Un amor descabellado de Lizzette mercado rivera

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***SOLO HOY Las Guerreras Maxwell, 7. Atrévete a retarme De Megan Maxwell

Regresa Megan Maxwell con la s√©ptima entrega de la famosa saga ¬ęLas guerreras Maxwell¬Ľ.

Sin duda te llegará al corazón.Descubre, con esta nueva entrega, cómo los retos acaban dando paso a nuevas oportunidades...

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Liza tiene la vida perfecta hasta que se encuentra con el ser que sera su verdugo, llevandola a vivir aterrada y solo el amor podra darle un poco de esperanza

Chapter 1 UNA VIDA PERFECTA

  • Vamos a descubrir qu√© es aquello¬† que m√°s amamos justo al momento de perderlo.
  • Vamos a jugar a saber que es la tristeza cuando somos felices.
  • Hoy los invitare una taza de caf√©, y bajo esta fuerte tormenta les contar√©, sobre una joven, sus esperanzas y los dolores que algunos nunca nos alcanzamos a imaginar que existe.
  • Vamos a ver cu√°les son esos¬† sentimientos m√°s ocultos, sue√Īos perdidos, y a experimentar el amor de una forma tan loco que puedes llorar y re√≠r al mismo tiempo.
  • Un Amor Descabellado
  • Todo empieza con una joven pareja quienes en¬† medio de una bella noche llena¬† de¬† la m√°s c√°lida felicidad reciben con mucho amor a su primog√©nita, la m√°s hermosa ni√Īa, el alto y fuerte padre decide¬† llamarla Liza
  • ‚ÄďDios es generoso y bueno, la felicidad ha llegado a nuestras vidas.
  • Ese era el regalo que Dios le hab√≠a dado y se sent√≠an bendecidos, la joven pareja fu√© feliz y vivi√≥ tantos bonitos momentos juntos¬† hasta que una noche.
  • ‚ÄďCari√Īo Liza al fin se durmi√≥.
  • Dijo la mujer a su¬† esposo mientras conduc√≠an de regreso a casa¬† en medio de una tormenta.
  • ‚ÄďSujetala bien
  • Coment√≥ √©l observandolas por el retrovisor, en un segundo su auto fue golpeado por un cami√≥n¬† que perdi√≥¬† el control quiz√°s por la mojada carretera,¬† aqu√©l auto di√≥ un par de vueltas hasta caer fuera de la carretera. Las personas corrieron a ayudar, pero s√≥lo fueron capaces de sacar a la peque√Īa beb√© y aqu√©l auto explot√≥, esa noche la pobre ni√Īa perdi√≥ la calidez de sus padres. Y c√≥mo consecuencia su custodia qued√≥ a cargo de sus abuelos, los mismos que lucharon para que¬† pronto su vida transitar√° normal, la pareja de ancianos viv√≠an en una peque√Īa casa¬† al sur de la ciudad, sus abuelos no eran adinerados por lo que Liza creci√≥ en un barrio humilde, pero perfecto ante sus inocentes ojos.
  • Y c√≥mo el tiempo es tan fugaz pronto hab√≠an pasado 7 a√Īos y ahora la joven entraba en la adolescencia una chica de estatura media, justo c√≥mo su mam√° y de ojos claros c√≥mo √©l pap√°, un cuerpo de lindas curvas, puestas justas d√≥nde deben ir, con una larga cabellera negra, en realidad era una joven¬† muy hermosa.
  • ‚ÄďPonte muy linda, vendr√© temprano para salir a comer helado t√ļ la abuela y yo.
  • El viejo coment√≥ hac√≠a la joven con su sutil y amable sonrisa, est√° no dud√≥ en responderle con una similar, pero llena de alegr√≠a c√≥mo era la costumbre, la abuela y la joven¬† lo despidieron en la salida, las femeninas estaban¬† muy emocionadas por lo que el resto del d√≠a fu√© t√°n fugaz que cuando se dieron cuenta ya deb√≠an arreglarse, el recuerdo de ese d√≠a est√° tan vivo que a√ļn se puede saber con exactitud qu√© sucedi√≥.
  • La peque√Īa entre emoci√≥n y miles de sentimientos m√°s visti√≥ un traje de color azul cielo que llegaban justo debajo de su rodilla, este llevaba¬† un lazo en la cintura, unos zapatos¬† negros de suelas bajas y el¬† cabello entrelazado . La abuela us√≥ esa falda de color rosa¬† que cubr√≠a casi sus tobillos, combinados con una blusa blanca porque dec√≠a que al¬† abuelo le encantaba aquel conjunto, su cabello blanco recogido y sus peque√Īos zapatos carmes√≠ de baja plataforma.
