron a la gran manzana a trabajar, pero, Brayan, acababa de tener una relaci√≥n y quer√≠a ser libre. Y ella se decepcion√≥. Pero conoci√≥ al hermano de un compa√Īero suyo, Izan, militar. Y la vida pas√≥ en un soplo, los a√Īos perdidos, una hija‚Ķ y un final feliz que merec√≠a. Erina Alcal√°, es poeta y novelista. Ha impartido talleres culturales en el Ayuntamiento de Camas, Sevilla. Ha ganado varios premios de poes√≠a y ahora escribe novelas rom√°nticas de corte er√≥tico. Tambi√©n colabora con Romantic Ediciones en las que encontrar√°s otras novelas. Entre ellas, podr√°s encontrar: La trilog√≠a Ditton, Una noche con un Cowboy, La lluvia en Sevilla es una maravilla, El amor viste bata blanca, La equivocaci√≥n, El otro vaquero, El escoc√©s, El amor no es como lo pintan, La chica de ayer, Pasi√≥n y Fuego, Escala en tus besos, No tengo tiempo para esto, qui√©n es el padre, Y t√ļ, ¬Ņqu√© quieres?, Segunda oportunidad, Te juro que no lo he hecho a prop√≥sito, Los, caminos de Adela, Un sheriff de Alabama, El n√ļmero 19, La vida de Eva, Ojos de gata, El Lobo de Manhattan. Los hijos de M√≥nica Amder, El hombre que m√°s amo, Natalie no perdona, ¬ŅEst√°s loca?, una visita inesperada, Un grave error, Coraz√≥n Coraza, Yo soy la due√Īa, Bea da la √ļltima Oportunidad, Brenda se lo piensa, Amores en Randolph, Un polic√≠a de Virginia, Un marido peligroso, Trilog√≠a, las hermanas Torres, A mi secretaria la conozco, Mil citas por Navidad, Un vaquero dif√≠cil, Un vaquero entre la nieve, Me cas√© con tu padre, Un rancho por un d√≥lar, Volver√© a por mi hijo, Contigo a Melbourne, Un hombre oscuro, Un sue√Īo desnudo y azul. Destino: Mikonos, No todo el amor es rojo, Gloria en Alabama, Amor no era eso, El visitante de mi dormitorio, Un instante en la noche, El vientre de la lluvia, La casa de la Colina, Olas en Australia, Amor y vino, Libros con caf√©, Letras en mi rancho, Palabras que mece el viento, Al fin di con tu nombre, Dejar√© que me seduzca, Una deuda por amor, La se√Īorita y el Cowboy, Te am√© sin pensar‚Ķ

¬ĽERINA

TE AM√Č SIN PENSAR

¬Ľleer¬Ľ

El hecho de que alguien no te ame como t√ļ quieres,
no significa que no te ame con toda su alma.
CAP√ćTULO UNO
Luna Aguado, siempre hab√≠a sido desde ni√Īa una chica independiente. Hija √ļnica. Sus padres, Javier Aguado, era celador del hospital de Sevilla Virgen Macarena, y su madre Roc√≠o Hern√°ndez, era limpiadora en el mismo hospital. All√≠ se conocieron de j√≥venes, se enamoraron y se compraron un piso cerca del hospital en unas de las bocacalles cercanas, un piso humilde de tres dormitorios. Pero al menos ten√≠an dos sueldos no demasiado grandes para pagarlo.
Cuando Luna entró a la universidad de Sevilla, ya lo habían pagado. No les faltaba, pero tampoco les sobraba. Y lo que tenían, querían utilizarlo en los estudios de su hija.
Luna quiso ser odont√≥loga, y le llev√≥ cinco a√Īos terminar la carrera.
Con tanta suerte, que una cl√≠nica americana, se implant√≥ en el centro de Sevilla, justo al acabar la carrera y la contrataron, primero como ayudante, y el segundo a√Īo pas√≥ a tener su propia sala con su ayudante para ejercer de odont√≥loga con todas las consecuencias.
