¬ŅTuvimos un hijo? novela

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A compartir, a compartir! Que me borran los posts!!

***SOLO HOY Y ahora supera mi beso de Megan Maxwell 

Regresa Megan Maxwell con una novela romántico-erótica tan ardiente que se derretirá en tus manos.

Sexo. Familia. Diversi√≥n. Locura.Vuelve a so√Īar con la nueva novela de la autora nacional m√°s vendida...

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Despu√©s de ser apu√Īalada por la cruz por su hermanastra y su mejor amiga, Anastasia Torres, es despojada de su castidad por un fantasmag√≥rico var√≥n una desventurada perplejidad; m√°s tarde, a√ļn es tumbada del paraje que sol√≠a nombrar ¬ęhogar¬Ľ. Cinco a√Īos a posteriori, Anastasia, quien inmediatamente es una exitosa dise√Īadora de gemas, se lleva una gran huella cuando un apuesto y opulento semental irrumpe en su tranquila energ√≠a y le ofrece cobrar su suerte en connubio y cebar a su hijuelo entre ambos. A pesar de que esta propuesta era tentadora y podr√≠a parecer el ideal de cualquier parienta, para ella no era mismamente. Anastasia es guapa, la mejor en su labor y, adicionalmente, tiene un hijuelo admirable, as√≠ que, ¬Ņqu√© m√°s podr√≠a reconocer? Definitivamente no un macho que solo quiere estropearle las cosas, ¬°no hidalgo, eso en absoluto! Pero, ¬Ņqu√© deber√≠a originar cuando el nuevo macho en su edad termina totalmente aficionado del peque√Īo que parece ser una abundancia suya? ¬Ņlo aceptar√° y ceder√° a su propuesta de proveer adheridos al hijo‚Ķ de entreambos