  • Por primera vez ella unt√≥ en la ropa de la chica su perfume aquel con un aroma dulce y para completar, sus labios los cubri√≥ con un labial suave, pero que hac√≠a a la mayor resaltar entre todas, incluso con esos a√Īos en su vida se podr√≠a decir que era extremadamente linda.
  • Las horas fueron pasando y c√≥mo sin deseo de esperar al anciano, la hora de la reuni√≥n pas√≥ muy r√°pidamente, haciendo que las femeninas empezaran a preocuparse al ver que no llegaba¬† y la oscuridad de aquella noche lleg√≥, trayendo con ella truenos y rel√°mpagos. Liza ya no quer√≠a salir ni pensaba en eso, pero ansiaba que la puerta se abriera y su abuelo entrara, aunque la anciana intentaba mantener la calma su coraz√≥n no pod√≠a.
  • ‚ÄďYa vendr√° esperemos un poco m√°s.
  • Las palabras de aquella mujer hac√≠a la joven no hab√≠an sido diferentes desde dos horas atr√°s¬† y los truenos sin lluvia iluminaban el cielo, por cada ruido que se produjera las dos miraban ¬† buscando el origen, algo no andaba bien y las mujeres lo sab√≠an. Ya entrada la madrugada la menor dorm√≠a en el sof√° pero la anciana segu√≠a en su mecedora esperando ver a su esposo entrar.
  • No eran m√°s de las 3:00 AM, cuando unos suaves golpes en¬† la puerta despertaron¬† a la menor qui√©n de un salto bajo del mueble y corri√≥ a la puerta con la firme intenci√≥n de rega√Īarlo, pero por primera vez la¬† abuela fue m√°s r√°pida¬† llegando primero abri√≥ la puerta con una gran sonrisa la misma que se desvaneci√≥ al¬† darse de¬† frente con dos polic√≠as.
  • ‚ÄďVe al sof√° y¬† espera all√≠.
  • Dijo la angustiada mujer a su nieta qui√©n sin protestar asinti√≥ y fu√© a sentarse al borde del sof√° d√≥nde no pod√≠a escuchar, pero si ver cada acci√≥n de su abuela. Las arrugadas manos de estas fueron a su propia boca cubri√©ndose mientras su cuerpo se tambaleaba, de repente empez√≥ a llover c√≥mo si aquella fuera la se√Īal que el cielo esperaba para dejar caer¬† sus l√°grimas. La ni√Īa fu√© al lado de su abuela y c√≥mo si sus corazones hablaran ella supo que no volver√≠a a ver al abuelo entrar por esa puerta nuevamente y fugazmente el olor del anciano las rodeo c√≥mo alma que se despide de quien ama.
  • No hab√≠a amanecido del todo y ya muchos de los vecinos se encontraban cuidando de las mujeres, pronto¬† una caja de madera muy grande y bonita entr√≥ a la casa y dentro de esta el cuerpo sin vida del abuelo,¬† la despedida empez√≥¬† y cada minuto dol√≠a m√°s.
  • Liza no aceptaba el hecho de que el anciano partiera, pero las esperanzas que por aquella puerta entrara se desvanecen en el peque√Īo coraz√≥n de la ni√Īa, as√≠ c√≥mo se desvaneci√≥ el tiempo y pronto¬† hab√≠an pasado 5 a√Īos nuevamente.
  • Y aunque el anciano dej√≥ una ausencia infinita la vida de ellas continu√≥, entre batallas de angustias, treguas de descanso y ganancias de alegr√≠a, las mujeres nunca se daban por vencidas. Cada una luchaba c√≥mo pod√≠a, pero las dos tirando hacia el mismo lado.
  • ‚ÄúLa vida est√° llena de costumbres‚ÄĚ Era el lema que se encontraba a la entrada de la casa de aquellas mujeres.
  • Liza ahora ten√≠a 17 a√Īos, estudiaba y trabajaba medio tiempo para ayudar a su abuela, por las noches trabajaba en un restaurante y algunas veces sal√≠a tarde, pero el barrio era tranquilo por lo que no se preocupaba.
  • ‚ÄďHoy llover√° lleva el paraguas.
  • Dijo la abuela muy temprano antes de salir a trabajar y dejar a su nieta a√ļn a medio desayuno y alist√°ndose para la escuela, la misma que asinti√≥, cinco minutos despu√©s ten√≠a prisa de salir y mientras tomaba sus cosas a carrera dej√≥ caer el cuaderno de su abuelo, la joven se inclin√≥ a levantarlo, pero se detuvo al leer la frase que en aquella hoja con pu√Īo y letra del anciano qued√≥ memorizada.
  • ‚Äúla vida nunca es perfecta hasta que empieza a vivir un mal momento y te das cuenta que tu vida era un para√≠so‚ÄĚ

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