Era la chica m√°s feliz del mundo.
La clínica NY Dental & Medical Management, era un mundo. Y tenía sucursales en Nueva York, Manhattan, en Francia, Inglaterra, Canadá y repartidas por Estados Unidos, era un holding, de un gran empresario americano.
Pero ella era feliz. Se hab√≠a comprado un coche de segunda mano y a√ļn viv√≠a con sus padres, aunque pensaba que en cuanto pasara ese segundo a√Īo, despu√©s de vacaciones, se independizar√≠a.
Ganaba lo suficiente como para estar en un piso peque√Īo en el centro, cerca de la cl√≠nica o en Triana, ya que la cl√≠nica estaba en la Avenida de la Constituci√≥n.
Al volver de las vacaciones vería.
Iba a cogerlas en agosto, y quería ir a los Alpes suizos. Y lo mejor era ir con un grupo, luego ella haría las excursiones que decidiera. Iban en avión hasta Berna y en tren hasta subir al hotel donde se quedaría el grupo.
Cuando fue a sacar los billetes, le informaron que saldrían de Sevilla un grupo de 10 personas.
Estaba deseando de que llegara agosto, ya quedaba apenas un mes. Y el calor era sofocante.
Una tarde se fue a las rebajas y se compró alguna ropa de abrigo porque se lo habían aconsejado por el clima.
-Hija ¬Ņtan lejos te vas?
-Mam√° voy con un grupo de gente.
-Es que eres tan joven…
-Mam√° por favor tengo 25 a√Īos y cuando venga voy a buscar un piso. As√≠ que te vas a preocupar m√°s a√ļn.
-¬°Ay, Dios m√≠o! mira Javier, la ni√Īa quiere irse de casa.
-Ya es hora, deja a la ni√Īa.
-Claro, t√ļ le das todos los caprichos‚Ķ
-No es un capricho, tiene que aprender a valerse por sí misma, de todas formas, aquí tiene su casa.
Iba en el avi√≥n con el grupo de personas que iban a los Alpes, se conocieron en el aeropuerto, la mayor√≠a eran parejas j√≥venes y un matrimonio mayor, la √ļnica soltera era ella, pero no le importaba. Iba a descansar y a ver esos paisajes suizos preciosos que hab√≠a visto en Google.
Por fin, llegaron a Berna y tomaron el tren que los dejaría en la estación de esquí y en el hotel donde había rutas y excursiones y aquello era un hervidero de gente y era agosto. No había mucha nieve en ese mes.
Tiró de su maleta y su bolso. Y entró en el hotel.
-¬ŅC√≥mo?- le dijo a la recepcionista.
-Que no hay habitaciones.
-Tengo mi habitación aquí.
– No figura.
-Tome.- Dijo enfadada Luna que se veía en la calle.
-Ya a todo el mundo lo estaba ubicando y ella estaba enojada.
¬ŅC√≥mo no encontraban su habitaci√≥n?
-Se√Īorita, lo siento, debe haber un error.
-¬ŅQu√© error? He pagado una habitaci√≥n durante una semana entera. Tengo la factura.
Y en ese momento un chico alto, se puso a su lado con un jersey de lana, rubio de ojos azules, le sonrió, pero ella estaba muy cabreada.
-Se√Īor Mars- le dijo la recepcionista.
-Dígame, -le contestó en inglés.
Y ella se enteraba de la conversación porque sabía inglés. Para eso trabajaba en una clínica americana, y cuando entró en ella, debía saber inglés perfectamente y ella lo hablaba con total normalidad.
-Hay un error.
-¬ŅQu√© error?
-La se√Īorita tiene la misma habitaci√≥n que usted.
Y la miró de nuevo.
-A ver…
Y le dieron la factura.