Capítulo 1

‚ÄĒ¬°Anastasia, ay√ļdame! ¬°Me violaron en el club!¬† Anastasia Torres no pod√≠a pensar m√°s que en el tono de desesperaci√≥n e impotencia en la voz de su mejor amiga mientras se dirig√≠a con prisa a la casa club.¬† ¬ęHabitaci√≥n 808¬Ľ, ley√≥ el n√ļmero de la placa que hab√≠a en la puerta de la habitaci√≥n privada. Era el mismo n√ļmero de habitaci√≥n que le hab√≠a enviado por mensaje su amiga, Helen Sarabia, as√≠ que, sin pensarlo, irrumpi√≥ para salvarla.¬† Cuando abri√≥ la puerta con la mano, la oscuridad le dio la bienvenida. De pronto, una fuerte mano la tom√≥ de la mu√Īeca y la arrastr√≥ hacia la habitaci√≥n oscura, seguido de un fuerte golpe sordo tras azotar la puerta para cerrarla.¬† ‚ÄĒOye‚Ķ ¬°¬ŅQui√©n eres y qu√© es lo que quieres?! ‚ÄĒgrit√≥ Anastasia, posando la mirada por doquier mientras intentaba descifrar qu√© la rodeaba.¬† ‚ÄĒTranquil√≠zate y te tratar√© bien ‚ÄĒson√≥ cerca de su o√≠do la voz profunda y ronca de un hombre.¬†¬† Al siguiente instante, ech√≥ a Anastasia contra el sill√≥n y, antes de que esta pudiera levantarse, un cuerpo fuerte y esbelto la detuvo. Cuando un par de labios que sab√≠an a hierbabuena se posaron contra los de ella, dej√≥ salir un grito ahogado. El hombre que ten√≠a encima sinti√≥ calor al tener contacto. Una sensaci√≥n de impotencia hizo que derramara l√°grimas de su cara mientras forcejeaba contra el hombre, pero no pudo hacer nada al final para resistir a su ferocidad.¬† Una hora m√°s tarde, Anastasia logr√≥ escabullirse de la habitaci√≥n, vi√©ndose desali√Īada. Acababa de pasar por una pesadilla, pero eso no la distrajo de preocuparse por la seguridad de su mejor amiga. Estaba por llamar al n√ļmero de Helen cuando vio a un grupo de hombres y mujeres caminando por la puerta del lado. Bajo las luces, reconoci√≥ a las dos mujeres que ven√≠an entre ellos.¬† Una result√≥ ser Helen, la mejor amiga que le hab√≠a gritado por ayuda en el tel√©fono hace rato, y la otra era la hermanastra de Anastasia, √Črica Torres. Ambas caminaron al lado de la otra, tomadas del brazo, como si fueran las mejores amigas. Cuando las vio, la expresi√≥n de Anastasia se llen√≥ de asombro y furia.¬† ‚ÄĒ¬°Alto all√≠, Helen! ‚ÄĒgrit√≥ con voz fuerte mientras apretaba los pu√Īos a sus costados. Tras o√≠r esto, Helen y √Črica voltearon a mirar a Anastasia, quien las fulmin√≥ con la mirada, y le pregunt√≥ con cara p√°lida a Helen‚ÄĒ: ¬ŅPor qu√© ten√≠as que mentirme?¬† ‚ÄĒNo es mi culpa que siempre seas tan cr√©dula, Anastasia ‚ÄĒle respondi√≥ con una sonrisa de satisfacci√≥n.¬† ‚ÄĒ¬ŅTe la pasaste bien con tu gigolo? ‚ÄĒpregunt√≥ √Črica con una voz cantarina, sonriendo con perversidad.¬† Fue entonces cuando Anastasia se percat√≥ de que ambas le hab√≠an tendido una trampa. La castidad que hab√≠a protegido por los √ļltimos diecinueve a√Īos la sacrific√≥ a favor de su despreciable alegr√≠a.¬† En ese momento, Helen le hizo una pregunta con la mirada fr√≠a:¬† ‚ÄĒ¬ŅDe verdad pensaste que yo era tu amiga, Anastasia? ¬°Viv√≠ detr√°s de tu sombra desde que nos conocimos! ¬°Te odio y solo quiero arruinarte la cara!¬† ‚ÄĒYo tengo evidencia que le debo mostrar a pap√° de que te has estado prostituyendo en el club ‚ÄĒintervino √Črica al instante, burl√°ndose‚ÄĒ. ¬°No tardar√° en sacarte de la casa!