-Nunca nos había pasado esto.
-Llevo ya tres días aquí, es imposible.
-Debe ser un error inform√°tico.
-Quiero mi habitación, he pagado por ella.-seguía Luna erre que erre.
-Bueno, dijo Brayan, es una suite, tiene dos dormitorios independientes. Cuando la reservé no quedaba otra.
-Si no le importa y quiere compartirla…
Y ella seguía irritada.
-Pero yo he pedido una sola para mí.
-Pero no hay y los dem√°s hoteles est√°n al completo.
-No la molestaré y puede salir por la otra puerta. Y cerrar la que da a la mía. Son independientes.- le ofreció Brayan.
-Sí.- dijo la recepcionista para quitársela de en medio y solucionar el problema.
-Bueno, si no me queda otro remedio…
-Venga, la acompa√Īo, voy a la habitaci√≥n.
-Le dieron otra llave, y él le cogió la maleta y el bolso.
-No hace falta que…
Pero él siguió hacia adelante. Cuando entraron en el ascensor…
-Te va a gustar, es el √°tico, digamos, bueno, tiene el tejado, pero las vistas son maravillosas, las mejores.
-¬ŅEres inglesa?
-No, espa√Īola.
-¬°Ah bien!, Luna, encantada.
-Brayan, americano encantado.- le sonrió con una sonrisa blanca y perfecta, como la suya.
-¬ŅHas venido desde am√©rica?
-S√≠, desde Manhattan. ¬ŅHas estado en Nueva York?
-No, pero trabajo en Sevilla para una clínica odontológica de allí.
-¬°En serio?, dental NY.
-S√≠, ¬Ņc√≥mo lo sabes?
-Trabajo en ella, de hecho, soy el subdirector en la gran manzana.
-¡No me puedo creer! Yo soy odontóloga en la de Sevilla.
-¬ŅQu√© tal es la cl√≠nica en Espa√Īa?
-Grande y bonita, y tenemos mucha carga de trabajo.
-¬ŅCu√°nto llevas all√≠ Luna?‚Ķ
-Aguado, Luna Aguado. Dos a√Īos, cuando acab√© la carrera. La verdad, tuve mucha suerte.
-Tienes entonces…
-25 a√Īos ¬Ņy t√ļ?
-28.
-¬ŅTan joven eres subdirector?
-Es que el director es mi padre.
-¬ŅEnchufado?
-Exacto, pero soy bueno.
-No lo dudo.
-Ya llegamos, es aquí.
-Mira, puedes entrar por aquí, yo por esta, tengo mis cosas en ella.
-¬ŅY los ba√Īos?
-Hay dos, no te preocupes.
-¬°Ah vale!
Y entraron por la puerta de Brayan.
-Esta es la mía.
-¡Qué bonita!, ¡y qué grande! Se asomó a la ventana y lo miró encantada.
-¡Qué vistas!
-¬ŅLa m√≠a tiene las mismas?
-Las mismas.
-Ven.
Y pasaron con la maleta a la otra, te dejo las maletas. Aquí cierras el pestillo y ya está.
-Yo no necesito sino esta.
-Espera, me llevo estas cosas mías.
-Brayan gracias.
-De nada, te dejo que te instales.
-La comida es a las dos, voy a descansar, ¬Ņte llamo y bajamos juntos?
-Bueno, te doy un toque en la puerta.
-Vale, gracias.
Cerró con el pestillo.
¬°Ay, Dios! ¬°qu√© t√≠o m√°s bueno!, y trabajaba en su empresa, por Dios ¬°qu√© alto!, hab√≠a sido un flechazo, estaba enamorada. ¬°Joder‚Ķqu√© pedazo de t√≠o bueno! Ya pod√≠a ser espa√Īol y ella m√°s guapa y alta.
Tenía Brayan los ojos azules y el pelo rubio y una barbita preciosa, la nariz recta no muy grande y un entusiasmo que ya quisiera ella. Era enérgico y sonriente, educado.
Y ella no pasaba el metro sesenta, la melena larga y casta√Īa clara, los ojos verdes y una nariz peque√Īa y respingona.
Bueno, era lo que había, no era muy guapa ni fea tampoco. Tenía su encanto y era irónica por naturaleza.
Ese tipazo seguro tenía más mujeres que moscas en la miel.
Y ella solo había tenido dos hombres, instituto y universidad.
No era un Currículum largo. Ni la experiencia necesaria para satisfacer a un tipo como ese.
Ten√≠a que olvidarse de √©l, hab√≠a ido a pasarlo bien. Si hab√≠a alg√ļn chico, no pensaba perder la oportunidad, eso seguro, pero ven√≠a a ver los paisajes.
Deshizo las maletas y le dio con la plancha que había en el armario a lo que necesitaba un repaso. Luego se dio una ducha y miró por la ventana, la abrió y sintió el aire fresco. ¡Qué maravilla! ¡Que belleza!
A Brayan le gust√≥ esa mu√Īeca desde que la vio cabreada en la recepci√≥n. Le gustaban las mujeres peque√Īas, no sab√≠a porque le llamaban m√°s la atenci√≥n. De hecho, no ten√≠a una relaci√≥n al uso con Loren, sal√≠a a veces con ella y se acostaban, como amigos, sin compromiso ninguno. Pero Luna, era distinta. Le gust√≥ su enfado con la habitaci√≥n y a √©l no le importaba compartir la suite. Al contrario, le hizo gracia, a pesar de lo peque√Īa, su fuerza, ese pelo y los ojos grandes y verdes, esa naricilla respingona.
La oy√≥ ba√Īarse y e imagin√≥ su cuerpo bajo el agua, sus pechos, ¬°joder! Se iba a poner duro y todo solo con pensarlo.
√Čl, que controlaba, le hab√≠a gustado mucho Luna. Era su prototipo de chica y trabajaba en su empresa, L√°stima que no estuviera en Nueva York, porque de lo contrario iba a tener un problema. Un problema satisfactorio claro.
La oía por la habitación de un lado a otro y abrir la ventana. Estaba haciendo un trabajo en el ordenador, pero iba a enterarse en el almuerzo qué planes tenía, para poder cambiar los suyos o los de ella, quería pasar esas vacaciones con ella, así de simple.
Cuando acabó el trabajo, la llamó a la puerta por la que se comunicaban. Luna cerró la ventana y abrió la puerta.
-¬ŅQu√© hora es?
-La del almuerzo, si no nos lo queremos perder vamos, si quieres.
-Vale, cojo el bolso.
-Te espero en la puerta de fuera.
-Vale, cierro por allí.
-Tomó el ascensor…
-¬ŅQu√© tienes pensado hacer esta tarde?
-Pues iba a montar en el telef√©rico y ver el pasaje desde arriba ¬Ņy t√ļ?
-Pues lo mismo, pero me llevo los esqu√≠s y me tiro, bajo esquiando, ¬Ņte atreves?
-¬ŅA qu√©? ¬ŅA matarme? Y Brayan se re√≠a.
-¬ŅMujer no sabes esquiar?
-No, no sé.
-Tendr√© que darte una clase ma√Īana.
-Si te atreves…
-Ya ver√°s.
-Sí, pareceré un pato.
-Mujer… anda allí está el comedor, vamos a ver que tiene de bueno…
CAP√ćTULO DOS
Mientras comían…
-¬ŅA qu√© hora sale el telef√©rico?- le pregunt√≥ Luna a Brayan.
-A las tres y media.
-Sacar√© el tique cuando comamos. El de ida y vuelta. T√ļ qu√© haces ¬Ņsubes luego en √©l?
-Claro, no voy a subir andando- le dijo con esos ojos matadores azules.