¬† ‚ÄĒUstedes dos‚Ķ ‚ÄĒAnastasia estaba tan furiosa que su cuerpo se balanceaba y lo ten√≠a destrozado despu√©s del calvario por el que hab√≠a pasado. El peso de la traici√≥n y la crueldad de su amiga combinado casi la derrumbaron.¬† ‚ÄĒ¬°V√°monos, Helen! No necesitamos que nos vean con basura como ella, ¬Ņno es as√≠? ‚ÄĒCon su brazo entrelazado con el de Helen, √Črica la dirigi√≥ al coche deportivo estacionado junto a la acera.¬† Tres d√≠as despu√©s, en la residencia Torres, son√≥ la voz profunda de un hombre enfurecido:¬† ‚ÄĒ¬ŅTe prostituiste por dinero solo porque no te dej√© ir a estudiar al extranjero? ¬ŅC√≥mo puede ser que yo, Franco Torres, tenga una hija tan desvergonzada como t√ļ?¬† ‚ÄĒPero, pap√°, yo no hice‚Ķ¬†¬† ‚ÄĒ¬ŅT√ļ no lo hiciste? ¬°Pero lo hiciste, Anastasia! ¬ŅC√≥mo se te ocurre llegar a ese extremo? ¬ŅAcaso te hacemos pasar por hambre o te privamos de algo? ¬°No puedo creer que te prostituyeras con desconocidos en una sucia casa club! Por tu bien, espero que no hayas tra√≠do ninguna enfermedad a esta casa. Qui√©n sabe de qu√© podr√≠amos contagiarnos mi hija y yo por tu culpa ‚ÄĒgrit√≥ una mujer bien vestida y con joyas desde el sill√≥n en que estaba sentada.¬† ‚ÄĒPap√°, de verdad, yo no lo hice. Yo‚Ķ ‚ÄĒdijo Anastasia tratando de dar una explicaci√≥n.¬† Sin embargo, Franco no quiso o√≠r una palabra m√°s y la mir√≥ furioso mientras le espetaba:¬† ‚ÄĒConque me sigues mintiendo. ¬°Te vas de la casa ahora! No soportar√© que est√©s bajo mi techo. Ninguna hija m√≠a deber√≠a ser tan descarada. De ahora en adelante, ¬°no eres mi hija!¬† Mientras tanto, en el descansillo de la escalera, √Črica observ√≥ lo que pasaba mientras se apoyaba contra el barandal con el ment√≥n sobre su mano. Todo estaba ocurriendo como lo plane√≥: en cuesti√≥n de minutos, Anastasia ser√≠a expulsada de la casa y vagar√≠a por all√≠ como un pat√©tico perro callejero.¬† En la sala de estar, Anastasia se qued√≥ callada al ver la mirada fulminante y decepcionada de su padre; sin decir nada, se levant√≥ de su asiento y subi√≥ las escaleras para empacar sus cosas. Acababa de dar vuelta en el descansillo cuando la m√°s joven, √Črica, la acorral√≥, quien le dijo con los brazos cruzados:¬† ‚ÄĒ¬°Vete de aqu√≠! No te quedes como la monstruosidad que eres. ¬°No volver√°s a tener lugar en esta casa nunca jam√°s! ‚ÄĒAnastasia apret√≥ los pu√Īos al mirar con furia la expresi√≥n satisfecha de √Črica. Al ver el odio en los ojos de Anastasia, √Črica se le acerc√≥ y le dijo‚ÄĒ: ¬ŅQu√©? ¬ŅAcaso quieres bofetearme? ‚ÄĒLe puso la mejilla frente a la chica irritada y a√Īadi√≥, engre√≠da‚ÄĒ: ¬°Pues adelante!¬† Sin retraerse, Anastasia golpe√≥ la cara de √Črica con su mano, resultando en una fuerte cachetada.¬† ‚ÄĒ¬°Ah! ‚ÄĒ√Črica dej√≥ salir un grito‚ÄĒ. ¬°Me heriste! ¬°Mam√°, pap√°! ¬°Anastasia me acaba de golpear! ‚ÄĒexclam√≥ mientras baja de prisa las escaleras.¬† Al instante, Noem√≠ Lorente abraz√≥ a su hija y grit√≥ hacia las escaleras:¬† ‚ÄĒ¬°C√≥mo te atreves a golpear a mi hija, Anastasia! ¬°¬ŅA qu√© est√°s jugando?!¬† Franco not√≥ la marca roja en la mejilla de √Črica, quedando m√°s decepcionado que nunca en su vida, y pens√≥: ¬ę¬ŅDesde cu√°ndo mi hija mayor se convirti√≥ tan rebelde de forma exasperante?¬Ľ.