-Para en la bajada para que esquiemos y sigue el ritmo.
-¬ŅNo te da miedo bajar eso esquiando?
-No mujer, desde peque√Īo mis padres me llevaban a Aspen.
-He oído Aspen, es un lugar para esquiar.
-Sí, está en Colorado, es precioso. Si vas en invierno, tienes que reservar con bastante antelación. Nací con los esquís puestos.
-Me deja más tranquila- y Brayan se reía.
-¬ŅHas viajado mucho?
-No, solo un a√Īo estuve en Inglaterra con una beca, en Londres, estudiando uno de los cursos. Se llaman becas Erasmus. Ah√≠ aprend√≠ ingl√©s, aunque ya sab√≠a hablar un poco.
-Y ahora aquí. me gustaron los paisajes suizos.
-A mí también. Es la primera vez que vengo a Europa.
-¬ŅSolo vienes a Suiza?
-S√≠ me tom√© quince d√≠as, as√≠ que estar√© a√ļn una semana. Quiero ir a las excursiones y rutas, no solo esquiar. Eso puedo hacerlo a la vuelta un rato.
-¬ŅSabes ya a que excursiones vas a ir?
Y sacó una lista, la puso en la mesa.
-¬ŅNo paras? La tienes completa‚Ķ
-No, mujer si venimos, hemos de verlo todo.
-Creo que tengo en el bolso algunas, otras, pensaba sacarlas aquí.
-Puedes cambiarlas de día.
-¬ŅPara qu√©?
-Para ir juntos, si quieres.
-¬ŅQuieres ir conmigo?
-Eres mi compa√Īera de habitaci√≥n, no conocemos a nadie, eres de la empresa. Podemos ir juntos.
-Vale, aunque eres un arriesgado.
-Vamos Luna. Mujer, soltaremos adrenalina. Vamos a componer las actividades y vamos juntos, ¬Ņte parece?
-Sí, me parece. Si no piensas tirarme por un terraplén de esos.
-Mientras tomamos el café en la cafetería, cuando comamos.
-Y as√≠ se lo doy a la recepcionista. ¬ŅYa has pagado t√ļ?- le pregunto ella.
-Sí.
-Vale pues voy, que me apunten y pago.
-Perfecto. Lo pasaremos bien. Por las noches hay baile y fiestas, karaoke…
-¡Qué bien! canto mejor en la ducha -y Brayan se reía con ella.
-¡Qué casualidad que seamos de la misma empresa! No me lo creo.
-Es verdad…
-¬ŅCu√°nto ganas all√≠ como odont√≥loga?
-¬ŅQuieres saber mis finanzas?, te advierto que llevo dos a√Īos y les doy algo a mis padres por estar en casa. Aunque quiero independizarme en cuanto llegue, buscar un piso o apartamento peque√Īo para m√≠.
-¬ŅCu√°nto ganas, mujer?
-2100 en neto. Es un buen sueldo, creo que nadie paga mejor. Y dos pagas extras, en junio y en Navidad.
-¬Ņ2100 euros?
-S√≠, la vida es m√°s barata que en Nueva York seguro, ¬Ņcu√°nto ganan all√≠ los odont√≥logos?
-Unos doce mil dólares? En Navidad se suele dar medio sueldo.
-¬ŅDoce mil d√≥lares? Se sorprendi√≥ ella.
-S√≠ se√Īorita.
-Serán los apartamentos caros porque si no… Aquí quiero buscar hasta ochocientos euros máximo, si puedo menos, no me quiero ir del centro.
-Eso es baratísimo.
-Allí te cuesta la mitad del sueldo. La comida no es cara, salir y la ropa sí. Depende dónde vayas claro.
-6000 dólares en Manhattan.
-Sí, de uno o dos dormitorios.
-No est√° mal si ganas lo que ganas.
-Si le sumas gastos, puedes ahorrar más allí.

ENLACES DE DESCARGA

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.