¬† ‚ÄĒPap√°, me duele‚Ķ ‚ÄĒllorique√≥ √Črica mientras enterraba su cabeza entre los brazos de su padre, respirando con profundidad como si estuviera bajo intenso dolor.¬† ‚ÄĒ¬°L√°rgate de aqu√≠, Anastasia! ‚ÄĒexclam√≥ Franco en direcci√≥n de ella.¬† Tras haber empacado sus pertenencias, Anastasia tom√≥ su pasaporte y baj√≥ las escaleras. Su coraz√≥n se le endureci√≥ cuando vio a su padre sosteniendo a √Črica en sus brazos como si fuera algo precioso; entonces ella comprendi√≥ que no ten√≠a lugar en su coraz√≥n. Franco solo hab√≠a o√≠do el punto de vista de √Črica en lugar de preguntarle a Anastasia sobre el espeluznante incidente que hab√≠a pasado la noche anterior.¬† Desde que hab√≠a fallecido su padre, ella pas√≥ su vida en este hogar como una intrusa, ya que su padre trajo consigo una amante y a su hija ileg√≠tima para formar una nueva familia. La pobre madre de Anastasia nunca supo sobre las relaciones extramaritales de su esposo, ni siquiera cuando muri√≥.¬† ¬ęNo volver√© a este lugar nunca jam√°s¬Ľ.¬† Dentro de la casa, √Črica mir√≥ c√≥mo Anastasia arrastr√≥ su maleta a la puerta principal y sonri√≥ con malicia, pensando: ¬ę¬°Por fin me deshice de esa in√ļtil monstruosidad!¬Ľ.¬† ‚Ķ¬† Cinco a√Īos despu√©s, tocaron la puerta frontal de su departamento en Danesberia. La mujer que viv√≠a all√≠ estaba inspeccionando sus dise√Īos cuando oy√≥ los toquidos. Un poco perpleja, camin√≥ a la puerta y, descontenta, la abri√≥. Cuando vio a dos hombres asi√°ticos trajeados, les pregunt√≥ en chino:¬† ‚ÄĒ¬ŅA qui√©n est√°n buscando?¬† ‚ÄĒ¬ŅUsted es la se√Īorita Anastasia Torres? ‚ÄĒpregunt√≥ uno de los dos en espa√Īol.¬† ‚ÄĒSoy ella. ¬ŅUstedes qui√©nes son?¬† ‚ÄĒNos pidieron que la busc√°ramos. Su madre, Amalia Ch√°vez, salv√≥ la vida de nuestro joven hace tiempo. La se√Īora a la que servimos desea verla.¬† ‚ÄĒ¬ŅA qu√© se√Īora le sirven? ‚ÄĒpregunt√≥ Anastasia, frunciendo el ce√Īo.¬† ‚ÄĒLa se√Īora Palomares ‚ÄĒcontest√≥ con respeto el primer hombre.¬† Tras o√≠r esto, Anastasia entendi√≥ por qu√© vinieron estos hombres. La se√Īora Palomares era la mujer a cargo del Grupo Palomares, el principal conglomerado del pa√≠s. Hace unos a√Īos, la madre de Anastasia sacrific√≥ su vida para salvar la del nieto mayor de la se√Īora Palomares. A Anastasia la enorgullec√≠a que una agente de polic√≠a tan capaz y justa como Amalia hubiera sido su madre.¬† ‚ÄĒLo siento, pero no tengo intenciones de verla ‚ÄĒcontest√≥ Anastasia con decisi√≥n. Ten√≠a la sensaci√≥n de que los Palomares quer√≠an compensar la gran obra de Amalia, pero no planeaba aceptar su gesto en absoluto.¬† Justo entonces, son√≥ una voz infantil y curiosa dentro del departamento, preguntando:¬† ‚ÄĒMami, ¬Ņqui√©n es?¬† ‚ÄĒNadie ‚ÄĒle respondi√≥ de prisa. Luego, se dirigi√≥ a los hombres que estaban en la puerta‚ÄĒ: Lo siento, no estoy de humor para tener invitados por el momento. ‚ÄĒCon esto, cerr√≥ la puerta.¬†¬† Mientras tanto, en el campo, hab√≠a un hombre sentado en un sill√≥n dentro del chal√© que estaba escondida a medio camino de la colina.¬† ‚ÄĒ¬ŅLa localiz√≥?¬† ‚ÄĒS√≠, joven El√≠as. La chica que estuvo en la casa club hace cinco a√Īos acaba de vender su reloj en un mercado de segunda mano.¬† ‚ÄĒEncu√©ntrela ‚ÄĒdijo el hombre en el sill√≥n con una voz grave y autoritaria.¬† ‚ÄĒ¬°S√≠, se√Īor!

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